Crece el reclamo en Parque Avellaneda por los cambios en el recorrido de la Línea 7
Vecinos y comuneros juntan firmas para exigir que se restablezca el recorrido histórico del ramal A
El malestar de los usuarios de la Línea 7 de colectivos continúa creciendo en el barrio de Parque Avellaneda luego de la modificación del recorrido del ramal A, una decisión que generó numerosas quejas por parte de vecinos, comerciantes y organizaciones barriales. Durante los últimos días, comuneros y residentes realizaron una nueva jornada de protesta y recolección de firmas para solicitar que se reviertan los cambios y se restablezca el trayecto histórico que durante décadas conectó distintos sectores del barrio.
La convocatoria tuvo lugar en la esquina de Medina y avenida Eva Perón, donde decenas de personas se acercaron para expresar su preocupación por las consecuencias que, aseguran, provocó la modificación del servicio. Durante la actividad también se continuó reuniendo adhesiones para presentar un pedido formal ante las autoridades porteñas con el objetivo de recuperar el recorrido habitual y las paradas que fueron eliminadas.
Los vecinos sostienen que la nueva traza afecta la conectividad del barrio, obliga a muchos pasajeros a caminar mayores distancias y perjudica especialmente a adultos mayores, personas con movilidad reducida y familias que utilizan diariamente el transporte público para trasladarse hacia sus lugares de trabajo, estudio o atención médica.
La polémica surgió luego de que la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires oficializara, mediante la Resolución N.º 134/SECT/26, una serie de modificaciones operativas para la Línea 7, administrada por la empresa NUDO S.A. Entre los cambios más importantes figura la relocalización del punto de regulación del ramal A y la adecuación de su recorrido en el sector de Parque Avellaneda.
Según se informó oficialmente, la medida busca optimizar la circulación de los colectivos, reducir la permanencia de unidades estacionadas en calles residenciales y mejorar la seguridad vial en la zona. Para ello, el espacio destinado a la regulación de las unidades fue trasladado a un sector de la calle Tandil, entre avenida Olivera y Doctor Florentino Ameghino, debajo de la Autopista Perito Moreno, donde podrán permanecer hasta dos colectivos de manera simultánea.
Como consecuencia de esta modificación operativa, el recorrido del ramal A fue ajustado en sus tramos finales tanto de ida como de regreso. En sentido hacia Parque Avellaneda, las unidades continúan gran parte del recorrido habitual desde Retiro, pero en los últimos metros circulan por Laguna, José Bonifacio, Lacarra, José Enrique Rodó y avenida Olivera hasta finalizar en la intersección con avenida Directorio.
En tanto, el trayecto de regreso también presenta cambios desde su punto de partida. Los colectivos inician el recorrido en avenida Olivera y Directorio para luego continuar por Directorio, Lacarra, General Eugenio Garzón y Martínez Castro antes de reincorporarse a la avenida Eva Perón y retomar el itinerario tradicional rumbo al centro de la Ciudad.
Si bien desde el Gobierno porteño sostienen que la modificación apunta a ordenar la circulación y optimizar el funcionamiento del servicio, los usuarios consideran que la decisión fue adoptada sin una consulta previa con los vecinos y que terminó alterando un recorrido que durante años respondió a las necesidades de quienes viven en Parque Avellaneda.
Durante la jornada de protesta, los organizadores remarcaron que el objetivo no es únicamente expresar el descontento, sino también abrir una instancia de diálogo con las autoridades para evaluar alternativas que contemplen las demandas de los pasajeros.
“Seguimos juntando firmas porque creemos que este servicio es esencial para el barrio. Queremos recuperar el recorrido histórico y las paradas que fueron modificadas, ya que muchas personas quedaron alejadas del transporte público”, señalaron desde la organización vecinal.
La resolución también ratificó las condiciones de funcionamiento de los tres ramales de la Línea 7. Los servicios continuarán operando durante las 24 horas, con frecuencias que, para los ramales A y B, oscilarán entre los 12 y los 17 minutos en horarios de mayor demanda. En el caso del ramal C, el intervalo previsto será de entre 20 y 28 minutos y medio. Además, la empresa quedó autorizada a operar con una flota máxima de 42 unidades.
Mientras tanto, el reclamo vecinal continúa sumando adhesiones. Los residentes insisten en que el transporte público constituye un servicio esencial para la vida cotidiana del barrio y esperan que las autoridades revisen la medida para restituir el recorrido tradicional de la Línea 7, garantizando una mejor accesibilidad para todos los usuarios.

