Vélez volvió al Amalfitani con un triunfo que alimenta la ilusión

Setenta y cinco días después de su última presentación oficial en el estadio José Amalfitani, Vélez Sarsfield regresó a su casa con una victoria que le permitió comenzar con el pie derecho el Torneo Clausura. El conjunto dirigido por Guillermo Barros Schelotto derrotó 1 a 0 a Instituto de Córdoba en un encuentro en el que mostró pasajes de buen fútbol, personalidad para sostener el resultado y señales alentadoras de cara a lo que viene, aunque también dejó aspectos por corregir.

El único tanto de la tarde fue convertido por Manuel Lanzini, quien volvió a demostrar toda su jerarquía en el tramo final del primer tiempo con una definición precisa que terminó inclinando un partido parejo y de desarrollo cambiante.

El reencuentro con su público tuvo un marco especial. La expectativa por el inicio del campeonato y el regreso al Amalfitani generó un clima de entusiasmo en las tribunas, donde los hinchas celebraron no solo los tres puntos sino también la identidad futbolística que el equipo intenta consolidar bajo la conducción del entrenador.

Una de las características más destacadas de la formación inicial fue la fuerte presencia de futbolistas surgidos de la Villa Olímpica. De los 23 convocados, 15 son producto de las divisiones inferiores del club, una muestra de la apuesta institucional por el desarrollo de jugadores propios y un rasgo que continúa identificando a Vélez como una de las principales canteras del fútbol argentino.

Desde el comienzo, el local buscó asumir el protagonismo mediante una presión alta y una circulación dinámica del balón. Con el paso de los minutos logró adueñarse de la posesión y trasladó el juego al campo rival, aunque durante buena parte de la primera mitad le costó transformar ese dominio territorial en situaciones claras frente al arco defendido por Marcos Ledesma.

Instituto, lejos de limitarse a defender, respondió con ataques veloces por las bandas y generó las oportunidades más peligrosas del primer tiempo. En ese contexto sobresalió la figura de Tomás Marchiori, quien respondió con seguridad cada vez que fue exigido. El arquero, que durante el primer semestre había tenido escasa participación oficial, mostró reflejos, solvencia y personalidad para sostener a su equipo en los momentos más comprometidos.

Cuando el encuentro parecía encaminarse al descanso sin goles, Vélez encontró el premio a su insistencia. La acción nació con una buena combinación colectiva iniciada por Elías Gómez, continuó con una inteligente maniobra de Manuel Lanzini al dejar pasar el balón, siguió con la participación de Florian Monzón y una asistencia de primera de Tobías Andrada. El mediocampista quedó mano a mano con el arquero y definió con categoría de zurda para desatar el festejo en un Amalfitani colmado.

El segundo tiempo mostró una versión más convincente del conjunto de Liniers. Vélez administró mejor la pelota, encontró espacios a medida que Instituto adelantó sus líneas en busca del empate y dispuso de varias oportunidades para ampliar la diferencia.

Los ingresos de Alex Verón y Diego Valdés le dieron frescura al ataque y ambos estuvieron cerca de convertir. Sin embargo, el arquero cordobés respondió con una gran intervención ante el primero, mientras que un remate del chileno encontró el poste izquierdo cuando el segundo gol parecía inevitable.

A pesar de no haber liquidado el encuentro, el Fortín supo administrar la ventaja durante los minutos finales. El equipo mostró carácter para resistir la presión de Instituto y mantuvo el orden defensivo necesario para conservar el resultado hasta el pitazo final.

La victoria dejó sensaciones positivas para un Vélez que comienza una nueva etapa con expectativas renovadas. El funcionamiento colectivo todavía ofrece margen de crecimiento, pero el equipo evidenció una identidad definida, intensidad para recuperar la pelota y una marcada intención de asumir el protagonismo en cada partido.

El regreso al José Amalfitani terminó siendo una verdadera fiesta para los hinchas. Después de más de dos meses sin competencia oficial en casa, el Fortín volvió a celebrar junto a su gente con una actuación que combinó momentos de buen juego, sacrificio colectivo y eficacia en el momento justo.

Con los primeros tres puntos ya asegurados, el conjunto de Barros Schelotto comenzará ahora a preparar su próximo compromiso, cuando visite a Talleres de Córdoba en busca de darle continuidad a un inicio de campeonato que invita al optimismo y fortalece la ilusión de sus simpatizantes.