La Autopista con Free Flow en Parque Avellaneda pero multas millonarias por no usar TelePASE

La Autopista Perito Moreno ya opera bajo el esquema Free Flow en el sector de Parque Avellaneda, luego de retirar las antiguas cabinas de cobro manual. Esta modificación permite un flujo continuo sin obstáculos físicos en cuatro carriles hacia el centro porteño, aunque el peaje no desaparece: se transforma en un mecanismo electrónico que fortalece el control y la recaudación, con penalidades elevadas para quienes eviten registrarse en TelePASE.

El cambio vial se activó durante el fin de semana, gracias a trabajos realizados por Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), dependiente del Ministerio de Espacio Público e Infraestructura Sustentable de la Ciudad de Buenos Aires. Las autoridades locales resaltan la mayor agilidad en el tráfico para vehículos que llegan por el Acceso Oeste, pero la supresión de las estructuras no bajó los valores del peaje, solo alteró su forma de aplicación.

Gabriel Sánchez Zinny, jefe de Gabinete del Gobierno porteño, compartió su entusiasmo en redes sociales, enfatizando la “fluidez” del movimiento vehicular y el tiempo ahorrado para los conductores. No obstante, el mensaje oficial pasa por alto que el cobro persiste intacto y que la tecnología automatizada incrementa la vigilancia y los ingresos, sin ofrecer descuentos notables a cambio.

El Free Flow depende de cámaras que escanean patentes automáticamente y del dispositivo TelePASE, lo que obliga en la práctica a vincularse con un servicio privado para evitar castigos. Los no inscriptos pueden pasar libremente, pero enfrentan una infracción inmediata que ronda los 119.000 pesos, actuando como una barrera económica para resistirse a la digitalización del pago.

Federico Sturzenegger, ministro nacional de Desregulación, aplaudió la iniciativa como un paso hacia la “eficiencia” y la normalidad en las vías urbanas. Sin embargo, los relatos de automovilistas revelan la otra realidad: se quitan las barreras tangibles, pero se impone un peaje inescapable, con multas altas y escasa discusión pública sobre tarifas, contratos de concesión o el manejo de fondos por parte de AUSA.

Este modelo Free Flow ya rige en varias arterias viales de Buenos Aires y beneficia a unos 109.000 usuarios por día. La actualización técnica coexiste con tarifas sin rebajas y herramientas coercitivas, lo que aviva cuestionamientos a la administración de AUSA y a la estrategia de movilidad en la Ciudad. Los conductores reclaman más transparencia: ¿dónde quedan los ahorros reales para el bolsillo en medio de tanta “modernización”?

La polémica se suma a debates recurrentes sobre peajes en CABA, donde promesas de agilidad chocan con costos que no ceden. Mientras AUSA avanza en estas conversiones, expertos en tránsito sugieren que sin bajar precios o ampliar opciones, la fluidez prometida podría diluirse en frustración cotidiana. Para inscribirse en TelePASE o consultar multas, los portales oficiales de AUSA ofrecen guías actualizadas.