Jazz para recibir la primavera en el Parque

La Chacra de los Remedios, en Parque Avellaneda, será escenario de una tarde dedicada al jazz con la presentación de La Marechal Big Band y Ambar. La propuesta forma parte del Circuito de Espacios Culturales y busca recuperar el parque como lugar de encuentro, música y actividades al aire libre.

Con la llegada de septiembre también comienza a cambiar el paisaje de los parques porteños. Los días se hacen más largos, aparecen las primeras tardes templadas y los espacios verdes vuelven a convertirse en puntos de encuentro para vecinos que buscan disfrutar de actividades culturales al aire libre. En Parque Avellaneda, esa transición hacia la primavera tendrá una banda sonora particular: una tarde de jazz en la Chacra de los Remedios, con dos propuestas que representan distintas generaciones y caminos dentro de la música instrumental.

La actividad se realizará este domingo y tendrá como protagonistas a La Marechal Big Band y Ambar, dos formaciones con recorridos diferentes que compartirán una jornada pensada para escuchar música, encontrarse y disfrutar del entorno de uno de los espacios verdes más importantes del sudoeste de la Ciudad.

La propuesta se inscribe en el Circuito de Espacios Culturales, una iniciativa que busca llevar actividades artísticas a distintos puntos de Buenos Aires y fortalecer el vínculo entre la producción cultural y los espacios públicos. En este caso, el escenario será la Chacra de los Remedios, dentro del Parque Avellaneda, un lugar que combina patrimonio, naturaleza e historia y que periódicamente recibe conciertos, talleres, espectáculos y distintas expresiones artísticas.

La jornada comenzará con la presentación de La Marechal Big Band, la formación de la Escuela de Arte Leopoldo Marechal de La Matanza vinculada a las carreras de música con orientación en Jazz. Se trata de una agrupación que recupera el formato clásico de las grandes bandas y que trabaja sobre un repertorio amplio, capaz de recorrer diferentes períodos de la historia del género.

Su propuesta incluye clásicos de los primeros años de la era de las Big Bands, pero también versiones de composiciones más actuales adaptadas a este formato. La presencia de una formación numerosa permite recuperar la sonoridad característica de las grandes orquestas de jazz, con secciones de vientos, ritmo y arreglos que requieren un trabajo colectivo preciso.

Para el público, será también una oportunidad de acercarse a una expresión musical que tiene una larga tradición pero que continúa encontrando nuevas formas de interpretación. El encuentro entre músicos en formación y escenarios abiertos contribuye, además, a sacar al jazz de los espacios tradicionales y acercarlo a públicos diversos.

Una banda que busca su propio sonido

Luego será el turno de Ambar, un cuarteto nacido en Buenos Aires en 2025 e integrado por Emanuel Mora en saxofón, Juan Pueblas en piano, Lucas Delfino en bajo y Julián Varcasia en batería.

A diferencia del formato de gran orquesta de La Marechal Big Band, Ambar propone una formación reducida en la que el diálogo entre los instrumentos y la improvisación ocupan un lugar central. El grupo combina elementos del jazz contemporáneo con la libertad de la improvisación y la influencia de la música popular, en una búsqueda que apunta a construir una identidad sonora propia.

Entre las referencias que aparecen en su universo musical se encuentran Fred Hersch, Paul Desmond y Herbie Hancock, junto con la sensibilidad compositiva de Luis Alberto Spinetta. Esa combinación de influencias se traduce en una propuesta en la que conviven la sofisticación armónica, el groove y la exploración de distintas posibilidades sonoras.

Ambar presentó su primer trabajo discográfico, “In Situ”, en Páramo Cultural, una experiencia que sirvió para consolidar el proyecto y comenzar a instalar al cuarteto dentro de la nueva escena instrumental. La agrupación también participó del Festival de Saxofonistas de la Laguna, donde pudo compartir su música con públicos diferentes y ampliar su recorrido.

Actualmente, el grupo continúa sumando presentaciones en escenarios de distintos puntos del país mientras desarrolla nuevas formas de difusión de su obra a través de medios especializados y plataformas digitales.

Un parque como escenario

La elección de la Chacra de los Remedios para esta jornada no es un dato menor. Parque Avellaneda tiene una tradición vinculada con las actividades culturales comunitarias y con el uso del espacio público como lugar de encuentro, una característica que se potencia cuando las condiciones climáticas permiten trasladar los espectáculos al aire libre.

La música, en ese contexto, adquiere otra dimensión. El público no llega solamente a una sala para asistir a un concierto, sino que puede recorrer el parque, encontrarse con otros vecinos y disfrutar de una tarde diferente en un entorno marcado por los árboles y los espacios verdes.

La iniciativa también pone en valor a la Chacra de los Remedios como uno de los puntos culturales del barrio. El escenario natural del parque se transforma por unas horas en una sala de conciertos abierta, sin perder las características propias del lugar.

La jornada propone, además, un recorrido musical que va desde el sonido de las grandes orquestas hasta el jazz de formación pequeña y espíritu experimental. La Marechal Big Band aportará el volumen, la potencia y los arreglos propios del formato de Big Band, mientras que Ambar llegará con una propuesta más íntima, apoyada en la improvisación y en la búsqueda de un lenguaje contemporáneo.

Así, septiembre comenzará en Parque Avellaneda con una invitación sencilla: salir al parque, escuchar música y compartir una tarde al aire libre. En tiempos en los que la actividad cultural muchas veces queda asociada a las salas y circuitos del centro porteño, este tipo de propuestas recupera una idea tan tradicional como necesaria: que los barrios también pueden ser escenarios de grandes encuentros artísticos.

La combinación de primavera, parque y jazz promete una tarde distinta para los vecinos de Parque Avellaneda y de otros barrios cercanos. Y, al mismo tiempo, vuelve a poner en escena el valor de contar con espacios públicos donde la cultura pueda encontrarse con la comunidad.

La Chacra de los Remedios se prepara así para recibir septiembre con música, en una propuesta que reúne la experiencia y el formato clásico de una Big Band con el impulso de una joven formación que comienza a construir su propio camino dentro del jazz argentino. Un encuentro de generaciones, estilos y sonidos para darle la bienvenida a la primavera en el corazón de Parque Avellaneda.

Dos nuevos puentes para cruzar la Dellepiane en Parque Avellaneda

La Ciudad avanza con la licitación de dos estructuras que conectarán las avenidas San Juan Bautista De La Salle y Asturias. La obra busca terminar con una de las principales barreras urbanas de la zona y estará acompañada por una renovación integral del espacio público. Los vecinos destacan la posibilidad de contar con un recorrido más directo, aunque persisten dudas sobre la seguridad de los actuales cruces peatonales.

La autopista Dellepiane divide desde hace años a distintos sectores de Parque Avellaneda y obliga a vecinos, estudiantes, comerciantes y automovilistas a realizar desvíos para pasar de un lado al otro. Esa situación podría comenzar a cambiar en los próximos meses. El Gobierno de la Ciudad avanza con la licitación para construir dos nuevos puentes sobre la autopista, destinados a conectar las avenidas San Juan Bautista De La Salle y Asturias, en un corredor considerado estratégico para la circulación dentro del barrio.

El proyecto contempla la construcción de dos estructuras independientes, una destinada al tránsito hacia el norte y otra hacia el sur. Cada puente tendrá un carril para vehículos y una vereda para peatones. La intención oficial es generar un cruce más directo y ordenado y, al mismo tiempo, mejorar la comunicación entre sectores que actualmente permanecen separados por la vía rápida.

La intervención, sin embargo, no se limitará a las estructuras que atravesarán la autopista. El proyecto contempla una transformación más amplia del entorno, con calles de convivencia, nuevas luminarias, obras de desagüe y señalización, además de la puesta en valor del boulevard central ubicado en el área de intervención.

En ese espacio se prevé incorporar mobiliario urbano, sectores verdes renovados y diferentes propuestas recreativas. Entre ellas aparecen una cancha de básquet con gradas, juegos infantiles, un gimnasio a cielo abierto y mesas destinadas a la práctica del ajedrez. De esta manera, la obra pretende combinar la solución a un problema de conectividad con una recuperación del espacio público para el uso cotidiano de los vecinos.

La intervención abarcará el corredor de La Salle y Asturias, entre Santander y la avenida Derqui. Para quienes viven en el barrio, uno de los principales cambios estará relacionado con los recorridos que actualmente deben realizar para atravesar la zona.

La licitación se encuentra en su tramo final y está prevista la apertura de las ofertas económicas. De acuerdo con el cronograma informado por la Ciudad, los trabajos comenzarían en octubre y tendrían un plazo de ejecución de 15 meses.

Un recorrido que hoy obliga a desviarse

La falta de un cruce vehicular directo a la altura de La Salle y Asturias es uno de los principales problemas que plantea la zona. Actualmente, quienes circulan en automóvil deben alejarse del punto de partida para poder atravesar la autopista Dellepiane.

Los desvíos habituales conducen hacia la autopista Perito Moreno o hacia la avenida Escalada, dependiendo del sentido de circulación. Luego de realizar ese recorrido, los conductores deben volver sobre su camino para alcanzar nuevamente Asturias o La Salle.

Para quienes viven o trabajan en el sector, la situación representa una pérdida de tiempo que se repite diariamente. Una vecina que reside desde hace 27 años en Parque Avellaneda contó que tiene familiares del lado de Asturias y que, para visitarlos en automóvil, actualmente debe realizar un trayecto que puede demandarle entre cinco y diez minutos. Con los nuevos puentes, considera que el traslado podría hacerse de una manera mucho más directa.

La conectividad también es una preocupación para quienes utilizan el transporte público. Una comerciante de la zona relató que algunos estudiantes que llegan desde Once y tienen como destino la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ubicada sobre Asturias deben realizar combinaciones para completar el viaje.

Según explicó, algunos pasajeros descienden en la avenida Eva Perón y desde allí deben tomar otro colectivo hasta la zona de avenida Escalada para continuar hacia la universidad. El problema no se limita al tiempo de viaje: los vecinos señalan que determinados sectores de esos recorridos son considerados inseguros, especialmente para quienes deben trasladarse a pie o esperar el transporte.

El puente peatonal que muchos evitan

El problema adquiere otra dimensión cuando se trata de cruzar la Dellepiane caminando. Entre La Salle y Asturias existe actualmente un puente peatonal que permite atravesar la autopista, pero su utilización no está generalizada.

Varios vecinos aseguran que evitan cruzarlo por temor a sufrir robos. En el lugar existen dos lavaderos de autos que, según los testimonios recogidos durante una recorrida, en algunas ocasiones funcionan como una suerte de vigilancia informal del sector. Sin embargo, esa presencia no alcanza para modificar la percepción de inseguridad de buena parte de quienes deberían utilizar la pasarela.

La preocupación se extiende a otros puntos de la zona. Durante la recorrida fueron mencionados también el puente que comunica Zuviría y Zinny y la pasarela Mozart. Son cruces que forman parte de las alternativas existentes para atravesar la autopista, pero que tampoco son considerados por muchos vecinos como opciones suficientemente seguras.

Por eso, la llegada de los nuevos puentes es observada no solamente como una obra de infraestructura vial, sino también como una oportunidad para recuperar una conexión cotidiana que durante años estuvo condicionada por la presencia de la autopista.

Una obra que busca cambiar la circulación del barrio

Desde AUSA estiman que el conjunto de las intervenciones tendrá impacto sobre una extensa área de circulación. Según las proyecciones difundidas, unos 200.000 vehículos utilizan diariamente la red vial alcanzada por el proyecto, mientras que alrededor de 63.000 vecinos se verían beneficiados por las mejoras.

También se calcula que la reducción de los recorridos permitirá disminuir los tiempos de viaje de aproximadamente 15.000 usuarios del transporte público.

El desafío será que esa mejora en la conectividad se traduzca efectivamente en una modificación de la vida cotidiana. Para los vecinos, contar con dos puentes en La Salle y Asturias significaría dejar de depender de los desvíos actuales y disponer de una alternativa más directa para moverse dentro del propio barrio.

La transformación prevista también pone el foco en el espacio que rodea a la autopista. La incorporación de iluminación, señalización, áreas verdes, equipamiento deportivo y recreativo apunta a que el sector deje de funcionar únicamente como un lugar de paso y pueda convertirse en un espacio de uso cotidiano.

Parque Avellaneda se encuentra así ante una intervención que puede modificar de manera importante su mapa de circulación. La construcción de los puentes aparece como la pieza central de un proyecto que busca superar una barrera urbana instalada desde hace décadas. Pero para los vecinos, el resultado final no dependerá solamente de que los vehículos puedan cruzar con mayor rapidez. También estará ligado a que peatones y usuarios del transporte público puedan hacerlo de manera segura.

Si se cumplen los plazos previstos, desde octubre comenzará una obra que demandará 15 meses y que promete cambiar la relación de distintos sectores de Parque Avellaneda con la autopista Dellepiane. La expectativa está puesta en que una infraestructura que durante años separó pueda convertirse, finalmente, en un punto de encuentro y conexión para el barrio.

La edicion 2026 de FIBA llega a Mataderos

El Festival Internacional de Buenos Aires se realizará del 9 al 20 de septiembre y tendrá al Cine Teatro El Plata como una de sus sedes. El tradicional espacio de la avenida Juan Bautista Alberdi recibirá “Baco Polaco”, una particular versión de la tragedia griega de Eurípides, dirigida por Mauricio Kartun y ambientada en un pueblo del interior argentino de los años 30.

Buenos Aires volverá a transformarse durante septiembre en un gran escenario a cielo abierto. Entre el 9 y el 20 de septiembre, la ciudad será sede de una nueva edición del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), una de las principales celebraciones de las artes escénicas de la agenda cultural porteña. Teatro, danza y diferentes expresiones contemporáneas formarán parte de una programación que reunirá artistas y compañías argentinas junto a propuestas provenientes de distintos países.

En esta edición, el festival tendrá presencia internacional con trabajos de España, Francia, Brasil, Chile, Bélgica, Corea del Sur, Ecuador, Colombia, Suiza, Bolivia y Lituania, además de una amplia participación de artistas y creadores nacionales. La diversidad de procedencias se combinará con una programación que busca poner en diálogo diferentes tradiciones teatrales, lenguajes escénicos y miradas sobre la realidad contemporánea.

Entre los espacios elegidos para esta nueva edición estará el Cine Teatro El Plata, en el barrio de Mataderos, un lugar que durante los últimos años recuperó un papel central dentro de la vida cultural de la zona. Allí se presentará “Baco Polaco”, una obra dirigida por Mauricio Kartun, uno de los grandes nombres de la dramaturgia argentina, que propone una particular relectura de “Las bacantes”, la tragedia de Eurípides.

La propuesta parte de una idea tan sencilla como provocadora: trasladar una historia de la antigua Grecia al interior profundo de la Argentina durante la década de 1930. El resultado es una combinación de tragedia clásica, cultura popular, música y humor, atravesada por personajes que parecen salir de una leyenda mitológica pero que se mueven en un paisaje rural argentino.

Kartun definió la obra como un “pastiche de Las bacantes de Eurípides”, una definición que permite anticipar el espíritu de la puesta. En esta versión, Reina Esther, la denominada virgen vitrolera, recorre la llanura llevando su música en discos de pasta. Su llegada a cada pueblo funciona como el inicio de una celebración que rápidamente puede transformarse en fiesta, exceso y descontrol.

La protagonista aparece así como una suerte de DJ mitológica, una figura capaz de desatar la fiesta allí donde se presenta. Junto a ella se encuentran su hermana Sarita, el señor Silenio —un empresario atravesado por el alcohol— y Dionisio, enamorado de la legendaria Reina Esther y convertido en una especie de acompañante permanente de la troupe.

El grupo llega a un pequeño pueblo durante los carnavales. El ambiente festivo, la música y la llegada de personajes que rompen con la rutina cotidiana preparan el terreno para el conflicto central de la historia. Allí aparece Penteo, hijo del poder, quien queda obsesionado con Reina Esther.

A partir de ese encuentro comienza a desplegarse la tragedia. La celebración deja de ser solamente una fiesta y se convierte en el escenario de una disputa en la que aparecen el deseo, el poder, la fascinación y los límites que una comunidad intenta imponer sobre aquello que no puede controlar.

La elección de “Baco Polaco” para formar parte de la programación de FIBA también permite acercar al público de Mataderos una obra que combina referencias universales con elementos reconocibles de la cultura argentina. La tragedia griega, los carnavales, la música de vitrola y los personajes de pueblo se encuentran en una misma puesta, construyendo una historia en la que lo mítico y lo popular conviven.

Una sede con historia

La llegada del FIBA al Cine Teatro El Plata tiene además un significado especial para Mataderos. El tradicional edificio de avenida Juan Bautista Alberdi 5765 forma parte de la identidad cultural del barrio y, con el paso de los años, se consolidó nuevamente como un punto de encuentro para distintas expresiones artísticas.

La incorporación de El Plata a la programación del festival permite que una propuesta de alcance internacional tenga presencia fuera de los circuitos culturales más concentrados del centro porteño. Para los vecinos, significa también contar con la posibilidad de acceder a una obra de estas características en su propio barrio.

El FIBA volverá así a desplegar una programación que no se limita a un único género ni a una determinada tradición artística. Durante casi dos semanas, Buenos Aires será escenario de producciones nacionales e internacionales que recorrerán teatros y espacios culturales de distintos barrios.

En Mataderos, la cita tendrá un nombre propio: “Baco Polaco”, una obra que toma una tragedia escrita hace más de dos mil años y la transforma en una historia atravesada por la cultura rural argentina, el carnaval y la música popular.

Las funciones en el Cine Teatro El Plata serán los sábados 12 y 19 de septiembre, a las 18, y los domingos 13 y 20, también a las 18. De esta manera, durante dos fines de semana consecutivos el público podrá acercarse a una propuesta que forma parte de la programación de uno de los festivales internacionales más importantes de la ciudad.

La llegada de FIBA representa, además, una oportunidad para reafirmar el lugar que los barrios ocupan en el mapa cultural porteño. En una ciudad acostumbrada a concentrar buena parte de su actividad artística en determinadas zonas, la presencia del festival en Mataderos permite ampliar esa geografía y acercar producciones de diferentes procedencias a nuevos públicos.

Entre mitología griega, carnavales criollos, música de vitrola y una historia de poder y deseo, “Baco Polaco” promete convertirse en una de las propuestas destacadas de la programación del FIBA en Mataderos. La cita será en el Cine Teatro El Plata, donde la tradición cultural del barrio volverá a encontrarse con una programación de alcance internacional.

Rock en el Tambo

El Tambo de Parque Avellaneda volverá a convertirse este sábado en escenario para la música en vivo con las presentaciones de El Gran Ki y Peligrosos Inocentes. La jornada recupera una tradición cultural que desde hace décadas vincula al parque con el rock y con artistas de distintas generaciones.

Parque Avellaneda tiene una relación particular con la cultura popular porteña. A lo largo de los años, sus espacios fueron escenario de encuentros, actividades artísticas y propuestas que encontraron en el parque un ámbito para expresarse y construir comunidad. Dentro de esa historia, el rock ocupa un lugar propio, con una presencia que se sostiene a través del tiempo y que permite el encuentro entre músicos consagrados, artistas emergentes y un público habituado a participar de las propuestas culturales del barrio.

Este sábado, esa tradición volverá a hacerse presente en El Tambo de Parque Avellaneda, en la esquina de Avenida Directorio y Lacarra, con una jornada que tendrá como protagonistas a El Gran Ki y Peligrosos Inocentes. La propuesta invita a acercarse a escuchar música en vivo y, al mismo tiempo, a reencontrarse con uno de los espacios culturales que forman parte de la identidad de Parque Avellaneda.

Uno de los artistas que llegará a la jornada será El Gran Ki, quien continúa presentando su nuevo álbum, En el Barrio de los Sueños. El trabajo propone un recorrido por un universo marcado por las historias cotidianas, los vínculos y los personajes que forman parte de la vida de cualquier barrio.

El disco se mueve entre distintas emociones y combina una mirada cruda con momentos festivos. Las canciones recuperan escenas de la vida cotidiana y convierten las experiencias de las calles, las esquinas y los personajes anónimos en materia musical. En ese sentido, la propuesta de El Gran Ki se presenta también como un reconocimiento a la música entendida como una herramienta de expresión y resistencia.

La jornada tendrá además la presencia de Peligrosos Inocentes, banda nacida en 2004 en el barrio de Floresta y que durante este año atraviesa una fecha significativa de su historia: la celebración de sus dos décadas de trayectoria desde aquel debut producido dos años después de su formación.

La historia del grupo está estrechamente vinculada con el circuito independiente y con una manera de entender la música como construcción colectiva. En 2010, la banda había comenzado a difundir su demo Empezar de Nuevo, para luego avanzar hacia una producción discográfica que se consolidó con Espadas de Cartón, su primer álbum de estudio.

El recorrido continuó con Bárbaros del honor, publicado en 2018, y posteriormente con Plaga, editado en 2022. A lo largo de estos años, Peligrosos Inocentes fue construyendo una identidad propia dentro de la escena del rock, al tiempo que profundizó una modalidad de trabajo colectivo que actualmente se expresa también en su condición de cooperativa de trabajo.

En su trayectoria existe, además, un capítulo relacionado con la memoria de Cromañón. En 2013, la banda participó en un video homenaje impulsado por la agrupación “No Nos Cuenten Cromañón”, interpretando la base musical de Creo, de Callejeros. Aquella participación se inscribió en una serie de iniciativas destinadas a mantener presente la memoria y las historias vinculadas con aquella tragedia.

Pero el presente de Peligrosos Inocentes está puesto en la música y en una nueva etapa creativa. La banda se encuentra actualmente abocada a la presentación de su cuarto trabajo, Trifásico Vol. 1 – Animal, lanzado el 10 de mayo. Se trata del primer volumen de una trilogía que reúne composiciones correspondientes a esta nueva etapa y que tendrá continuidad durante el año.

Entre las canciones que forman parte de este primer volumen aparecen Perro, Pajarito y Cascabel, piezas que integran un proyecto pensado para desarrollarse en diferentes entregas. El segundo volumen de Trifásico tiene prevista su salida para octubre de 2026, mientras que el tercer capítulo está proyectado para fin de año, completando así la trilogía que dará forma al cuarto disco de la banda.

La presentación de este sábado adquiere entonces un significado especial para ambas propuestas. Por un lado, El Gran Ki continúa recorriendo escenarios con un álbum que pone el foco en el barrio y sus historias. Por otro, Peligrosos Inocentes atraviesa un año de celebración y renovación, combinando dos décadas de recorrido con el lanzamiento de una nueva producción.

La elección de El Tambo como escenario no resulta casual. Parque Avellaneda se consolidó como uno de los espacios donde la actividad cultural porteña encuentra una expresión cercana y vinculada con la comunidad. La posibilidad de que músicos de distintas procedencias lleguen al parque permite sostener una programación que acerca propuestas artísticas al público y, al mismo tiempo, mantiene vivos los espacios culturales de los barrios.

El rock, con sus múltiples expresiones y generaciones, vuelve así a encontrarse con Parque Avellaneda. Será una jornada para escuchar canciones nuevas y conocidas, compartir el espacio público y recuperar ese vínculo entre música y territorio que forma parte de la historia cultural del barrio.

La cita será este sábado en El Tambo de Parque Avellaneda, en Avenida Directorio y Lacarra, con El Gran Ki y Peligrosos Inocentes como protagonistas de una nueva jornada de rock. Una propuesta que vuelve a poner en primer plano la música en vivo y la identidad cultural de un parque que, desde hace años, mantiene abiertas sus puertas a las expresiones artísticas.

Vélez y la Ciudad sellaron un acuerdo por el desarrollo deportivo

El Club Atlético Vélez Sarsfield y la Secretaría de Deportes porteña firmaron un convenio de cooperación que busca fortalecer las actividades deportivas y abrir una nueva etapa de trabajo conjunto. El acuerdo se enmarca en el proyecto “Buenos Aires, Capital de Deportes Mundial 2027”.

El Club Atlético Vélez Sarsfield y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dieron un nuevo paso en la construcción de una agenda común vinculada al deporte. En las oficinas de la Secretaría de Deportes porteña se llevó a cabo la firma de un convenio entre ambas instituciones, con el objetivo de impulsar el crecimiento de las actividades deportivas y establecer una relación institucional de trabajo conjunto.

El acuerdo se produce en el marco de “Buenos Aires, Capital de Deportes Mundial 2027”, una iniciativa que busca posicionar a la Ciudad como escenario de grandes acontecimientos deportivos y, al mismo tiempo, promover el desarrollo de distintas disciplinas y la participación de clubes e instituciones en proyectos vinculados al deporte.

La firma reunió a autoridades de la Secretaría de Deportes y representantes de la dirigencia de Vélez Sarsfield, una de las instituciones deportivas de mayor arraigo en el barrio de Liniers y con una extensa trayectoria en la formación de deportistas. El encuentro fue encabezado por el secretario de Deportes de la Ciudad, Fabián “Chino” Turnes, quien estuvo acompañado por el director Juan Martín Costa y por el director de Deporte Social y Desarrollo Deportivo, abogado Lucas Trigo.

Por parte del club participaron el vicepresidente Gustavo García y Fabio Rotchtein, quienes formaron parte de la representación institucional de Vélez durante el encuentro.

Más allá de la formalidad propia de la firma, el convenio apunta a generar herramientas para que el club y el área deportiva del Gobierno porteño puedan avanzar en iniciativas comunes. El propósito central es ampliar las oportunidades de desarrollo de las actividades deportivas, favoreciendo la articulación entre el Estado y una institución que cuenta con una importante estructura deportiva y social.

Los clubes cumplen un papel que excede ampliamente la competencia profesional. En distintos barrios de la Ciudad funcionan como espacios de encuentro, formación y participación, con miles de personas que se acercan diariamente para practicar deportes, participar de actividades recreativas o formar parte de la vida institucional. En ese contexto, la vinculación con organismos públicos puede convertirse en una herramienta para ampliar y fortalecer propuestas destinadas a diferentes sectores de la comunidad.

Vélez Sarsfield tiene, además, una presencia particularmente significativa en Liniers, donde su sede y su estadio forman parte de la identidad del barrio. Su estructura deportiva comprende disciplinas que abarcan desde el fútbol hasta distintas actividades amateurs y formativas, con una fuerte presencia de jóvenes y familias.

La firma del convenio se inscribe así en una estrategia que procura fortalecer el vínculo entre las instituciones deportivas y la administración porteña, con la mirada puesta en el desarrollo de proyectos que puedan sostenerse en el tiempo. Para la Ciudad, el objetivo también se relaciona con la posibilidad de ampliar la participación de los clubes en la agenda deportiva que se proyecta hacia 2027.

El concepto de Buenos Aires como capital deportiva plantea un desafío que no se limita a la organización de competencias. También implica generar condiciones para que el deporte tenga mayor presencia en los barrios, fortalecer los espacios de formación y promover políticas que involucren a clubes, asociaciones y organizaciones vinculadas con la actividad.

En ese escenario, la incorporación de Vélez a esta agenda institucional representa un paso relevante, tanto por la dimensión de la institución como por su inserción territorial. El convenio abre una instancia de diálogo y cooperación que podrá traducirse en nuevas iniciativas a medida que se definan los proyectos concretos.

La presencia de autoridades de ambas partes durante la firma refleja, además, la intención de darle al acuerdo un carácter institucional. El desafío estará ahora en transformar lo firmado en acciones concretas y propuestas que tengan impacto en las actividades deportivas y en quienes participan de ellas.

Con la mirada puesta en 2027, la Ciudad busca consolidar una red de instituciones que acompañen su estrategia deportiva. Vélez Sarsfield, desde su histórica presencia en Liniers y con su estructura deportiva y social, se suma a ese esquema de articulación, en una relación que tendrá como eje el crecimiento de las actividades y el desarrollo de nuevas oportunidades vinculadas al deporte.

La firma del convenio marca, de esta manera, el comienzo de una etapa de trabajo conjunto entre la Secretaría de Deportes porteña y el club. El alcance definitivo del acuerdo dependerá de las iniciativas que puedan surgir de esa articulación, pero el primer paso ya quedó formalizado con la presencia de autoridades y dirigentes de ambas instituciones.

La Escuela Casal Calviño ya tiene su placa

La Legislatura porteña aprobó una resolución para reconocer la trayectoria de la Escuela Técnica 23 D.E. 13 “Casal Calviño”, de Parque Avellaneda, que el 1° de septiembre cumplió 80 años de historia. La iniciativa contempla la colocación de una placa conmemorativa dentro del histórico edificio de la institución.

La historia de una escuela también puede ser la historia de un barrio, de sus familias y de una época. Ese vínculo entre educación, trabajo y comunidad quedó reflejado en la resolución aprobada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que expresó su beneplácito por la trayectoria de la Escuela Técnica 23 D.E. 13 “Casal Calviño” y dispuso la colocación de una placa conmemorativa en sus instalaciones históricas de avenida Lacarra 621, en Parque Avellaneda.

La iniciativa busca reconocer los 80 años de recorrido institucional de una escuela que nació en un momento de profundas transformaciones sociales y económicas del país y que, desde entonces, tuvo como una de sus principales características la formación vinculada con el mundo del trabajo.

De acuerdo con los fundamentos de la resolución, el reconocimiento pretende contribuir a “recuperar la memoria, reconstruir experiencias, fortalecer el sentido de pertenencia y poner en valor el recorrido histórico institucional” construido por la comunidad educativa a lo largo de estas ocho décadas. La placa funcionará, en ese sentido, como un testimonio permanente de esa trayectoria y de la importancia que tuvo la institución en la vida educativa de Parque Avellaneda.

La escuela fue fundada el 1° de septiembre de 1946 como escuela de artes y oficios. Su creación respondió a una necesidad concreta de aquel momento: acompañar los cambios que atravesaba una sociedad en plena transformación y brindar herramientas de formación para una población que encontraba en la educación técnica una posibilidad de acceder a nuevos conocimientos y, al mismo tiempo, mejorar sus oportunidades laborales.

La década de 1940 estuvo marcada por el crecimiento de la actividad industrial, la expansión de la matrícula escolar y una creciente demanda de trabajadores capacitados. En ese escenario, las escuelas técnicas adquirieron un papel estratégico. No se trataba solamente de enseñar un oficio, sino de formar trabajadores y ciudadanos preparados para incorporarse a una estructura productiva que se encontraba en expansión.

La historia de la Casal Calviño está estrechamente relacionada con la figura de José Casal Calviño, un inmigrante español oriundo de Pontevedra, Galicia, que llegó a la Argentina durante los primeros años del siglo XX. Luego de radicarse inicialmente en Cruz del Eje, donde se dedicó a la actividad comercial, se trasladó posteriormente a Buenos Aires. Allí desarrolló actividades como inversor y constructor y logró consolidar una posición económica que le permitió llevar adelante una iniciativa que terminaría teniendo una profunda trascendencia educativa.

Casal Calviño decidió destinar parte de sus bienes a la construcción de una escuela y donó los terrenos necesarios para concretar el proyecto. La propuesta fue presentada al entonces presidente de la Nación, Teniente General Juan Domingo Perón, quien aceptó la iniciativa y promovió una concepción que buscaba estimular la participación de otros benefactores en proyectos destinados a la educación.

La construcción de la escuela comenzó en aquel contexto y tuvo un avance significativo en pocos meses. El 22 de noviembre de 1946 se colocó la piedra fundamental, en un acto que contó con la presencia de Eva Duarte de Perón. Apenas unos meses después, el 4 de junio de 1947, quedó concluida la primera etapa del edificio.

La inauguración estuvo acompañada por un acto cargado de simbolismo. Durante la ceremonia fue descubierto el busto realizado en homenaje a José Casal Calviño, mientras que desde los balcones del establecimiento el presidente Perón dirigió unas palabras a la comunidad que había participado de la jornada.

Pero la importancia de la institución no quedó limitada a su arquitectura ni a su origen. A lo largo de las décadas, la escuela construyó una identidad propia alrededor de la educación técnica y la formación productiva, convirtiéndose en una referencia para numerosas generaciones de estudiantes.

Uno de los episodios que mejor representa ese vínculo entre enseñanza y producción está relacionado con el período en que el establecimiento fue conocido como “Escuela Fábrica Nº 1 de la Nación – Casal Calviño”. En sus talleres se fabricaron las máquinas de coser “Evita”, un producto que quedó asociado a la historia de la institución y que simboliza una etapa en la que la educación técnica estaba fuertemente ligada al desarrollo de capacidades productivas dentro de las propias escuelas.

La fabricación de aquellas máquinas constituye, además, una muestra del perfil que se buscaba otorgar a este tipo de establecimientos: espacios donde los estudiantes no solamente adquirieran conocimientos teóricos, sino donde pudieran aprender haciendo, trabajar con herramientas, conocer procesos de producción y vincular la formación con las necesidades concretas de la sociedad.

Ochenta años después de su fundación, la Casal Calviño conserva parte de esa identidad. Su historia está atravesada por miles de estudiantes, docentes, trabajadores y familias que pasaron por sus aulas y talleres y que, de distintas maneras, contribuyeron a construir el perfil de la institución.

El reconocimiento aprobado por la Legislatura porteña busca precisamente recuperar esa dimensión colectiva. La colocación de la placa no será solamente un homenaje a una fecha, sino también una forma de dejar asentado en el propio edificio el recorrido de una comunidad educativa que forma parte de la historia de Parque Avellaneda.

En tiempos en los que el debate sobre el papel de la educación técnica vuelve a ocupar un lugar relevante, la trayectoria de la Escuela Técnica 23 ofrece también una perspectiva histórica sobre la relación entre educación, capacitación y trabajo. Desde aquella escuela de artes y oficios fundada en 1946 hasta la institución que llegó a celebrar ocho décadas de existencia, el establecimiento fue adaptándose a los cambios de cada época sin perder uno de sus rasgos centrales: la formación como herramienta de crecimiento personal, inserción laboral y desarrollo de la comunidad.

La placa conmemorativa quedará así como una referencia material de ese pasado. Pero, sobre todo, como un reconocimiento a quienes hicieron posible que la escuela llegara hasta el presente y a las sucesivas generaciones que continúan escribiendo su historia en las aulas y talleres de la Casal Calviño.

La Comuna 9 volvió a poner en agenda los reclamos de los barrios

En la subsede de Parque Avellaneda se realizó la reunión mensual de la Junta Comunal 9. Desde el bloque de Fuerza Patria se plantearon iniciativas vinculadas con el transporte, el patrimonio, la cultura y la recuperación de espacios públicos de Mataderos, Liniers y Parque Avellaneda.

La Junta Comunal 9 llevó adelante su reunión correspondiente al mes de agosto, un encuentro en el que volvieron a ocupar un lugar central distintos reclamos y proyectos vinculados con la vida cotidiana de los vecinos de Mataderos, Liniers y Parque Avellaneda. La reunión tuvo lugar en la subsede de Parque Avellaneda y permitió abordar una serie de iniciativas que serán canalizadas ante distintos organismos del Gobierno porteño y, en algunos casos, ante la Legislatura de la Ciudad.

La información sobre el encuentro fue difundida por la juntista Lorena Crespo, quien detalló los principales puntos impulsados desde el bloque de Fuerza Patria. Entre los temas incorporados a la agenda se encuentra la situación del recorrido de la línea 7 de colectivos, un servicio de transporte que atraviesa distintos sectores de la Comuna y cuya traza habitual había sido modificada.

En ese sentido, el bloque planteó la necesidad de que la Junta Comunal exprese formalmente su voluntad de recuperar el recorrido habitual de la línea 7 una vez cumplido el plazo de 180 días que ya había sido prorrogado. El pedido apunta a que la modificación del servicio no se transforme en una situación permanente y a que se vuelva a discutir el esquema de circulación en función de las necesidades de los usuarios.

El transporte público constituye desde hace tiempo uno de los principales reclamos de los vecinos de la Comuna 9. Las modificaciones de recorridos, las dificultades para conectar distintos barrios y la necesidad de contar con servicios que respondan a la dinámica cotidiana de la zona forman parte de una discusión que excede a cada línea en particular y que también involucra al Gobierno porteño.

Otro de los asuntos incluidos en la reunión fue el impulso de la Plaza Barragán, una iniciativa solicitada por el Consejo Consultivo Comunal 9 (CCC 9). Desde Fuerza Patria se propuso avanzar con las gestiones necesarias ante la Legislatura porteña, con el objetivo de que el proyecto pueda ser tratado y encuentre un canal institucional para su concreción.

La agenda también incluyó cuestiones relacionadas con el patrimonio histórico de Mataderos. En particular, se planteó solicitar una visita a las obras de la Recova de los Mataderos para conocer de primera mano el estado de los trabajos. Además, se propuso analizar la posibilidad de extender el proyecto hacia el ala Norte, una iniciativa que permitiría ampliar el alcance de las tareas previstas sobre uno de los sectores de mayor valor histórico y cultural del barrio.

La recuperación de la Recova forma parte de una discusión más amplia sobre el patrimonio de Mataderos y el destino de espacios que forman parte de la identidad barrial. En un área marcada por la presencia del antiguo Mercado de Hacienda y por una fuerte tradición cultural, el mantenimiento y la puesta en valor de los edificios históricos aparece como una demanda sostenida por organizaciones y vecinos.

En materia cultural, los juntistas también resolvieron impulsar una solicitud de reunión con el Ministerio de Cultura de la Ciudad. El objetivo será abordar dos cuestiones puntuales: la programación del Anfiteatro de Mataderos y la situación de las dos salas que todavía permanecen pendientes de inauguración en el Cine El Plata.

El pedido vuelve a colocar al Cine El Plata en el centro de la agenda cultural de la Comuna 9. El histórico espacio de Juan Bautista Alberdi representa uno de los principales referentes culturales de Mataderos y su recuperación ha sido acompañada durante años por reclamos vecinales y comunitarios. Para los representantes comunales que impulsan la reunión, resulta necesario conocer cuáles son los plazos y planes previstos para completar la puesta en funcionamiento de las salas que aún no fueron habilitadas.

A estos planteos se sumó una iniciativa relacionada con la Plaza Salaberry, donde se solicitó la provisión de materiales destinados a rehacer el mural patrimonial existente en ese espacio. La propuesta busca recuperar una intervención artística que forma parte del paisaje del barrio y que, además de su dimensión estética, tiene un valor vinculado con la memoria y la identidad de la comunidad.

De esta manera, la reunión de agosto de la Junta Comunal 9 dejó planteada una agenda que combina problemas concretos de servicios públicos con iniciativas vinculadas al patrimonio, la cultura y el espacio público. Los temas ahora deberán continuar su recorrido administrativo y político ante las distintas áreas del Gobierno porteño y la Legislatura.

La Junta Comunal 9 está integrada por su presidente, Maximiliano Mosquera Fantoni, y los juntistas Juan José Chaves, Gisela Soledad Aulita, Lorena Crespo, Luis Yari Meozzi Diaz, Alexis Quimey Miranda y Alberto Rodolfo Espiño.

El funcionamiento de las juntas comunales constituye uno de los canales institucionales previstos para acercar las demandas de los barrios a la administración porteña. En ese marco, los pedidos formulados durante la reunión de agosto apuntan a instalar en la agenda de la Ciudad cuestiones que tienen impacto directo en el territorio y que requieren respuestas de organismos con competencia específica.

Transporte, patrimonio, cultura y espacios públicos quedaron así entre los principales asuntos planteados en el encuentro. El desafío para los representantes comunales será ahora lograr que los reclamos y proyectos puedan traducirse en gestiones concretas, con plazos y respuestas por parte de las autoridades correspondientes.

Torres que inquietan a Barrio Naón

Mientras avanzan las mudanzas a los nuevos edificios, vecinos de Barrio Naón advierten problemas en la red cloacal y vuelven a cuestionar el impacto de la construcción en altura sobre un barrio tradicionalmente residencial. Reclaman controles, estudios de infraestructura y respuestas antes de que sigan levantándose nuevas torres.

En Barrio Naón, en Mataderos, la llegada de nuevas torres ya no se discute solamente por el cambio que producen en el paisaje urbano. Para muchos vecinos, el verdadero interrogante está en lo que ocurre debajo de las calles: si las redes de servicios existentes pueden soportar el aumento de viviendas y habitantes que supone la transformación del barrio.

En las últimas semanas, residentes de Diego de Olavarrieta, entre Ercilla y Schmidl, comenzaron a advertir inconvenientes en la red cloacal, coincidentemente con el inicio de las mudanzas a una de las nuevas torres. Ruidos en los baños, reiterados trabajos de destape y, posteriormente, la aparición de líquido barroso desde una tapa de inspección encendieron nuevamente la preocupación.

Los vecinos no aseguran que exista una relación directa entre la nueva construcción y los problemas registrados. Pero sí consideran que la coincidencia temporal merece ser investigada y que el crecimiento de la población del sector obliga a preguntarse si la infraestructura fue preparada para acompañarlo.

Estas semanas se comenzaron a mudar y ya comenzamos a tener problemas de cloaca”, relató una vecina de la cuadra. Según explicó, su madre permanece buena parte del día en la vivienda y comenzó a advertir la presencia reiterada de personal encargado de intervenir sobre la red. “AySA está viniendo seguido a destapar”, señaló.

La situación tomó otra dimensión cuando los residentes observaron líquido barroso saliendo desde una tapa de inspección y avanzando sobre la vereda. El episodio fue registrado por los vecinos y difundido como parte de un reclamo que busca instalar una discusión más amplia: qué sucede con los servicios públicos cuando un barrio de casas bajas comienza a recibir edificios de mayor densidad.

La pregunta no es menor. Una torre concentra en una misma parcela una cantidad de habitantes muy superior a la de las viviendas tradicionales que históricamente caracterizaron a Barrio Naón. Eso significa mayor utilización de las redes de agua, cloacas, electricidad, desagües y otros servicios. Para los vecinos, ese incremento no puede ser considerado un dato secundario a la hora de evaluar nuevos proyectos inmobiliarios.

El conflicto, en realidad, comenzó antes de que aparecieran los primeros inconvenientes. La preocupación por las torres forma parte de una discusión que atraviesa al barrio desde hace tiempo y que tiene como eje el avance de construcciones que, según los residentes, modifican de manera sustancial el perfil urbano de una zona reconocida por sus viviendas bajas y su carácter residencial.

Quienes cuestionan el proceso sostienen que no se trata simplemente de estar a favor o en contra de una determinada obra. El planteo apunta a discutir qué tipo de crecimiento se quiere para Barrio Naón y cuáles son las condiciones que deben cumplirse para que ese crecimiento no termine perjudicando a quienes ya viven allí.

Una de las principales preocupaciones es que el desarrollo inmobiliario avance a mayor velocidad que las obras de infraestructura. La aparición de un problema en una red básica como la cloacal funciona, para los vecinos, como una señal de alerta que debería ser atendida antes de que se autoricen o concreten nuevos emprendimientos.

Pensaba que capaz registrarlo podía llegar a servir como ayuda o prueba fehaciente de cómo nos afecta como barrio y evitar futuras torres”, explicó la vecina que decidió dar a conocer la situación.

La frase sintetiza el temor de una parte de la comunidad: que los problemas de infraestructura sean considerados hechos aislados hasta que se vuelvan imposibles de ignorar. Por eso, los vecinos reclaman que cada nuevo desarrollo sea acompañado por estudios concretos sobre la capacidad de las redes existentes, y que esos análisis sean puestos a disposición de la comunidad.

El planteo también abre un debate sobre la planificación urbana. La construcción de viviendas nuevas puede responder a una necesidad real de generar mayor oferta habitacional, pero el crecimiento de la densidad no ocurre en un vacío. Cada nuevo edificio modifica la cantidad de personas que utilizan las calles, los servicios, el transporte y las redes de infraestructura.

En Barrio Naón, esa transformación es especialmente sensible por las características históricas del sector. Las calles, las casas y la escala barrial forman parte de una identidad que los vecinos consideran propia y que, según advierten, corre el riesgo de cambiar aceleradamente si continúa la proliferación de edificios en altura.

Desde el colectivo Barrio Naón de Mataderos, los residentes vienen insistiendo en la necesidad de visibilizar estas situaciones y generar un espacio de discusión sobre el futuro del barrio. La intención, aseguran, es que las decisiones sobre urbanización no se tomen únicamente desde los planos de una obra, sino también considerando la capacidad real de las redes y el impacto acumulativo de varias construcciones sobre un mismo sector.

El episodio de la calle Diego de Olavarrieta, por ahora, no permite establecer por sí solo cuál es la causa de los problemas cloacales. Para determinarlo serían necesarios controles e informes técnicos. Sin embargo, los vecinos consideran que tampoco corresponde desestimar lo ocurrido.

La cuestión de fondo es qué pasa cuando un barrio cambia de escala. Si aumenta considerablemente la cantidad de habitantes sin que se amplíen o adapten las redes, la infraestructura puede quedar sometida a una presión para la cual no fue diseñada. Y si existen problemas previos, el incremento de la demanda puede hacerlos más visibles.

Por eso, el reclamo apunta a obtener respuestas antes de que el proceso de densificación sea todavía mayor. Los vecinos quieren saber qué estudios se realizaron sobre las cloacas, qué capacidad tiene actualmente la red y qué previsiones existen para acompañar el crecimiento inmobiliario.

No se trata solamente de una discusión sobre una torre determinada. El temor expresado por los residentes es que una construcción sea seguida por otra y luego por otra, hasta que el paisaje y la dinámica de Barrio Naón hayan cambiado definitivamente.

Mientras tanto, las imágenes del líquido barroso sobre la vereda y los relatos sobre las intervenciones para destapar la red quedaron como parte de una preocupación que los vecinos decidieron hacer pública.

Barrio Naón no es un terreno vacío. Es un barrio con familias, casas, calles, servicios y una identidad construida durante décadas. Para quienes lo habitan, el desarrollo inmobiliario debe tener límites y condiciones: crecer sí, pero con planificación, infraestructura suficiente y respeto por quienes ya viven en el lugar.

La pregunta queda planteada y ahora son las autoridades y los organismos responsables quienes deberán aportar las respuestas: ¿están las redes de Barrio Naón preparadas para las torres que se están construyendo y para las que puedan venir?

Los vecinos esperan que esa respuesta llegue antes de que la próxima señal de alarma aparezca nuevamente desde una tapa de cloaca.

Avanza el Paso Bajo Nivel de Irigoyen

El presidente de la Comuna 9, Maximiliano Mosquera Fantoni, participó de una reunión con vecinos para informar sobre el avance de la obra ubicada en el límite con la Comuna 10. El proyecto busca mejorar la circulación y reforzar la seguridad en uno de los cruces del ferrocarril Sarmiento.

El avance de las obras del Paso Bajo Nivel de la calle Irigoyen, en el límite entre las Comunas 9 y 10, volvió a ocupar un lugar central en la agenda barrial. En ese marco, el presidente de la Comuna 9, Maximiliano Mosquera Fantoni, participó de una reunión con vecinos en la que se abordó la marcha de los trabajos y el impacto que tendrá la construcción sobre la circulación cotidiana en la zona.

El encuentro permitió poner en común las inquietudes de quienes viven y transitan habitualmente por este sector de la Ciudad de Buenos Aires, atravesado por las vías del ferrocarril Sarmiento. La obra se desarrolla sobre uno de los puntos donde actualmente el tránsito vehicular debe convivir con el paso de las formaciones ferroviarias, una situación que genera demoras y obliga a conductores, peatones y ciclistas a extremar las precauciones.

Junto con Mosquera Fantoni también participó de la reunión Juan Manuel Moro, presidente de la Junta Comunal 10, en una muestra de articulación entre ambas jurisdicciones. La ubicación del proyecto, precisamente sobre el límite entre las dos comunas, hace que sus efectos no queden restringidos a un solo barrio y que la coordinación entre las autoridades comunales resulte especialmente relevante.

Durante la reunión se repasaron los avances de los trabajos y las características generales de una infraestructura que apunta a modificar de manera significativa la relación entre el tránsito y el ferrocarril en ese punto. La construcción del paso bajo nivel permitirá eliminar la espera que actualmente se produce cada vez que una formación atraviesa el cruce a nivel, favoreciendo una circulación más continua y reduciendo situaciones de riesgo.

La importancia del proyecto no se limita al tránsito de automóviles. Uno de los principales objetivos de este tipo de intervenciones es mejorar las condiciones de seguridad para los distintos actores que utilizan diariamente el espacio público. Conductores, peatones y ciclistas podrán contar con una alternativa de circulación más segura, evitando parte de los conflictos que suelen producirse en los cruces ferroviarios a nivel.

Para los vecinos, además, las obras representan una transformación que tendrá consecuencias sobre la vida cotidiana. El paso del tren por el cruce obliga actualmente a interrumpir el tránsito en forma periódica, con las consiguientes esperas y acumulación de vehículos. En determinados horarios, estas interrupciones pueden repercutir también sobre las calles cercanas y generar dificultades para quienes necesitan desplazarse entre distintos sectores de la ciudad.

La reunión vecinal se desarrolló en ese contexto: con una comunidad que busca conocer los tiempos y alcances de una obra que tendrá incidencia directa en la movilidad de la zona. La información sobre el avance de los trabajos y el diálogo con quienes viven en el entorno resultan aspectos centrales durante el desarrollo de una intervención de estas características, especialmente cuando modifica durante un período prolongado la circulación habitual.

El proyecto del Paso Bajo Nivel de Irigoyen forma parte, además, de una problemática histórica de la Ciudad: la necesidad de resolver los cruces entre las vías ferroviarias y las calles de circulación vehicular. Allí donde trenes y automóviles deben utilizar el mismo nivel, las barreras se convierten en un punto de interrupción permanente del tránsito. La alternativa bajo nivel busca separar ambos movimientos y permitir que cada uno pueda desarrollarse sin interferencias.

En ese sentido, la obra apunta a aportar fluidez, conectividad y seguridad. La eliminación de las interrupciones producidas por el paso de las formaciones puede mejorar los tiempos de desplazamiento y favorecer una conexión más directa entre las zonas ubicadas a ambos lados de las vías.

La participación de los presidentes de las Comunas 9 y 10 también pone de relieve el carácter intercomunal del proyecto. Las fronteras administrativas no coinciden necesariamente con los recorridos cotidianos de los vecinos: quienes viven, trabajan, estudian o realizan actividades en el área atraviesan permanentemente de una comuna a otra. Por eso, una obra vial de esta magnitud puede tener efectos sobre una población mucho más amplia que la estrictamente localizada en el punto donde se construye.

La expectativa ahora está puesta en la continuidad de los trabajos y en que la obra pueda concretarse dentro de los plazos previstos, para que los beneficios esperados comiencen a reflejarse en la circulación diaria. Mientras tanto, el seguimiento de las tareas y el intercambio con los vecinos aparecen como elementos importantes para acompañar el proceso.

El Paso Bajo Nivel de Irigoyen representa así una intervención destinada a modificar un punto de conexión clave entre las Comunas 9 y 10. Una vez finalizado, el objetivo será que vehículos, peatones y ciclistas puedan desplazarse con mejores condiciones de seguridad y que el tránsito deje de quedar condicionado por cada formación del Sarmiento.

Más allá de los trabajos de infraestructura, la obra plantea una mejora concreta en la conectividad barrial y en la calidad de los desplazamientos cotidianos. Para los vecinos de la zona, la expectativa es que esa transformación se traduzca en menos esperas, mayor seguridad y una circulación más ordenada en un sector de la ciudad donde durante años el paso del tren marcó el ritmo del tránsito.

Vélez celebró el Día de la Niñez

El club de Liniers abrió sus puertas para recibir a miles de niños, niñas y familias en una jornada que combinó juegos, deporte, cultura, inclusión y solidaridad. El predio se transformó en un gran espacio de encuentro para socios, hinchas, vecinos y toda la comunidad.

El Club Atlético Vélez Sarsfield volvió a convertirse en escenario de una celebración que tuvo a los más chicos como protagonistas. Con motivo del Día de la Niñez, la institución abrió sus puertas para compartir una tarde en familia, con una amplia agenda de actividades que permitió disfrutar de las instalaciones del club y, al mismo tiempo, poner en primer plano una de las características que históricamente identifican a Vélez: su condición de club social y deportivo.

El buen clima acompañó una jornada que tuvo como punto central el Estacionamiento Descubierto, convertido para la ocasión en un gran espacio recreativo. Allí se instalaron juegos inflables, propuestas deportivas, actividades de puntería, básquet, maquillaje y distintas alternativas interactivas, muchas de ellas impulsadas por las empresas y marcas que acompañaron la celebración. Los sorteos y regalos también ocuparon un lugar destacado y permitieron que numerosos chicos se llevaran distintos productos y obsequios como recuerdo de la jornada.

La organización contó con una participación activa del Departamento Deportivo, cuyos colaboradores estuvieron durante toda la tarde acompañando las diferentes propuestas y ayudando a que las actividades se desarrollaran con normalidad. A ese trabajo se sumaron alumnos del Instituto Vélez, que tuvieron una participación directa en los juegos, colaboraron con la organización y orientaron a las familias que llegaron al predio.

Para los más pequeños se dispuso, además, un sector especialmente acondicionado con mesitas, hojas y lápices para colorear. La propuesta permitió generar un espacio más tranquilo dentro de la celebración general, donde los niños pudieron desarrollar actividades creativas mientras compartían el momento con sus familias.

La cultura también tuvo su lugar. El Departamento de Cultura presentó una muestra de Fotografía Estenopeica, obras de Arte Infantil y pinturas realizadas por adultos. De esta manera, la celebración incorporó distintas expresiones artísticas y amplió la propuesta más allá de las actividades deportivas y recreativas.

Uno de los aspectos destacados de la jornada fue la incorporación de una mirada vinculada con la inclusión. El Departamento de Inclusión trabajó junto a BA Discapacidad, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para disponer de un espacio silencioso destinado especialmente a personas con discapacidad. El sector, sin embargo, permaneció abierto a todos aquellos que prefirieran contar con un ámbito de menor estímulo y más alejado del movimiento propio de una celebración multitudinaria.

La presencia de los Bomberos de la Ciudad aportó otra propuesta de carácter educativo. Los niños y niñas pudieron participar de una actividad interactiva en la que aprendieron, de manera sencilla y entretenida, cómo actuar y ayudar frente a una eventual situación de incendio. La experiencia permitió acercar a los más chicos conocimientos básicos de prevención y seguridad a través del juego.

La jornada también ofreció servicios y propuestas destinadas a los propios socios. En el acceso funcionó un puesto de Actualización de Datos, donde los asociados pudieron realizar su reempadronamiento. También se brindó información a quienes todavía no forman parte de la institución y estaban interesados en asociarse. Durante el evento estuvo vigente, además, una promoción especial que permitía incorporarse al club abonando una única cuota de ingreso.

El carácter solidario de la celebración estuvo representado por Vélez Social, que recibió donaciones durante el encuentro. De esta manera, la institución sumó una acción destinada a fortalecer su trabajo comunitario y volvió a vincular una actividad masiva con la posibilidad de colaborar con quienes más lo necesitan.

Otro de los atractivos fue la participación del programa “Jugando es Mejor”, de TyC Sports, que instaló un juego con aros de básquet que rápidamente se convirtió en uno de los espacios más visitados por los jóvenes. El deporte apareció así, una vez más, como una herramienta para compartir y divertirse, en un contexto diferente al de la competencia habitual.

La celebración permitió mostrar una faceta de Vélez que excede ampliamente los resultados y las disciplinas que se practican en sus instalaciones. Durante varias horas, el club fue escenario de encuentros entre familias, amigos, vecinos, socios e hinchas, en una jornada donde el juego y la recreación ocuparon el centro de la escena.

La participación de una extensa lista de sponsors y colaboradores fue determinante para concretar la propuesta. Algabo, Bajaj, Cannon, CH1, Cinema Devoto, City Blanco, Gallito & Cia, Coca-Cola, Colgate, Depot Inflables, Devoto Shopping, Fitness Emporium, Giti, Guaymallén, Hidra Sport, Il Ritorno, IMAT, Lheritier, Lumilagro, McDonald’s, Monje Negro, Montagne, Namaste, Noly, Panini, Pasión de Bebés, Proprint, Q-service, 2912 Mojo Rental, Saphirus, Supervielle, Tienda Vélez y Turbodisel acompañaron la jornada con stands, juegos, regalos, sorteos y diferentes acciones para el público.

Más allá de la convocatoria, el encuentro dejó una imagen que resume el sentido de la celebración: chicos jugando, familias compartiendo, adultos participando y distintas generaciones encontrándose dentro del club. En tiempos en los que muchas instituciones deportivas buscan recuperar y fortalecer su dimensión comunitaria, actividades de este tipo permiten reafirmar el valor de esos espacios como lugares de pertenencia.

El Día de la Niñez en Vélez fue, en ese sentido, mucho más que una tarde de entretenimiento. Fue una oportunidad para reunir en un mismo lugar deporte, cultura, inclusión, solidaridad y vida comunitaria, con los niños y niñas como protagonistas. Una postal que volvió a poner en evidencia el significado que puede alcanzar un club cuando sus puertas permanecen abiertas para toda la comunidad.