La Secretaría de Transporte de la Nación abrió un proceso participativo para analizar el pedido del Grupo Metropol de dejar de operar las líneas 136 y 163. El proyecto tiene impacto directo sobre Liniers y distintos barrios y localidades del oeste bonaerense, donde miles de pasajeros utilizan diariamente estos servicios.
La red de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una nueva etapa de cambios y ahora dos recorridos que tienen a Liniers como uno de sus principales puntos de conexión quedaron en el centro de una discusión que podría modificar la movilidad cotidiana de miles de pasajeros. La Secretaría de Transporte de la Nación inició un proceso participativo para analizar la solicitud de la empresa Sargento Cabral SAT, perteneciente al Grupo Metropol, para eliminar las líneas 136 y 163.
La medida todavía no está definida. El procedimiento abierto por el organismo nacional busca recoger opiniones y analizar los argumentos vinculados con la continuidad de ambos servicios. De avanzar la propuesta, se produciría una nueva reducción de líneas nacionales de colectivos, en el marco de una reestructuración del sistema que viene desarrollándose desde 2023.
Para los usuarios de Liniers, la discusión adquiere una importancia particular. El barrio funciona como uno de los principales nodos de transporte del oeste porteño y concentra conexiones ferroviarias y numerosas líneas de colectivos que vinculan a la Ciudad de Buenos Aires con localidades bonaerenses. En ese esquema, la línea 136 tiene una presencia histórica y conecta distintos puntos del oeste, mientras que la 163 también tiene circulación vinculada con ese corredor.
Según la documentación técnica elaborada por Transporte, la empresa operadora justificó su pedido a partir de una caída de aproximadamente 30% en la cantidad de pasajeros transportados, que habría afectado la ecuación económica de ambas prestaciones. La compañía también señaló la disminución general de la demanda del transporte automotor y, en el caso de la 136, la fuerte competencia que representa el Ferrocarril Sarmiento, cuya traza corre en buena parte en paralelo.
Sin embargo, los propios informes oficiales introducen distintos matices respecto de los argumentos empresarios.
La línea 136 y su vínculo con Liniers
El análisis de Transporte indica que la línea 136 tiene una movilidad predominantemente provincial: alrededor del 74% de los desplazamientos se realizan íntegramente dentro de la provincia de Buenos Aires, mientras que aproximadamente el 23% corresponde a viajes entre la Ciudad y la provincia.
El informe también detectó problemas en la prestación del servicio. Entre ellos, se menciona que la empresa no estaría realizando el servicio expreso autorizado y que la línea funciona con un parque automotor inferior al mínimo establecido en determinados períodos. Además, fueron identificadas prestaciones irregulares y desvíos respecto de los recorridos autorizados.
Otro aspecto señalado es la superposición con otras alternativas de transporte. La 136 comparte distintos corredores con líneas de colectivos y, particularmente, con el Ferrocarril Sarmiento. La documentación oficial sostiene que buena parte de la cobertura podría ser reemplazada por otros servicios, entre ellos las líneas 322, 153, 392, 336, 182 y 96, además del tren.
Pero existe un punto que genera especial atención: el tramo comprendido entre Liniers y Marcos Paz. De acuerdo con el análisis oficial, allí la eventual desaparición de la línea requeriría evaluar alternativas para garantizar la conectividad.
En ese sentido, Transporte plantea que podría estudiarse una reestructuración de la línea 153, con una eventual prolongación hacia el corredor Ituzaingó-Merlo. El objetivo sería reforzar una zona en la que el transporte ferroviario tampoco ofrece una conexión directa entre Liniers y Marcos Paz.
Para los vecinos de Liniers, esta discusión excede la continuidad de un número de línea. El barrio es utilizado diariamente como punto de combinación por trabajadores, estudiantes y pasajeros que llegan desde distintos sectores del oeste. Cualquier modificación de las líneas que tienen cabecera, paso o conexión en la zona puede repercutir sobre los tiempos de viaje y las alternativas disponibles.
Qué ocurre con la línea 163
La situación de la 163 presenta diferencias. Según el informe, alrededor del 82% de sus viajes son íntegramente provinciales, mientras que cerca del 15% corresponde a desplazamientos entre la Ciudad y la provincia.
En este caso, los técnicos oficiales cuestionaron parcialmente el argumento de la empresa sobre una caída sostenida del 30% de pasajeros. El análisis señala que los datos disponibles no permiten comprobar esa afirmación para todo el período estudiado.
Al mismo tiempo, el organismo detectó problemas en la prestación. La línea habría funcionado en distintos momentos con una flota inferior al mínimo autorizado y se registraron recorridos por fuera de los parámetros establecidos. También se identificaron servicios con origen o destino en José C. Paz, localidad que no figura entre las cabeceras autorizadas para los recorridos de la línea.
Otro dato destacado por Transporte es que la reducción de pasajeros se produjo conjuntamente con una disminución de la oferta efectivamente prestada. Esto significa que el menor número de usuarios no necesariamente puede analizarse de manera aislada de las modificaciones y restricciones registradas en el servicio.
A pesar de las observaciones, el organismo considera que el eventual cese de la 163 no produciría vacíos significativos de cobertura territorial, debido a la existencia de otras alternativas, entre ellas las líneas provinciales 303, 461 y 462, las nacionales 96 y 153 y el Ferrocarril Sarmiento.
Una transformación profunda del sistema
Si finalmente se aprueba la eliminación de ambas líneas, serían nueve los servicios que dejaron de funcionar o fueron encaminados hacia su supresión desde diciembre de 2023, aunque en varios casos las prestaciones fueron absorbidas parcialmente por otras líneas mediante fusiones o ramalizaciones.
Entre las modificaciones registradas aparecen las líneas 5, 6, 23, 75, 90 y 99, mientras que la 154 también se encuentra bajo un proceso de reestructuración. Paralelamente, hubo extensiones, recortes, fusiones y cambios de recorrido en numerosas líneas nacionales y porteñas.
El proceso tiene una particular incidencia en los corredores del oeste, donde Liniers conserva un papel estratégico como puerta de entrada y salida entre la Ciudad y el conurbano. Por esa razón, cualquier modificación en las líneas que llegan al barrio puede terminar trasladándose a otras prestaciones, estaciones ferroviarias y puntos de combinación.
Por ahora, la eliminación de la 136 y la 163 es una propuesta en análisis y no una decisión definitiva. El proceso participativo permitirá incorporar observaciones antes de que las autoridades adopten una resolución.
Mientras tanto, para los pasajeros de Liniers y del oeste bonaerense, la discusión plantea una pregunta concreta: qué alternativas quedarán disponibles si los recorridos dejan de circular y, especialmente, cómo se garantizará la conexión con aquellos sectores donde el colectivo cumple una función que el tren no puede reemplazar de manera directa.
En un sistema de transporte que atraviesa una de sus mayores transformaciones en décadas, el futuro de las líneas 136 y 163 vuelve a poner en debate el equilibrio entre la sustentabilidad económica de los servicios, la reorganización de las trazas y las necesidades cotidianas de quienes dependen del colectivo para movilizarse.