Open House Buenos Aires en Mataderos

La República de Mataderos abre sus puertas para descubrir la historia de Nueva ChicagoEl estadio de Nueva Chicago será una de las propuestas de Open House Buenos Aires, el festival que durante el sábado 3 y el domingo 4 de octubre invita a recorrer edificios, espacios y lugares que forman parte de la identidad porteña. La cancha de Mataderos suma así su historia deportiva y barrial a un recorrido por el patrimonio arquitectónico y cultural de la Ciudad.

Buenos Aires volverá a abrir durante un fin de semana las puertas de algunos de sus espacios más representativos. El sábado 3 y el domingo 4 de octubre se realizará una nueva edición de Open House Buenos Aires, el festival de arquitectura y urbanismo sin fines de lucro que propone conocer edificios, proyectos, espacios urbanos y lugares que habitualmente no forman parte de los circuitos turísticos tradicionales.

En esta edición habrá más de 200 propuestas distribuidas por distintos puntos de la Ciudad, con edificios que abrirán sus puertas, recorridos urbanos, circuitos en bicicleta, actividades vinculadas con la arquitectura y el patrimonio, música en vivo y distintas experiencias pensadas para mirar Buenos Aires desde otra perspectiva.

Entre esos lugares aparece un escenario profundamente identificado con Mataderos: el estadio de Nueva Chicago, conocido popularmente como la “República de Mataderos”. Más allá de su condición de cancha de fútbol, el estadio representa una parte importante de la historia social, deportiva y urbana de uno de los barrios tradicionales del sudoeste porteño.

La historia de la cancha comenzó a tomar forma antes de su inauguración oficial. El estadio fue inaugurado el 27 de octubre de 1940, durante la presidencia de Guillermo López, quien estuvo al frente de la institución entre 1939 y 1940 y tuvo un papel central en las gestiones para conseguir los terrenos donde finalmente se levantaría el escenario deportivo.

El lugar elegido tenía poco que ver, en aquellos años, con la imagen actual. El terreno era un pantano y un basural municipal, pero con el paso del tiempo comenzó una transformación que acompañó el propio crecimiento de Nueva Chicago y del barrio de Mataderos. El esfuerzo de dirigentes, socios y vecinos fue convirtiendo aquel espacio en una cancha reconocible para varias generaciones.

La particularidad del estadio es que su crecimiento no respondió a un proyecto arquitectónico integral desarrollado desde el comienzo. La construcción fue avanzando por etapas y estuvo condicionada por las posibilidades económicas de la institución. Tribunas, plateas, cabinas de transmisión y otros sectores fueron incorporándose a lo largo de los años a partir del trabajo y el compromiso de quienes formaban parte del club.

Ese carácter construido de manera progresiva también forma parte de su identidad. La cancha no es solamente el resultado de una obra planificada, sino el testimonio material de una institución que fue creciendo junto con su comunidad. Cada ampliación, cada sector y cada modificación quedaron vinculados con distintas etapas de la vida de Nueva Chicago.

La relación entre el club y Mataderos también está estrechamente vinculada con la historia del Mercado Nacional de Hacienda, una de las instituciones que durante décadas marcó la actividad económica y social de la zona. Esa conexión permanece incluso en la denominación de una de las tribunas del estadio, en una referencia que mantiene vivo aquel vínculo entre el fútbol, el trabajo y la identidad barrial.

Y si la arquitectura cuenta una parte de la historia, las tribunas cuentan otra. En cada partido, el estadio se transforma en un espacio donde se expresa el tradicional folclore del fútbol argentino, con sus canciones, banderas, encuentros familiares y rituales que se transmiten de generación en generación.

La historia del estadio también guarda episodios menos conocidos. Durante una etapa de su desarrollo llegó a contar con una pileta olímpica y uno de los trampolines más altos de Sudamérica, una característica que muestra hasta qué punto las instalaciones del club fueron incorporando distintas actividades y servicios a lo largo de su trayectoria.

Por eso, la inclusión de la “República de Mataderos” en Open House Buenos Aires permite mirar el estadio desde una perspectiva que excede el resultado de un partido. La propuesta invita a observar cómo un espacio deportivo puede convertirse también en patrimonio cultural, y cómo la historia de una institución puede quedar incorporada a la memoria de un barrio.

El recorrido se inscribe en el espíritu de Open House Buenos Aires, que busca acercar a los vecinos a lugares, personas, sistemas, proyectos e ideas que ayudan a comprender la ciudad. La iniciativa propone que los propios habitantes descubran espacios que muchas veces forman parte del paisaje cotidiano, pero cuya historia y características arquitectónicas permanecen desconocidas.

En Mataderos, esa oportunidad adquiere un significado particular. Nueva Chicago no es solamente un club de fútbol: forma parte de la historia del barrio y de la identidad de sus vecinos. Su estadio es el resultado de décadas de esfuerzo colectivo y de una transformación que convirtió un antiguo terreno de condiciones precarias en uno de los escenarios deportivos más reconocibles de Buenos Aires.

Durante dos jornadas, la ciudad volverá entonces a mirarse a sí misma. Entre edificios históricos, espacios culturales, recorridos urbanos y propuestas vinculadas con la arquitectura, la “República de Mataderos” tendrá la posibilidad de mostrar una historia que comenzó hace más de ocho décadas y que continúa estrechamente ligada a la vida cotidiana del barrio.

Open House Buenos Aires propone, en definitiva, salir de la mirada habitual y descubrir qué hay detrás de los lugares que forman parte de la ciudad. En Mataderos, esa historia se encuentra también detrás de las tribunas de Nueva Chicago, donde arquitectura, fútbol, memoria e identidad barrial se encuentran en un mismo espacio.