Crisis en la educación de la Ciudad de Buenos Aires por falta de docentes

Las consecuencias de los malos tratos, los malos pagos y una campaña de estigmatización que incluyó a los sucesivos gobiernos de la Ciudad y nacionales entre los se incluyen frases despectivas y calificaciones realmente penosas generó lo que todo el mundo sabía que ocurriría, pero nada se hizo para impedirlo.
No hay docentes, faltan maestros y profesores para los niveles inicial, primario y medio en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires: con la planta de docentes disponibles no se llega a cubrir la cantidad de cargos a cubrir. La falta de incentivo en los institutos de formación y la campaña de desprestigio a la profesión pegó y muy fuerte y ya se sienten las tristes consecuencias; ante esta situación de falta de docenes el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires decidió que con el listado de emergencia no alcanza y convocó a ocupar cargos a estudiantes del profesorado que tengan aprobada más del 70% de la carrera docente y en forma conjunta lanzó un programa de estímulos, para aquellos jóvenes que decidan encarar la carrera docente. Lo cierto es que quedaron sin cubrir unas mil horas cátedra y hay algunos cargos remanentes en Primaria, sobre todo en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien creció la matrícula de estudiantes que eligen la docencia en el periodo 2007- 2015 de 361.537 a 607.553) y la cantidad de alumnos se quedó en los 40.000, la explicación hay que buscarla por lo poco atractivo del salario y el poco reconocimiento que la sociedad brinda hacia la tarea de enseñar. Desde el Gobierno porteño lanzaron una serie de iniciativas para cubrir los cargos vacantes e incentivar a los jóvenes a seguir carreras docentes.Los programas “Estímulo a la Formación Docente” para estudiantes avanzados de los profesorados, que consiste en prácticas rentadas como auxiliares docentes durante cuatro meses con un sueldo de 7.000 pesos y “Elegí Enseñar” y “Fortaleciendo la Orientación en Educación” para alumnos de los últimos años del secundario con experiencias en “contraturno” que les brinden contenidos teóricos y prácticos y los impulsen a elegir la profesión docente. Guillermina Tiramonti, investigadora de FLACSO y profesora de la Universidad Nacional de La Plata, “la docencia no parece ser una profesión deseable para muchos jóvenes: está poco apreciada socialmente y el salario no parece atractivo. En la Ciudad parece haber otras oportunidades laborales que despiertan más interés”, esta parece ser la expoliación más seria al realidad que existe en la ciudad, donde no se logra cubrir los cargos ni con los listados de emergencia.{jcomments on}
