Anata Uru en Parque Avellaneda: Fiesta de las Primeras Cosechas de Pueblos Originarios
El próximo 2 de febrero, el Espacio Simbólico de Encuentro de Pueblos Originarios en el Parque Avellaneda de Buenos Aires vibrará con la celebración de Anata Uru, un ritual ancestral que honra las primeras recolecciones de la tierra. Esta festividad, enmarcada en el año 5533 del calendario de las naciones indígenas, invita a la comunidad a participar en actos de gratitud por la vida, el diálogo intercultural y el intercambio solidario.
La jornada inicia a las 11:00 con la llegada de participantes, seguida de una ceremonia principal a las 11:30 que incluye rituales de agradecimiento a la Pachamama. Posteriormente, a las 12:00, se compartirá un apthapi, el tradicional almuerzo colectivo donde cada asistente aporta alimentos para fomentar la reciprocidad entre los presentes. Por la tarde, desde las 19:00, habrá una nueva llegada y, media hora después, otra ceremonia que cierra el día con cantos y danzas.
El Parque Avellaneda, ubicado en la Comuna 9 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resulta el escenario perfecto por su historia ligada a la chacra Los Remedios y su Casona de los Olivera, el último casco de estancia preservado en la urbe. Este predio verde, inaugurado en 1914 en honor al expresidente Nicolás Avellaneda, alberga esculturas emblemáticas como “La Tejedora”, que representa a la Madre América indígena, simbolizando la conexión profunda con las raíces originarias.
Anata Uru evoca la cosmovisión andina y amazónica, similar al Willka Kuti, donde se marca el retorno del sol y el inicio de un nuevo ciclo agrícola con esperanza y fe. En Buenos Aires, esta tradición fortalece la plurinacionalidad, reconociendo a comunidades como guaraníes y aimaras que residen en la capital, promoviendo la diversidad cultural bonaerense. El año 5533 subraya la permanencia de saberes ancestrales frente a calendarios occidentales, un reclamo de identidad que resuena en espacios como este.
Todos están convocados a unirse en este espacio de Directorio y Lacarra, trayendo productos de la huerta para el apthapi y espíritu de celebración. Eventos como este no solo preservan herencias indígenas, sino que enriquecen la agenda cultural porteña, ideal para familias y quienes buscan conexión con la naturaleza y la historia local.

