San Cayetano será escenario de una masiva marcha contra el Gobierno

La tradicional movilización por San Cayetano volverá a ocupar el centro de la escena política y social el próximo jueves 7 de agosto, cuando miles de manifestantes partirán desde el santuario ubicado en el barrio porteño de Liniers con destino a Plaza de Mayo. La convocatoria, encabezada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), contará además con el respaldo de la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA y numerosas organizaciones sociales, estudiantiles y de derechos humanos.

La marcha, que desde hace una década se consolidó como una de las principales expresiones del movimiento social argentino, este año adquiere una relevancia especial por el contexto económico y político. Las organizaciones convocantes buscarán mostrar capacidad de movilización en medio de una creciente confrontación con el Gobierno nacional y en un escenario marcado por reclamos vinculados al empleo, la asistencia social y el poder adquisitivo.

El punto de concentración será, como ocurre cada año, en la intersección de avenida Rivadavia y Cuzco, frente al santuario de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. Desde allí, las columnas avanzarán por distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires hasta arribar a Plaza de Mayo, donde está previsto el acto central y la lectura de un documento consensuado entre las organizaciones participantes.

La movilización será encabezada por la UTEP, conducida por Alejandro Gramajo, aunque también será interpretada como una demostración de fuerza de la estrategia de “protestas escalonadas” definida por la CGT para profundizar la presión sobre la administración del presidente Javier Milei. A la convocatoria también adhieren la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y diversos sectores sindicales y sociales que vienen coordinando acciones conjuntas en las últimas semanas.

Uno de los principales ejes del reclamo estará vinculado a la decisión del Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, de avanzar con la baja de una importante cantidad de beneficiarios del programa Volver al Trabajo. La medida, que comenzará a regir durante agosto, generó un fuerte rechazo entre las organizaciones sociales, que sostienen que miles de familias podrían quedar sin asistencia estatal en un contexto de dificultades económicas.

Desde la UTEP consideran que la protesta en las calles continúa siendo la herramienta más efectiva para visibilizar los reclamos del sector y exigir respuestas del Gobierno nacional. En ese sentido, sostienen que hasta el momento no encontraron canales de diálogo que permitan abordar las demandas relacionadas con la situación social y laboral de los trabajadores de la economía popular.

La movilización también tendrá un fuerte contenido simbólico. Este año se cumplen diez años de la primera marcha unificada realizada el 7 de agosto, cuando distintas organizaciones sociales comenzaron a confluir bajo una misma consigna vinculada al trabajo, la inclusión y la justicia social. Desde entonces, la convocatoria fue creciendo en participación y se convirtió en una fecha fija dentro del calendario de las organizaciones populares.

Se espera que durante el recorrido se incorporen agrupaciones estudiantiles, organismos de derechos humanos, colectivos feministas, movimientos territoriales, profesionales y representantes de distintos espacios sociales, lo que podría derivar en una de las concentraciones más numerosas del año en la Ciudad de Buenos Aires.

La actividad del movimiento sindical comenzará incluso antes de la marcha de San Cayetano. El lunes 3 de agosto, la UTEP acompañará la jornada de protesta convocada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), que reclama la reapertura de la paritaria docente nacional y mayores recursos para el sistema educativo.

Con este esquema de acciones, las organizaciones sindicales y sociales buscarán sostener un calendario de movilizaciones durante las próximas semanas, con el objetivo de mantener visibilidad sobre sus demandas y profundizar la presión sobre el Gobierno en medio de un escenario político y económico que continúa mostrando altos niveles de conflictividad.