Más de 500 fieles y vecinos colmaron la cena navideña en el Santuario de San Cayetano
En un gesto de solidaridad que se repite año tras año, el Santuario de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers abrió sus puertas esta Navidad para una cena comunitaria que reunió a más de 500 personas. La iniciativa, impulsada por el vicario Guillermo Reales, se convirtió en un refugio cálido para quienes buscan compañía en la Nochebuena, consolidándose como una tradición con más de 51 años de historia ininterrumpida.
Ubicado en Cuzco 150, a escasos metros de las avenidas Rivadavia y General Paz, el templo invitó a todos aquellos que necesiten un espacio familiar para celebrar. “Acérquense a la parroquia si no tienen dónde pasar la Nochebuena”, reiteró Reales en declaraciones a la prensa local, extendiendo la mano a vecinos en situación de vulnerabilidad y familias enteras del barrio.
El cronograma de la velada comenzó con la misa de Nochebuena, oficiada por el propio vicario este miércoles a las 19 horas. Inmediatamente después, se habilitaron las puertas para la cena solidaria, donde el aroma del pollo a la parrilla inundó el santuario. “Desde las seis y media de la mañana, un equipo de asadores provenientes de una parroquia vecina amiga se acercó para preparar el plato principal: un suculento pollo asado en la parrilla”, detalló Reales, destacando el esfuerzo colectivo que hace posible esta tradición.
Esta cena navideña en San Cayetano no es solo un evento gastronómico, sino un símbolo de fraternidad en tiempos difíciles. En un contexto de inflación y desafíos económicos que afectan a miles de familias en Buenos Aires, iniciativas como esta refuerzan los lazos comunitarios. El santuario, conocido por su devoción al patrono del trabajo y el pan, se transforma cada 24 de diciembre en un epicentro de esperanza, atrayendo no solo a parroquianos habituales sino también a transeúntes y peregrinos ocasionales.
Reales enfatizó el rol de la colaboración interparroquial: “Los parrilleros llegaron temprano para garantizar que todo estuviera listo, con el pollo como estrella del menú, acompañado de guarniciones simples pero generosas”. La jornada culminó con momentos de alegría compartida, cantos navideños y reflexiones sobre el verdadero espíritu de la Navidad, lejos de lujos y centrado en la solidaridad humana.
El Santuario de San Cayetano, erigido en 1930 y declarado basílica menor en 2003, es un referente espiritual en Liniers, un barrio multicultural donde conviven argentinos, bolivianos y paraguayos. Eventos como esta cena fortalecen su rol como nexo social, más allá de las misas dominicales que atraen a miles. Para el 2026, Reales anticipa mantener viva la llama de esta costumbre, invitando a más voluntarios a sumarse.
Esta tradición subraya la importancia de las parroquias en la contención social de la Ciudad de Buenos Aires. En un año marcado por protestas sociales y debates sobre políticas de asistencia, la cena de San Cayetano demuestra que la fe organizada puede ser un puente efectivo contra la soledad festiva.

