Todo preparado para la peregrinación Liniers-Luján
La 52° Peregrinación Juvenil a Luján se realizará el sábado 3 y domingo 4 de octubre. La tradicional caminata partirá desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, y recorrerá unos 60 kilómetros hasta la Basílica. Miles de fieles volverán a participar de una de las expresiones religiosas más convocantes del país.
La Peregrinación Juvenil a Luján 2026 ya tiene fecha confirmada y, una vez más, miles de personas se preparan para emprender el tradicional camino hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján. La convocatoria se desarrollará durante el sábado 3 y el domingo 4 de octubre, en el marco de la 52° edición de una caminata que cada año reúne a jóvenes, familias y comunidades parroquiales de distintos puntos del país.
El punto de partida será, como ocurre tradicionalmente, el barrio porteño de Liniers. La salida oficial de la imagen de la Virgen está prevista para las 10 del sábado 3 de octubre, desde el Santuario de San Cayetano, ubicado en Cuzco 150. Desde allí comenzará un recorrido de aproximadamente 60 kilómetros, que tendrá como destino final la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
La marcha atravesará buena parte del corredor oeste del Área Metropolitana de Buenos Aires. En su recorrido, los peregrinos pasarán por los partidos de La Matanza, Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno, General Rodríguez y Luján, en una jornada que modificará el ritmo habitual de numerosas localidades y convocará a vecinos y organizaciones para acompañar el paso de los caminantes.
Uno de los aspectos que caracteriza a esta manifestación es que no resulta necesario completar los 60 kilómetros desde Liniers. Quienes quieran participar pueden incorporarse en distintos puntos del trayecto, de acuerdo con sus posibilidades físicas, su edad y el tiempo disponible. De esta manera, la propuesta permite que personas con diferentes niveles de preparación puedan formar parte de la experiencia.
El lema elegido para esta edición será “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, una frase que pone el acento en la fraternidad, la solidaridad y el encuentro. Más allá del componente estrictamente religioso, la peregrinación se convirtió con el paso de los años en una expresión colectiva de enorme dimensión, donde conviven la fe, las promesas personales, el acompañamiento entre amigos y familiares y el esfuerzo compartido para alcanzar el destino.
Para quienes tengan previsto participar, la organización recomienda adoptar algunas precauciones antes y durante la caminata. Una de las principales sugerencias es evitar realizar el recorrido en soledad y procurar hacerlo acompañado por familiares, amigos o integrantes de una parroquia. El acompañamiento no solo permite compartir el esfuerzo, sino que también ofrece mayor seguridad ante eventuales inconvenientes durante el trayecto.
La preparación física previa también ocupa un lugar importante. Debido a la distancia y a las muchas horas de caminata, se aconseja realizar caminatas durante los días anteriores para que el cuerpo se acostumbre progresivamente al esfuerzo. Llegar descansado a la partida resulta fundamental, por lo que también se recomienda dormir adecuadamente durante la noche anterior.
Otro punto que puede marcar la diferencia durante el recorrido es el contenido de la mochila. La recomendación es llevar una mochila liviana, evitando cargar elementos innecesarios. Entre los imprescindibles se encuentran el agua y alimentos sencillos de consumir, como frutas y galletitas. También es conveniente llevar gorro, protector solar y algo de abrigo, además de elementos para protegerse en caso de lluvia.
Dentro del equipaje pueden resultar útiles algunos artículos básicos que muchas veces se olvidan hasta que hacen falta: papel higiénico, bolsas para guardar residuos y, especialmente, una muda de medias. Contar con medias secas puede contribuir a reducir las molestias provocadas por la humedad y el desgaste propio de varias horas de caminata.
La vestimenta y el calzado requieren, asimismo, especial atención. Se aconseja utilizar ropa cómoda y liviana, preferentemente de algodón, que permita transitar la jornada con comodidad. En cuanto a las zapatillas, deben ser conocidas por quien las utiliza y estar previamente adaptadas al pie.
Una de las recomendaciones más importantes es no estrenar calzado durante la peregrinación. Una zapatilla nueva puede generar ampollas, rozaduras y otras molestias que, luego de varias horas de caminata, pueden transformar el trayecto en una experiencia especialmente difícil. También se desaconseja el uso de sandalias y medias de nylon.
Con la fecha ya definida, el camino hacia Luján volverá a convertirse en una postal característica del comienzo de octubre. Desde Liniers y a lo largo de todo el corredor oeste, la ruta hacia la Basílica volverá a estar marcada por el paso de miles de peregrinos, en una convocatoria que combina tradición religiosa, esfuerzo personal y una fuerte dimensión comunitaria.
La 52° edición tendrá nuevamente como destino la Basílica de Nuestra Señora de Luján, donde culminará una caminata que para muchos representa una demostración de fe, una promesa cumplida o, simplemente, la posibilidad de compartir junto a otros una de las tradiciones religiosas más arraigadas de la Argentina.

