Crece la preocupación por el futuro del reciclado en la Ciudad
Alertan por posibles cambios en el sistema y reclaman preservar las fuentes de trabajo de más de 6.000 recuperadores urbanos
El sistema de reciclado de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa una etapa de incertidumbre que encendió señales de alarma entre cooperativas, organizaciones ambientales y especialistas en gestión de residuos. La posibilidad de trasladar las plantas de tratamiento de materiales reciclables fuera del territorio porteño, una alternativa contemplada en el marco de la futura licitación del servicio de higiene urbana anunciada por el Gobierno de la Ciudad, abrió un intenso debate sobre el futuro de uno de los modelos de reciclaje inclusivo más importantes de América Latina.
Durante las últimas dos décadas, Buenos Aires desarrolló un esquema basado en la incorporación de recuperadores urbanos al sistema formal de gestión de residuos. Gracias a este modelo, más de 6.000 trabajadoras y trabajadores realizan diariamente tareas de recuperación, clasificación y tratamiento de materiales reciclables, contribuyendo a reducir el volumen de residuos enviados a rellenos sanitarios y generando una importante actividad económica vinculada a la economía circular.
Sin embargo, distintos sectores advierten que las modificaciones que podrían implementarse en los próximos meses amenazan con alterar el funcionamiento de una estructura que permitió consolidar políticas ambientales con inclusión social.
Reclamos por el traslado de las plantas
Las organizaciones vinculadas al reciclado sostienen que una eventual mudanza de los centros de tratamiento fuera de la Ciudad podría generar consecuencias económicas, ambientales y laborales. Según plantean, aumentarían las distancias de transporte de los materiales recuperados, incrementando los costos operativos y las emisiones derivadas de la logística.
Además, alertan sobre el riesgo de una disminución en los niveles de recuperación de residuos reciclables y sobre el impacto que podría recaer sobre miles de familias que dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos.
Las preocupaciones fueron expresadas por el colectivo “El Reciclado está en Peligro”, integrado por cooperativas de recuperadores urbanos, organizaciones ambientalistas y especialistas en economía circular. Entre las entidades participantes figuran la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Taller Ecologista, Jóvenes por el Clima, Fundación Avina y GAIA, entre otras instituciones.
Las organizaciones coinciden en que cualquier reforma del sistema debe contemplar mecanismos concretos que garanticen la continuidad laboral de los recuperadores urbanos y la preservación de los índices de reciclado alcanzados durante los últimos años.
Infraestructura en retroceso
Los cuestionamientos no se limitan únicamente al posible traslado de las plantas. Durante los últimos meses también se registraron reclamos por la reducción de infraestructura destinada a la separación de residuos, el cierre de puntos verdes y la desaparición de campanas y contenedores específicos para materiales reciclables en distintos barrios porteños.
A estas situaciones se suman las discusiones vinculadas al subsidio de transporte que reciben los recuperadores urbanos para desarrollar su actividad y la falta de precisiones sobre el futuro de las cooperativas que forman parte del sistema.
Desde el sector sostienen que las dificultades comenzaron a evidenciarse desde el inicio de la actual gestión porteña. Uno de los hechos más mencionados es el incendio ocurrido a comienzos de 2024 en el Centro Verde de Barracas, cuya recuperación continúa siendo motivo de reclamos por parte de los trabajadores afectados.
El cierre de la planta textil de Parque Avellaneda
Entre los antecedentes que generan mayor preocupación aparece el desalojo de la planta que la cooperativa Amanecer de los Cartoneros operaba en Parque Avellaneda. El espacio tenía una importancia estratégica dentro del sistema de reciclado porteño porque era el único centro especializado en la recuperación y tratamiento de residuos textiles gestionado por una cooperativa dentro de la Ciudad.
La planta permitía recuperar prendas en desuso, telas y otros materiales que habitualmente terminan en rellenos sanitarios, impulsando además procesos de reutilización y reciclaje vinculados a la industria textil.
Para las organizaciones del sector, la pérdida de este espacio significó un retroceso en materia de infraestructura ambiental y una señal preocupante respecto del futuro de las políticas destinadas a fortalecer la economía circular. También destacan que el cierre afectó una actividad pionera en el tratamiento de residuos textiles, un segmento que adquiere cada vez más relevancia por el impacto ambiental que genera la industria de la moda a nivel global.
Una discusión en un contexto de alta generación de residuos
El debate sobre el futuro del reciclado cobra especial relevancia al analizar los volúmenes de residuos que genera la Ciudad de Buenos Aires.
Datos difundidos por la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) indican que en un solo mes la Ciudad envió a disposición final 138.249 toneladas de residuos. En el mismo período, el organismo recibió un total de 565.145 toneladas provenientes de los 48 municipios que integran el sistema metropolitano de tratamiento y disposición final.
Esto significa que aproximadamente una cuarta parte de los residuos enterrados en los rellenos sanitarios provienen de la Ciudad de Buenos Aires, convirtiéndola en la jurisdicción con mayor aporte dentro del sistema administrado por CEAMSE.
Frente a este escenario, especialistas y organizaciones ambientales consideran que fortalecer la separación en origen, ampliar la infraestructura de reciclado y sostener el trabajo de las cooperativas son herramientas fundamentales para disminuir la cantidad de residuos enviados a disposición final, reducir emisiones contaminantes y avanzar hacia modelos más eficientes de economía circular.
Mientras continúan las expectativas sobre los alcances de la nueva licitación del servicio de higiene urbana, cooperativas y entidades ambientales reclaman participar de las instancias de discusión. El objetivo, sostienen, es preservar un sistema que combina inclusión social, generación de empleo y beneficios ambientales, y que durante años fue considerado una referencia regional en materia de gestión sustentable de residuos.

