El precipicio llega a Mataderos: Leonor Manso y Paloma Contreras frente a la vejez y la muerte
La obra de Sofía Wilhelmi, protagonizada por Leonor Manso y Paloma Contreras, tendrá seis funciones en el Cine Teatro El Plata luego de su paso por el Teatro San Martín. La propuesta aborda con humor y sensibilidad la vejez, la muerte y los vínculos familiares.
Después de su aclamado paso por la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín, la obra El precipicio llega al Cine Teatro El Plata, ubicado en avenida Juan Bautista Alberdi 5765, en el barrio de Mataderos. La pieza, escrita y dirigida por Sofía Wilhelmi, tendrá seis únicas funciones durante octubre y estará protagonizada por las reconocidas actrices Leonor Manso y Paloma Contreras, en una propuesta que combina humor, emoción y una mirada profunda sobre una de las grandes cuestiones que atraviesan la vida: la cercanía de la muerte.
Las funciones se realizarán los sábados 10 y 17 de octubre y los domingos 11 y 18 de octubre, a las 18, mientras que las últimas dos presentaciones serán el sábado 24 y el domingo 25 de octubre, a las 17. Se trata de una oportunidad para acercarse a una obra que propone detenerse frente a aquello que habitualmente se intenta evitar: el paso del tiempo, la vejez, la muerte y aquello que queda de nosotros en los demás.
La dramaturgia de Wilhelmi parte de una versión libre de Un día fui yo, de Lucía Miranda y Miguel Cuerdo, y construye un encuentro entre dos mujeres que se encuentran en diferentes momentos de un mismo recorrido. Una comienza a asomarse al abismo; la otra ya lo tiene delante. Entre ambas se establece un diálogo que no busca ofrecer respuestas definitivas, sino abrir preguntas sobre la existencia, los vínculos y la manera en que cada persona enfrenta el final.
La vejez y la muerte aparecen en escena sin solemnidad excesiva, atravesadas por el humor, la lucidez y una particular sensibilidad femenina. La obra encuentra en la relación entre sus protagonistas un territorio para hablar de aquello que muchas veces permanece oculto: los miedos, los recuerdos, la herencia emocional y las marcas que dejan los vínculos a lo largo del tiempo.
El presente, en ese contexto, aparece como una forma de resistencia. También como una posibilidad de liberación. Las dos mujeres construyen un espacio en el que los límites entre realidad y ficción comienzan a desdibujarse y donde incluso aquello que provoca temor puede convertirse en materia teatral.
La puesta tiene una duración de 50 minutos y cuenta con un equipo creativo de amplia trayectoria. La escenografía está a cargo de Ariel Vaccaro y Paola Delgado, el diseño de vestuario corresponde a Mariana Seropian, la iluminación es de Facundo David y la música original y el diseño sonoro fueron realizados por Carmen Baliero.
La presencia de Leonor Manso y Paloma Contreras resulta además central para el espíritu de la propuesta. Ambas actrices aportan experiencia, sensibilidad y una particular capacidad para transitar momentos de gran intensidad sin perder el registro cotidiano que atraviesa la obra. El humor funciona como contrapunto de la gravedad del tema y permite que la reflexión sobre la muerte no se convierta en un ejercicio oscuro o distante.
La propia directora se pregunta qué sentido tiene asomarse al precipicio desde un escenario. Y encuentra precisamente en el teatro una posible respuesta: ese espacio donde es posible formular preguntas para las que la vida todavía no ofrece una respuesta definitiva.
Para Wilhelmi, acercarse a la muerte desde la escena también permite mirar de otra manera aquello que significa estar vivos. La ficción, sostiene la directora, puede mezclarse con la realidad hasta el punto de que ya no resulte tan importante establecer dónde termina una y comienza la otra. El escenario puede ser una casa, un ensayo, un juicio final o simplemente un lugar desde el cual dos personas se animan a mirar aquello que genera miedo.
En El precipicio, esa mirada está acompañada por la posibilidad de reír, emocionarse y compartir. La obra propone acercarse al final sin dejar de observar la belleza y la intensidad del presente, como si reconocer la fragilidad de la vida también permitiera valorar con mayor fuerza aquello que todavía está sucediendo.
Una directora con trayectoria
Sofía Wilhelmi nació en Lima, Perú, en 1983 y vive en Buenos Aires desde 1986. Es directora, dramaturga y autora. Licenciada en Actuación por la Universidad Nacional de las Artes (UNA), comenzó su trayectoria en el teatro independiente como actriz y luego desarrolló una carrera vinculada con la escritura y la dirección escénica.
Entre sus trabajos teatrales se encuentran Baby Call, estrenada con apoyo de la Bienal de Arte Joven y nominada a los Premios Trinidad Guevara, además de Un nuevo continente y Clara. Sus obras fueron presentadas en distintos espacios culturales y participaron de festivales.
Su recorrido también se extendió al ámbito audiovisual. Wilhelmi fue creadora, guionista y productora de la serie Plan V, además de participar en la escritura de Días de gallos y Felices los seis, ambas reconocidas con premios de Argentores. También integró el equipo de la película Nahir.
Su producción continuará durante los próximos años con el estreno de Tiempo al tiempo y El amor es otra cosa, series de Netflix previstas para 2027 y de las que forma parte de los equipos autorales.
Mientras tanto, El precipicio propone una parada en Mataderos para mirar de frente uno de los grandes interrogantes de la existencia. Seis funciones, dos actrices frente a frente y una pregunta que permanece abierta: cómo mirar la muerte sin perder la hermosa inconsciencia de estar vivos.
Las entradas para las funciones en el Cine Teatro El Plata se encuentran disponibles a través de la plataforma del Complejo Teatral de Buenos Aires.










