Jóvenes misioneros de Liniers llevan solidaridad a Famatina, La Rioja

En un gesto de fraternidad que une Buenos Aires con el interior del país, un grupo de jóvenes de la parroquia Nuestra Señora de las Nieves, ubicada en el vibrante barrio porteño de Liniers, realizó una misión solidaria en la pintoresca localidad de Famatina, en La Rioja. Esta iniciativa, que se extendió del 3 al 8 de enero, marcó el segundo año consecutivo en que estos voluntarios recorren las calles y hogares de la zona, llevando mensajes de esperanza, acompañamiento y alegría a sus habitantes.

Los misioneros, provenientes del corazón de la Capital Federal, se instalaron en la cabecera de Famatina, un enclave serrano conocido por su belleza natural y su rica tradición religiosa. Allí, fueron acogidos con calidez por familias enteras, que abrieron sus puertas para compartir charlas profundas, oraciones compartidas y juegos con los más chicos. “La gratitud de la gente nos llenó el alma; cada visita era un encuentro genuino que fortalecía nuestra propia fe”, relató uno de los participantes, destacando el impacto emocional de estas interacciones cotidianas.

La agenda de la misión fue intensa y variada. Por las mañanas, los jóvenes porteños visitaban domicilios, ofreciendo escucha activa y apoyo espiritual en medio de las rutinas locales. Las tardes se dedicaron a actividades lúdicas con niños y adolescentes, fomentando la integración y el esparcimiento sano. Un punto culminante fue la participación en la tradicional peregrinación del Niño de Hualco, un ritual devocional que congrega a cientos de fieles y que los misioneros vivieron con devoción plena. Además, colaboraron en celebraciones eucarísticas en diversas capillas y comunidades aledañas, contribuyendo a renovar el espíritu colectivo.

El equipo no estuvo solo en esta aventura: un sacerdote experimentado los guió espiritualmente, mientras que coordinadores juveniles aseguraban el orden de las jornadas. Dos matrimonios aportaron su calidez familiar, preparando comidas nutritivas y brindando contención emocional a los voluntarios, muchos de ellos en su primera experiencia misionera fuera de la ciudad. Este respaldo logístico permitió que la delegación de Liniers se enfocara en el servicio puro, sin descuidar el bienestar del grupo.

Esta acción solidaria no solo benefició a Famatina, sino que también dejó huellas imborrables en los misioneros. Al regreso a Buenos Aires, cerca del cierre de enero, compartieron testimonios que resaltan cómo estas misiones trascienden lo religioso para tejer redes de solidaridad interprovincial. En un contexto donde la juventud busca propósitos auténticos, iniciativas como esta de la parroquia Nuestra Señora de las Nieves inspiran a más porteños a involucrarse en causas sociales y espirituales.

Famatina, con su entorno andino y su historia de fe arraigada, se convierte así en un destino emblemático para misioneros de todo el país.