
La cita es esta tarde en la Plaza Congreso, se vuelve a salir a las calles para manifestarse contra la violencia machista, desde las 17 horas con la movilización de Congreso a Plaza de Mayo. Se espera una muy amplia participación en la Ciudad de Buenos Aires y otros puntos del país, habrá movilizaciones a cuatro años del
primer Ni Una Menos. Al cumplirse cuatro años del primer “Ni Una Menos”, organizaciones de mujeres, lesbianas, travestis y trans, organizaciones sociales y políticas, volverán a las calles hoy lunes. A horas de esta nueva manifestación La Casa del Encuentro, presentó un informe que señala que en los últimos 11 años hubo femicidio cada 32 horas es por ellos que la necesidad se expanda y se escuche bien fuerte “ni una menos”. Según el relevamiento realizado por la ONG, entre 2008 y 2019 hubo 2952 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas. Esto dejó a 3717 niñas y niños –el 64 por ciento de ellos, menores de edad– sin sus madres. En más del 62 por ciento de los casos, los femicidas fueron parejas o ex parejas de las víctimas, reveló el informe y difundió Página 12. Desde Ni Una Menos presentaron un documento que será leído al final de la movilización de este lunes, denominado “Contra la asfixia económica y la violencia machista, volvemos a la calle”. En el momento de mayor precarización de nuestras vidas, por quinta vez, volvemos a gritar Ni Una Menos. Porque todos los días vemos cómo la violencia económica hace implosión en las casas y en los barrios, sobre nuestros cuerpos. Se repite que aún en esta crisis no hay estallido. ¿Quién hace ese diagnóstico? No es así: la asfixia estalla como violencia machista, estalla la crueldad contra las niñas obligadas a gestar, en los femicidios, en los lesbicidios, los travesticidios, estalla como ajuste y fragilización de nuestros vínculos, estalla como enfermedad en cuerpos agotados, estalla en la indigencia y en los desalojos, estalla en la violencia correctiva contra cuerpos trans. Nuestro diagnóstico feminista de la crisis no puede despreciar estas formas de la violencia. Porque es la crisis también la que no nos deja decir No, cuando queremos decir No, y condiciona todas nuestras decisiones vitales. Las redes feministas son las que están haciéndose cargo de estos cuerpos y territorios implosionados. Nosotras sí contamos muertes, a diario. Estos cuerpos nos importan. Ni una menos. La inflación constante nos obliga a endeudarnos para sobrevivir, para comprar comida y medicamentos. Al hambre se responde con más ofertas de endeudamiento, la especulación financiera se alimenta de nuestra desesperación y los mismos caballeros que acumulan en los mercados se jactan de su pacto patriarcal que entrega como dádiva una lista de 60 alimentos básicos. La violencia machista se consagra con un pacto de caballeros que nos quiere obedientes y sumisas, cada día más empobrecidas y violentadas. En esta crisis, se imponen los sectores fundamentalistas que disciplinan con crueldad. Las iglesias organizan su economía de la obediencia, avanzando en el sometimiento de nuestras libertades con su sistema de culpa y castigo. Se proponen como refugio de la intemperie neoliberal pero sólo ofrecen cárcel a nuestro deseo y nos quieren imponer la maternidad obligatoria. El 3 de junio volvemos a las calles, ahí donde ya experimentamos la potencia de estar juntes
transformando nuestros cuerpos ahora mismo, a la vez que inventamos formas de vida feministas a la altura de nuestro deseo de cambiarlo todo. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos. Ni Una Menos.{jcomments on}