Mataderos recupera su escudo histórico en una esquina emblemática durante su 137° aniversario

En el marco de los festejos por el 137° aniversario del barrio de Mataderos, vecinos y referentes locales participaron este sábado de un acto cargado de valor simbólico: la restitución del escudo barrial en la tradicional esquina de Lisandro de la Torre y avenida de los Corrales. La pieza, que había sido retirada meses atrás para su puesta en valor, volvió a exhibirse renovada en uno de los puntos más representativos de la identidad mataderense.

La obra, creada por el artista plástico Norberto Ricco —figura destacada de la cultura local fallecida en 2018—, forma parte del patrimonio simbólico del barrio desde principios de la década de 1990. En esta oportunidad, la restauración fue impulsada por Héctor Aventuroso, responsable del histórico Bar Oviedo, ubicado justo en el sitio donde el emblema volvió a ser emplazado. El deterioro provocado por el paso del tiempo y las condiciones climáticas había afectado notablemente la estructura, lo que motivó su retiro y posterior recuperación.

El proceso de restauración estuvo a cargo de Facundo Ricco, hijo del autor original, quien respetó fielmente el diseño concebido por su padre. De este modo, la pieza recuperó su estética original y su valor como representación de la historia y la identidad del barrio.

No es la primera vez que un escudo de Mataderos vuelve a su lugar tras haber sido retirado. Tres años atrás, una situación similar ocurrió con el emblema ubicado en la intersección de Juan B. Alberdi y Murguiondo, también restituido luego de una inesperada ausencia. Ambos casos reflejan el fuerte arraigo que estos símbolos tienen entre los vecinos.

La jornada incluyó además una propuesta cultural complementaria. Tras el acto de reinstalación, se inauguró una muestra de obras de Norberto Ricco en la sede de la Unidad Básica “Sebastián Borro”, situada sobre avenida de los Corrales al 6500. Allí, quienes se acercaron pudieron apreciar parte del legado artístico del autor del escudo.

El origen del emblema se remonta a 1992, cuando la entonces Municipalidad de Buenos Aires convocó a un concurso para dotar de identidad visual a los distintos barrios porteños. El proyecto de Ricco resultó elegido entre diversas propuestas y fue oficialmente adoptado en 1993.

Según testimonios familiares, el diseño tenía antecedentes previos. Ya en 1989, con motivo del centenario de Mataderos, el artista había concebido un boceto que luego reformuló para presentarlo en el certamen. El resultado final sintetiza, en cuatro campos, los elementos distintivos del barrio: la actividad ganadera representada por el Mercado Nacional de Hacienda, el perfil industrial, la vida cultural y la figura del resero como ícono tradicional.

El escudo fue inaugurado oficialmente el 14 de abril de 1993 en una ceremonia pública, y tiempo después se instaló una réplica en la esquina donde hoy vuelve a lucirse. Su recuperación no solo implica la restauración de una pieza material, sino también la reafirmación de una identidad colectiva profundamente ligada a la historia de Mataderos.

Con esta reinstalación, el barrio suma un nuevo capítulo en la preservación de su patrimonio, en una fecha que refuerza el sentido de pertenencia y la memoria compartida de su comunidad.