Murió Cristina Mariscotti, la “Abuela lalala”, símbolo popular del Mundial de Qatar 2022
Cristina Mariscotti, reconocida por miles de argentinos como la entrañable “Abuela lalala”, falleció a los 79 años a comienzos de marzo de 2026 como consecuencia de una insuficiencia cardíaca. Vecina histórica del barrio porteño de Liniers, su figura trascendió el ámbito barrial para convertirse en uno de los íconos espontáneos de los festejos durante el Mundial de Qatar 2022.
Mariscotti vivía en la intersección de Caaguazú y Andalgalá, un punto que durante la consagración de la Selección argentina se transformó en un verdadero epicentro de celebración. Allí, entre banderas, cánticos y bocinazos, su presencia se volvió habitual y rápidamente captó la atención de quienes participaban de los festejos.
Su popularidad creció a partir de un canto que se volvió viral en redes sociales: “¡Abuela, lalalalalá!”. Ese estribillo, repetido por vecinos y visitantes, terminó por consolidarla como una figura representativa del fervor futbolero que atravesó al país durante aquella histórica conquista deportiva. Con una actitud alegre y cercana, Mariscotti se ganó el cariño colectivo, convirtiéndose en una postal viva de la celebración popular.
Más allá de su inesperada notoriedad, quienes la conocieron destacan su calidez, su sentido del humor y sus tradicionales cábalas vinculadas al fútbol, que compartía con entusiasmo en cada encuentro. Su casa, durante aquellos días de diciembre de 2022, dejó de ser un espacio privado para convertirse en un punto de referencia para quienes buscaban celebrar en comunidad.
La noticia de su fallecimiento generó una fuerte repercusión en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron su pesar y recordaron su figura con mensajes de afecto. Su muerte ocurre en un contexto en el que el país comienza a transitar la previa de un nuevo evento mundialista, lo que intensificó el impacto emocional entre los aficionados.
Cristina Mariscotti deja un legado simbólico ligado a la identidad popular y a la pasión futbolera argentina. Su imagen, asociada a la alegría colectiva y al espíritu festivo, permanecerá en la memoria de quienes vivieron aquel Mundial como una celebración compartida en cada rincón del país.

