Mataderos: crece el reclamo por la presencia de ratas en una escuela pública

Familias y docentes volvieron a movilizarse para exigir una solución sanitaria urgente

La preocupación de la comunidad educativa de la Escuela N.º 3 del Distrito Escolar 13 “Eduardo Ladislao Holmberg”, ubicada sobre la avenida Larrazábal al 1500 en el barrio de Mataderos, volvió a expresarse en las calles mediante una nueva movilización en reclamo de medidas urgentes para erradicar la presencia de roedores dentro del establecimiento.

Desde hace varias semanas, padres, madres, docentes y vecinos denuncian la existencia de ratas en distintos sectores de la institución. A pesar de los reiterados pedidos realizados ante las autoridades porteñas, aseguran que el problema persiste y que las tareas de control implementadas hasta el momento no lograron resolver la situación de manera definitiva.

La protesta más reciente reunió nuevamente a integrantes de la comunidad escolar durante el horario de ingreso de los alumnos. Con carteles, cánticos y consignas dirigidas a las autoridades educativas de la Ciudad, los manifestantes reclamaron una intervención integral que garantice condiciones sanitarias adecuadas para el desarrollo de las actividades escolares.

Según señalaron las familias, la presencia de roedores dejó de ser un episodio aislado para transformarse en una problemática recurrente. Las denuncias indican que los animales han sido vistos en aulas, pasillos y espacios comunes del edificio, generando preocupación entre quienes concurren diariamente a la escuela.

La situación había sido expuesta semanas atrás por distintos medios barriales y continúa generando inquietud debido a los riesgos que implica para la salud de estudiantes, docentes y personal no docente. La circulación de roedores en ámbitos donde funcionan comedores escolares y espacios de recreación es uno de los puntos que más alarma genera entre los padres.

Como parte de las medidas adoptadas para visibilizar el conflicto, la manifestación incluyó una caravana hacia la sede de supervisión escolar correspondiente al distrito. Allí fueron entregados nuevos reclamos y carteles con el objetivo de exigir respuestas concretas y plazos definidos para la resolución del problema.

Paralelamente, las familias impulsaron una campaña de recolección de firmas destinada a respaldar el pedido de una desratización y desinfección integral del edificio escolar. La iniciativa busca reunir el apoyo de vecinos y organizaciones de la zona para fortalecer el reclamo ante las autoridades.

“La prioridad es que los chicos puedan asistir a clases en un ambiente seguro”, expresó una madre durante la jornada de protesta. El planteo resume una preocupación compartida por gran parte de la comunidad educativa, que considera indispensable una intervención más profunda para evitar que la situación vuelva a repetirse.

El malestar también alcanza al cuerpo docente. Educadores del establecimiento sostienen que los reclamos vienen realizándose desde hace meses y que, pese a distintas acciones de control, el problema continúa afectando el normal funcionamiento de las actividades escolares.

La persistencia de la situación llevó incluso a que algunas familias decidieran no enviar temporalmente a sus hijos a clases hasta contar con garantías sobre las condiciones sanitarias del establecimiento. La medida refleja el nivel de inquietud existente y el temor ante posibles consecuencias para la salud.

El conflicto reabrió además el debate sobre el mantenimiento y la infraestructura de los establecimientos educativos públicos de la Ciudad de Buenos Aires. Organizaciones barriales y sectores vinculados a la educación cuestionaron la falta de respuestas rápidas frente a problemas considerados esenciales para el funcionamiento cotidiano de las escuelas.

Las críticas apuntan a la necesidad de fortalecer las políticas de mantenimiento preventivo y garantizar condiciones adecuadas de higiene en todos los edificios escolares. Para los padres y docentes involucrados, el reclamo trasciende la situación puntual de la Escuela N.º 3 y pone en evidencia dificultades que afectan a otras instituciones educativas porteñas.

Mientras esperan una respuesta oficial que permita resolver definitivamente la problemática, las familias aseguran que continuarán organizando actividades de visibilización y medidas de protesta. El objetivo, sostienen, es garantizar que estudiantes, docentes y trabajadores puedan desarrollar sus actividades en un ámbito seguro, saludable y acorde a las necesidades de una comunidad educativa que exige soluciones concretas.

La situación de la Escuela N.º 3 de Mataderos se ha convertido así en un nuevo foco de preocupación dentro del sistema educativo porteño y mantiene abierto un debate que involucra no sólo cuestiones sanitarias, sino también las condiciones de infraestructura y mantenimiento de las escuelas públicas de la Ciudad.