La Ciudad forma a sus primeros agentes penitenciarios

Los primeros 120 aspirantes comenzaron su capacitación en el Instituto Superior de Seguridad Pública de Parque Avellaneda. Integrarán el nuevo Servicio Penitenciario y de Reintegración Social de la Ciudad y estarán a cargo de la custodia de detenidos alojados en las alcaidías porteñas.

La Ciudad de Buenos Aires dio un nuevo paso en la puesta en marcha de su propio sistema penitenciario con el inicio de la formación de los primeros 120 aspirantes a agentes penitenciarios. Los jóvenes comenzaron las clases en el Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), ubicado en el barrio de Parque Avellaneda, donde también reciben instrucción los futuros integrantes de la Policía de la Ciudad y del Cuerpo de Bomberos.

La incorporación de estos primeros cadetes constituye una nueva etapa para el denominado Servicio Penitenciario y de Reintegración Social de la Ciudad, creado a fines del año pasado con el objetivo de asumir progresivamente la custodia de las personas detenidas que se encuentran alojadas en las alcaidías porteñas. La iniciativa forma parte del esquema integral de seguridad impulsado por la administración de Jorge Macri y se vincula, además, con el proceso de consolidación de la autonomía porteña en materia de seguridad y administración penitenciaria.

Los aspirantes, hombres y mujeres de entre 18 y 29 años, debieron contar con el secundario completo y atravesar las diferentes instancias previstas en el proceso de selección y admisión. A partir del comienzo de la capacitación, tendrán por delante un recorrido académico y práctico diseñado específicamente para las tareas que deberán desarrollar una vez incorporados al nuevo servicio.

La carrera elegida es la Tecnicatura Superior en Seguridad y Tratamiento Penitenciario, una formación que permitirá a los estudiantes egresar inicialmente con el grado de oficial penitenciario y completar posteriormente los estudios necesarios para obtener el título de técnico superior.

El esquema de capacitación contempla un primer año con régimen de internado, durante el cual los cadetes recibirán una preparación intensiva. Una vez finalizada esa primera etapa podrán desempeñarse como oficiales penitenciarios. El segundo año tendrá un régimen diferente, con una jornada de cursada semanal destinada a completar la tecnicatura.

La propuesta académica busca que los futuros agentes no se limiten exclusivamente a las tareas de vigilancia y custodia. El programa incorpora contenidos relacionados con seguridad, prevención y gestión de riesgos, pero también contempla aspectos vinculados con los derechos humanos, la mediación y la resolución de conflictos.

La formación incluye además herramientas para la comunicación y la desescalada de situaciones de tensión, junto con contenidos sobre el uso racional y proporcional de la fuerza. También se aborda la reintegración social y el respeto por la dignidad y los derechos de las personas privadas de la libertad.

El diseño de la carrera apunta, de esta manera, a preparar agentes para desempeñarse en un ámbito particularmente complejo, donde las tareas de seguridad conviven con la necesidad de administrar situaciones de conflicto, preservar la integridad de las personas detenidas y garantizar el cumplimiento de los protocolos establecidos.

El inicio de las clases fue presentado por el Gobierno porteño como un avance significativo dentro de su política de seguridad. Durante el acto realizado en el ISSP, Jorge Macri estuvo acompañado por funcionarios de distintas áreas vinculadas con la seguridad y la Justicia, entre ellos el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; los ministros de Seguridad y de Justicia, Horacio Giménez y Gabino Tapia; los secretarios de Seguridad y de Justicia, Maximiliano Piñeiro y Francisco Quintana, y el fiscal general de la Ciudad, Martín López Zavaleta.

En ese contexto, el jefe de Gobierno destacó la creación de la nueva fuerza y sostuvo que los agentes tendrán la responsabilidad de custodiar a los detenidos alojados en las dependencias porteñas. Su discurso estuvo marcado por una fuerte reivindicación de la política de ley y orden y por la decisión de avanzar en un sistema propio de seguridad penitenciaria.

Desde el Ejecutivo porteño remarcaron que la creación del servicio permitirá que la Ciudad cuente, por primera vez, con una estructura específicamente destinada a la custodia de personas privadas de la libertad. Hasta ahora, las funciones relacionadas con el alojamiento y la custodia de detenidos se encontraban atravesadas por un esquema institucional en el que intervenían distintas fuerzas y organismos.

El ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, señaló que el nuevo servicio busca conformar una fuerza profesional y moderna, dotada de herramientas tecnológicas y respaldada por la formación que brinda el Instituto Superior de Seguridad Pública. La profesionalización de los agentes aparece así como uno de los principales ejes de la nueva estructura penitenciaria.

El desafío será trasladar esa preparación académica a una realidad cotidiana que puede presentar situaciones de alta complejidad. Las alcaidías porteñas reciben personas detenidas a disposición de la Justicia, por lo que quienes trabajen en ellas deberán afrontar tareas que demandan capacitación específica, capacidad de intervención y un estricto cumplimiento de las normas.

La incorporación de contenidos sobre mediación, comunicación y resolución de conflictos busca precisamente dotar a los futuros oficiales de herramientas que permitan prevenir situaciones violentas y actuar de manera adecuada cuando los conflictos no puedan evitarse. A la vez, la inclusión de conceptos relacionados con la reintegración social procura que la nueva fuerza no quede limitada a una función exclusivamente custodial.

El proyecto también representa un nuevo capítulo en el proceso de autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. La administración porteña sostiene que disponer de una fuerza penitenciaria propia permitirá asumir responsabilidades que históricamente estuvieron vinculadas con organismos nacionales y avanzar hacia un sistema de seguridad diseñado y administrado desde la jurisdicción porteña.

Los 120 jóvenes que comenzaron ahora su formación serán los primeros integrantes de una estructura que todavía se encuentra en proceso de construcción. Su preparación en Parque Avellaneda marca, por lo tanto, el comienzo de una experiencia inédita para la Ciudad.

Mientras avanza la capacitación, el Gobierno porteño deberá definir y poner en funcionamiento los distintos aspectos operativos del nuevo servicio, desde la asignación de personal hasta los protocolos de actuación y la articulación con las restantes fuerzas de seguridad y con el Poder Judicial.

La formación de los primeros agentes penitenciarios porteños abre así una nueva etapa en el sistema de seguridad de la Ciudad. El objetivo oficial es contar con personal especializado para custodiar a los detenidos, pero también con agentes preparados para intervenir ante conflictos y contribuir a procesos de reintegración social. El resultado de esta primera experiencia será determinante para evaluar el funcionamiento de una fuerza que, por primera vez, tendrá bajo su responsabilidad una tarea penitenciaria propia dentro de la estructura de seguridad porteña.