Malestar en Mataderos tras la derrota de Chicago en el clásico

La derrota de Nueva Chicago frente a All Boys volvió a dejar una profunda sensación de frustración entre los hinchas del Torito. El clásico de la fecha 25 de la Primera Nacional, que terminó con triunfo por 1-0 para el conjunto de Floresta, no solo significó un nuevo golpe deportivo para el equipo de Mataderos, sino que también reavivó el malestar de una parte de la parcialidad, que cuestionó con dureza la actitud mostrada durante el partido y apuntó también contra distintos aspectos de la actualidad institucional del club.

En las horas posteriores al encuentro aparecieron distintos pasacalles en calles de Mataderos con mensajes dirigidos al plantel y a la dirigencia. Las expresiones reflejan el enojo de los simpatizantes, particularmente por considerar que el equipo no estuvo a la altura de un partido que, por su importancia y por tratarse del clásico histórico frente a All Boys, requería un compromiso especial.

Uno de los mensajes instalados en la zona plantea una comparación con lo ocurrido durante la primera rueda y cuestiona que, pese a haber tenido una nueva oportunidad, la historia se haya repetido. “No entendieron nada de nada. Ya pasó en la primera rueda. En el clásico no dejaron la vida. Tuvieron otra oportunidad y lo mismo”, señala el texto, en una crítica directa a la actuación del equipo.

El reclamo de los hinchas apunta fundamentalmente a la falta de actitud. En los pasacalles se sostiene que, ante las dificultades futbolísticas que atraviesa el equipo, lo mínimo que podía esperarse era entrega y carácter para afrontar un encuentro de estas características. “No se pedía mucho: actitud y huevo, porque fútbol no hay”, expresa otro de los fragmentos que aparecieron en las inmediaciones del barrio.

La bronca se profundizó porque, del otro lado, All Boys logró hacer aquello que los hinchas de Chicago esperaban de sus propios jugadores. El conjunto de Floresta consiguió imponerse por la mínima diferencia y volvió a quedarse con el clásico, en un partido que tuvo una fuerte carga emocional y que terminó siendo celebrado por los visitantes y vivido con frustración por el público local.

El malestar no quedó limitado a las redes sociales ni a los pasacalles. El lunes, un grupo de hinchas de Nueva Chicago se acercó hasta el Polideportivo para expresar su disconformidad. La protesta se desarrolló de manera pacífica y tuvo como eje el reclamo por la actuación del equipo en el clásico. La presencia de los simpatizantes en ese lugar evidenció que la derrota trascendió el resultado deportivo y generó una discusión más amplia sobre el presente de la institución.

Pero hubo otro aspecto que también ocupó un lugar importante en los reclamos. Los mensajes hicieron referencia a la fuerte presencia policial durante el encuentro. “El dolor peor es ver el club lleno de yuta. Parecía un partido con visitantes”, señala el pasacalle, que cuestiona el operativo desplegado alrededor del estadio y la sensación que, según los hinchas, produjo la presencia de numerosos efectivos.

Para los simpatizantes que expresaron su malestar, esa situación también requiere una explicación y una respuesta por parte de las autoridades de la institución. “Eso sí que fue feo de verdad”, sostiene el mensaje, antes de reclamar que la cuestión sea abordada desde el ámbito dirigencial.

El escenario que queda después del clásico es, entonces, de preocupación y enojo. Chicago no solo perdió un partido especial por su condición de clásico, sino que volvió a quedar expuesto a una evaluación crítica de su rendimiento y de la actitud de sus futbolistas. Para una parte de la hinchada, la derrota tiene un peso mayor porque se produce después de un antecedente similar en la primera rueda y porque consideran que el equipo tuvo nuevamente la posibilidad de cambiar la historia.

La frase final de los pasacalles resume el sentimiento de quienes decidieron hacer público su reclamo: “La camiseta de Chicago, ganar o morir”. Más allá de la dureza de la expresión, el mensaje refleja la dimensión que el clásico tiene para la identidad del club y para una hinchada que pretende ver a sus jugadores comprometidos con una camiseta que, para Mataderos, representa mucho más que un resultado.

Ahora será responsabilidad del cuerpo técnico, los futbolistas y la dirigencia procesar el impacto de la derrota y buscar respuestas. El campeonato continuará y Nueva Chicago deberá afrontar los próximos compromisos con la obligación de recuperar confianza y, sobre todo, recomponer el vínculo con una parcialidad que dejó en claro que no está dispuesta a aceptar otra actuación sin la entrega que considera indispensable para defender los colores del Torito.