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Comienzan los preparativos para el homenaje a la toma del frigorifico Lisandro de la Torre

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Comienzan los preparativos para el acto homenaje a la toma del frigorifico Lisandro de la Torre en su anivesario numero 61. El acto se llevará a cabo el proximo sabado 18 de enero a las 19 horas en la plaza Sebastian Borro, ubicada en la avenida Lisandro de la Torre y Tandil. En esta fecha se recuerdan los hechos sucedidos en enero de 1959 cuando los obreros se opusieron a la privatización de su lugar de trabajo.

El Gobierno reprimió con violencia las manifestaciones populares en el barrio.

En días como estos, pero hace 59 años, la historia del poder vecinal equilibraría por un rato la balanza. La dirigencia política fue puesta en jaque por la toma del frigorífico mataderense y el cese de actividades de otras fábricas de la zona.

Las fechas que se conmemoran esta semana fueron, en realidad, una consecuencia de las decisiones del por entonces presidente radical Arturo Frondizi. Alineado con las políticas estadounidenses, Frondizi instó al Congreso a que aprobara la Ley de Carnes.

A través del secretario general del Sindicato de la Carne Sebastián Borro, los trabajadores intentaron negociar con los legisladores la desestimación del proyecto.

Sin embargo, el 14 de enero de 1959, los diputados y senadores dieron el visto bueno a la norma que, entre otras cosas, ponía al frigorífico Lisandro de la Torre en manos de la Corporación Argentina de Productores.

Sin ceder en sus deseos privatizadores, Frondizi intentó negociar la paz con los obreros  porque lo esperaban en los Estados Unidos y no quería causar una mala impresión. La consigna “Patria sí, colonia no”, se hacía oír desde Mataderos.

La noche del 15 de enero los obreros tomaron el Lisandro de la Torre en señal de repudio. Al día siguiente, las calles se llenaron de vecinos, negocios de venta al público bajaron sus persianas y empleados de fábricas cercanas dejaron sus actividades para acompañar la revuelta. Hasta las vacas fueron arriadas al portón del frigorífico para hacer las veces de muro de contención.

La represión llegó el 17 de enero a la madrugada en forma de tanque. La Policía pidió abrir el portón, pero la orden no fue cumplida. Entonces el Sherman ingresó por la fuerza: la respuesta obrera fue cantar el Himno.

Después sólo hubo tiempo para defenderse. Mientras sobraban los tiros y la violencia, en la sede de las 62 Organizaciones se anunció la huelga general. A las 8 de la mañana, los uniformados tomaron el control del edificio de Mataderos. Entre heridos y detenidos la cuenta daba más de 100.

Nada pudo hacerse para frenar lo votado. En febrero, ya había más de 5 mil obreros del Lisandro de la Torre despedidos. Borro fue detenido tras pasar unos días prófugo.

Sin embargo, el sabor amargo se matiza, en Mataderos, con el gusto de la lucha. La resistencia obrera de por entonces es, hasta hoy, un símbolo de identidad barrial, un antecedente de peso sobre el que edificar las conquistas obreras que siguieron. 

 

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