Juicio al acusado de asaltar un privado y dispararle a una mujer para escapar
La Justicia solicitó la elevación a juicio de un hombre de 47 años acusado de protagonizar un violento asalto en un departamento donde funcionaba un privado en el barrio porteño de Belgrano. El imputado, identificado como Pablo Vicente Murúa, está acusado de hacerse pasar por un cliente, robar dinero y teléfonos celulares y luego intentar asesinar a una de las mujeres presentes para garantizar su fuga. La identificación del detenido se produjo en territorio de la comuna 9 en el límite entre los barrios Mataderos y Liniers
El requerimiento fue presentado por el fiscal José María Campagnoli, titular de la Fiscalía Descentralizada de los barrios de Núñez y Saavedra, ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 31, a cargo del juez Diego Souto. En su dictamen, el representante del Ministerio Público solicitó que Murúa sea juzgado por robo agravado cometido con arma de fuego, portación ilegal de arma de fuego de uso civil condicional e intento de homicidio criminis causae, al considerar que el disparo tuvo como finalidad asegurar la impunidad del robo.
Según la reconstrucción de la causa, el hecho ocurrió durante la madrugada del 3 de junio en un edificio ubicado sobre la calle Arribeños, en Belgrano. Murúa ingresó al departamento simulando ser un cliente, pero una vez en el interior extrajo un arma de fuego, amenazó a las mujeres que se encontraban en el lugar y les robó entre 60.000 y 80.000 pesos en efectivo, además de cuatro teléfonos celulares.
Cuando escapaba por el edificio, una de las víctimas, identificada como Fernanda A., comenzó a pedir auxilio. De acuerdo con la investigación, el acusado le apuntó directamente a la cabeza y efectuó un disparo mientras le gritaba “te mato”. El proyectil rozó el cuero cabelludo de la mujer, quien cayó al piso, aunque permaneció consciente y logró sobrevivir al ataque.
Para el fiscal Campagnoli, esa conducta no puede ser considerada únicamente como un robo agravado. En el requerimiento sostuvo que el disparo dirigido a la cabeza de la víctima evidencia una clara intención homicida y que el objetivo era eliminar cualquier posibilidad de resistencia o pedido de ayuda que pudiera frustrar la huida del delincuente.
En el dictamen también se señala que la tentativa de homicidio estuvo directamente vinculada con el robo previo, motivo por el cual corresponde aplicar la figura de homicidio criminis causae en grado de tentativa, un delito que contempla penas significativamente más severas.
La identificación del sospechoso fue posible gracias a un trabajo conjunto realizado por detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad y operadores del Centro de Monitoreo Urbano (CMU), quienes analizaron imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas.
Las filmaciones permitieron establecer que, alrededor de las 2.33 de la madrugada, un hombre llegó a la zona de Belgrano a bordo de una motocicleta Yamaha MT-07 junto a una mujer. Ambos estacionaron en la esquina de la avenida del Libertador y Juramento, donde la acompañante permaneció esperando mientras el sospechoso caminó hacia la calle Arribeños.
Las cámaras registraron que apenas minutos después, cerca de las 2.47, el mismo hombre regresó corriendo por Arribeños en dirección a Juramento. Antes de abandonar el lugar realizó una llamativa parada en un quiosco abierto las 24 horas, donde compró un chocolate, para luego subirse nuevamente a la motocicleta y escapar junto a su acompañante.
Las imágenes captadas por el comercio resultaron determinantes para la investigación, ya que permitieron observar con claridad el rostro del sospechoso, su estado de nerviosismo y la vestimenta que llevaba, coincidente con la descripción aportada por las víctimas.
Posteriormente, mediante el seguimiento realizado por el Centro de Monitoreo Urbano, los investigadores reconstruyeron todo el recorrido de la motocicleta hasta la avenida General Paz, a la altura de Emilio Castro, en el límite de los barrios de Mataderos y Liniers, dentro de la Comuna 9. Ese sector fue clave para continuar con la investigación, ya que permitió establecer la ruta utilizada para abandonar la zona del hecho.
A través del sistema de lectores automáticos de patentes distribuidos en distintos accesos de la Ciudad, la Policía logró identificar la matrícula del rodado y determinar que pertenecía a Pablo Vicente Murúa. Esa información, sumada a las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad y al reconocimiento físico realizado durante la investigación, terminó de consolidar la imputación en su contra.
El seguimiento tecnológico ubicó el último registro de la motocicleta en el corredor de la avenida General Paz, sobre el límite entre Mataderos y Liniers, dos barrios que integran la Comuna 9 de la Ciudad de Buenos Aires. Esa reconstrucción permitió a los investigadores establecer el recorrido completo realizado por el acusado desde su llegada al lugar del robo hasta la huida, aportando una de las pruebas más importantes incorporadas al expediente.

