Vecinos del barrio Naón llevaron a la Justicia su reclamo por la construcción de torres de 15 pisos

El conflicto por un proyecto inmobiliario que prevé la construcción de torres en el barrio Naón sumó un nuevo capítulo judicial. En el marco de un amparo presentado por vecinos de la zona, la Cámara de Apelaciones realizó una audiencia en la que se escucharon los argumentos de todas las partes involucradas: residentes del barrio, representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y delegados de las empresas constructoras responsables del emprendimiento.

La audiencia se desarrolló el martes 10 de marzo y forma parte del proceso judicial que busca determinar si la obra, que contempla edificios de hasta 15 pisos en un sector históricamente caracterizado por viviendas de baja altura, cumple con la normativa urbana vigente o si su impacto sobre el entorno amerita una revisión del proyecto.

Según explicaron los vecinos que impulsan el amparo, durante el verano se produjeron avances significativos en la causa. Uno de los puntos destacados fue el pronunciamiento de la Fiscalía ante la Cámara de Apelaciones, que respaldó los planteos realizados por los residentes respecto del posible impacto urbanístico que generaría el desarrollo inmobiliario en el barrio.

Otro hecho relevante fue la intervención de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que decidió presentarse en el expediente como amicus curiae, una figura jurídica mediante la cual una institución puede aportar argumentos técnicos o legales para colaborar con el tribunal en el análisis del caso. En su presentación, el organismo señaló diversos aspectos del proyecto que considera discutibles desde el punto de vista urbanístico y administrativo.

Durante la audiencia, los magistrados escucharon las exposiciones de los representantes de la empresa desarrolladora y del Gobierno porteño, quienes sostuvieron que el emprendimiento se ajusta a las disposiciones urbanísticas vigentes. Según esta postura, la normativa actual permitiría la construcción de edificios de la altura prevista en los terrenos involucrados.

Por su parte, los vecinos expusieron ante los jueces los motivos de su oposición al proyecto. Señalaron que la construcción de torres de gran altura en un área consolidada por viviendas bajas podría alterar de manera significativa la identidad del barrio, así como su dinámica urbana.

Además, plantearon que el emprendimiento debería ser considerado una obra de “relevante efecto urbano”, una categoría contemplada en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires para aquellos proyectos que pueden generar cambios sustanciales en el entorno. Bajo ese criterio, sostienen que la iniciativa debería atravesar instancias adicionales de evaluación y control.

Los residentes también cuestionaron la clasificación urbanística aplicada a los terrenos donde se proyectan las torres. Recordaron que en 2018 se modificó la normativa para reducir las alturas permitidas en varias calles del barrio, entre ellas Ercilla y Saladillo. Sin embargo, señalaron que dos predios específicos conservaron una zonificación de “Corredor Alto”, lo que habilitaría construcciones de mayor altura.

Desde la perspectiva vecinal, esta situación genera un tratamiento diferencial dentro del mismo barrio y podría favorecer intereses inmobiliarios por sobre el equilibrio urbano de la zona.

Tras la audiencia, la Cámara de Apelaciones deberá analizar los argumentos presentados y resolver sobre la continuidad del proyecto. Mientras tanto, el caso continúa generando debate en la comunidad del barrio Naón, donde los residentes sostienen su reclamo para preservar el perfil urbano tradicional del sector.