Almirante Brown se impone 3-1 sobre Chicago, en el clásico que terminó con piñas, corridas y expulsiones
En una jornada de fútbol que prometía emociones en la República de Mataderos, Almirante Brown y Chicago brindaron un verdadero espectáculo que fue mucho más allá de lo futbolístico. La Fragata, con un triunfo contundente de 3-1, se quedó con un clásico que pasó de la rivalidad deportiva a un escenario de tensión y escándalo.
El choque comenzó con buen ritmo y una disputa intensa, propia de un clásico que implica más que tres puntos. Los goles de Ramón González, Ulises Abreliano y Enzo Cardozo para Almirante Brown reflejaron la superioridad visitante, mientras que Daniel Abello maquilló el marcador para Chicago con un descuento que, sin embargo, no alcanzó para revertir la derrota.
Pero lo que podría haber sido solo una celebración de la visita terminó siendo foco de conflicto. El gol que definió la victoria de la Fragata llegó en el quinto minuto de adición, cuando las emociones estaban al límite. Los jugadores de Almirante Brown se mostraron eufóricos en su festejo, un desahogo lógico para un equipo que pelea intensamente por mantenerse en la categoría.
Este festejo desmedido encendió la mecha en Chicago, que entendió que los jugadores visitantes estaban provocando a la hinchada local. Apenas el árbitro Juan Pablo Loustau dio el pitazo final, la calma se rompió y se desató una feroz gresca en el terreno de juego. La rivalidad clásica mutó en una batalla campal con corridas, empujones y golpes, escenas que empañaron el triunfo visitante.
El árbitro, ante semejante caos, se vio obligado a tomar decisiones drásticas y expulsar a varios jugadores involucrados en la trifulca, dejando el último capítulo del partido en un clima caliente de reproches y advertencias.
Así, el clásico de Mataderos se transformó en una jornada memorable no solo por la victoria de Almirante Brown, sino por el escandaloso final que dejó una amarga sensación en ambos equipos y una advertencia clara sobre la necesidad de controlar la pasión dentro de los límites del fair play.
Almirante Brown suma tres puntos valiosos en su lucha por la permanencia, pero deberá cuidar que sus festejos no generen más incidentes en esta difícil temporada. Chicago, por su parte, deberá trabajar para recuperar la serenidad y evitar que la rivalidad termine en confrontaciones que nada aportan al espectáculo ni a la convivencia deportiva.

