Vecinos de Naón se plantan en segunda asamblea contra las torres de Ercilla
Los vecinos del barrio Naón de la comuna 9 porteña se reunen en segunda asamblea contra las torres de Ercilla, celebran fallo judicial y claman por seguridad y fin a las picadas
En el corazón de Buenos Aires, el Colectivo Naón reunió este martes a decenas de residentes en su segunda asamblea masiva para rechazar de plano el controvertido proyecto de torres en la calle Ercilla. El encuentro, cargado de entusiasmo y determinación, festejó el reciente fallo de primera instancia que falló a favor del amparo impulsado por los propios vecinos del edificio afectado, un triunfo que frena —por ahora— la construcción de estas moles que amenazan con alterar el perfil urbano y la calidad de vida del barrio.
La Justicia porteña dio la razón a los habitantes de Ercilla al declarar procedente su medida cautelar contra el desarrollo inmobiliario, que preveía erigir torres de gran altura en una zona residencial consolidada. “Es una victoria colectiva que valida nuestras demandas por preservar el barrio de especuladores y desmanes urbanísticos”, exclamó una de las organizadoras durante la asamblea, celebrada en un salón comunitario colmado. Este logro judicial inyecta nuevo impulso al colectivo, que nuclea a familias, comercios y asociaciones para defender el tejido barrial ante la presión constructora.
Pero la reunión no se limitó a la batalla inmobiliaria. Los vecinos descargaron su bronca contra la inseguridad rampante que azota la zona: entraderas a plena luz del día, robos express y una presencia policial casi inexistente que deja a los porteños desprotegidos. “Llamamos al 911 y nadie aparece; vivimos con miedo constante”, relató un padre de familia, mientras se proyectaban videos de incidentes recientes en las calles aledañas.
Otro fantasma que persigue al barrio sin visos de solución son las picadas ilegales y el caos vial descontrolado. Motociclistas aceleran a toda velocidad por las noches, armando competencias improvisadas que terminan en accidentes y ruidos infernales, todo bajo la mirada indiferente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA). “No hay un solo semáforo inteligente, ni controladores ni patrulleros; es una vergüenza la falta de ordenamiento vial en Naón”, arremetieron los presentes, exigiendo luminarias led, reductores de velocidad y operativos nocturnos urgentes.
La asamblea, que duró más de dos horas, cerró con la formación de comisiones de acción: una para monitorear el expediente judicial de Ercilla y apelar cualquier revés, otra para sumar firmas en una petición al Ministerio de Seguridad porteño, y una tercera dedicada a fiscalizar las picadas mediante videos y denuncias masivas en redes. “No nos quedamos en quejas; vamos a presionar hasta obtener respuestas concretas del GCBA y la Legislatura”, prometieron los referentes del colectivo.
Este pulso vecinal en Naón refleja un mal mayor en Buenos Aires: la colisión entre intereses inmobiliarios voraces, inseguridad cotidiana y abandono estatal en barrios como este, donde la vida porteña late entre riesgos y resistencia. La segunda asamblea no solo consolidó la red de Naón, sino que invita a otros a unirse contra torres invasoras, entraderas y picadas asesinas. El barrio dice presente y no da tregua.










