Nueva Chicago descendió y jugará en la Primera B en 2027
El Torito perdió 2-0 ante Chacarita en San Martín y el empate de Patronato frente a Atlético de Rafaela terminó de sentenciar su destino. El equipo de Mataderos sufrió una nueva caída en una temporada marcada por la irregularidad y los malos resultados. Tras consumarse el descenso, hubo incidentes en las inmediaciones del estadio República de Mataderos y al menos dos personas fueron detenidas.
Nueva Chicago perdió la categoría y jugará en la Primera B Metropolitana durante la temporada 2027. La derrota por 2-0 frente a Chacarita Juniors, en San Martín, y el empate de Patronato ante Atlético de Rafaela terminaron de condenar al conjunto de Mataderos, que no pudo sostenerse en la Primera Nacional.
El golpe se consumó en la fecha 36 del campeonato, en una jornada que el Torito afrontó con la obligación de ganar para mantener sus posibilidades de permanencia. Sin embargo, el equipo volvió a mostrar las dificultades que arrastró durante buena parte de la temporada y terminó cayendo ante su clásico rival, en un encuentro que se definió con dos goles en apenas cinco minutos del segundo tiempo.
Chicago llegó a la última jornada con 37 puntos, la misma cantidad que Patronato, y necesitaba una victoria para garantizarse la continuidad en la categoría. Una igualdad lo obligaba a esperar una derrota del conjunto entrerriano frente a Atlético de Rafaela, mientras que cualquier otro resultado adverso podía dejarlo sin margen de maniobra.
La derrota en San Martín terminó con todas las posibilidades. El empate de Patronato completó el escenario que selló el descenso del conjunto de Mataderos, que volverá a competir en la tercera categoría del fútbol argentino.
La caída también prolongó una racha negativa que había encendido las alarmas en las últimas fechas. Chicago perdió cuatro de sus últimos cinco partidos y llegó a la definición con escaso margen para revertir una campaña que nunca consiguió consolidar.
Una historia marcada por los descensos
La pérdida de categoría ante Chacarita se suma a una larga lista de episodios que marcaron la historia deportiva de Nueva Chicago. El club, fundado en Mataderos y con una fuerte identidad barrial, atravesó diferentes etapas en las principales categorías del fútbol argentino, con ascensos celebrados y descensos que dejaron huellas profundas entre sus hinchas.
Los primeros antecedentes se remontan a la etapa amateur. En 1926, Chicago disputó una final por el título de Primera División de la Asociación Argentina frente a Huracán. Un año después, tras la reunificación de las asociaciones, pasó a competir en la Primera Sección B de la nueva entidad rectora.
Otro episodio significativo ocurrió en 1934, cuando una reestructuración de la Asociación de Football Amateur y Profesionales apartó al club de la máxima categoría sin que mediara un descenso deportivo dentro de la cancha. La primera pérdida formal de categoría llegó en 1937, cuando bajó de Segunda a Tercera División.
Décadas más tarde, el equipo sufrió un nuevo golpe al término de la temporada 1983, cuando descendió a la Primera B junto con Racing Club. En 1986, la imposibilidad de clasificarse al Nacional B lo llevó a la Primera B Metropolitana, en una reestructuración que modificó el esquema de las categorías del ascenso.
Desde entonces, el recorrido de Chicago estuvo marcado por ciclos de recuperación y nuevas caídas, con permanencias breves en Primera División y regresos al ascenso.
Descensos dolorosos y retornos fugaces
En la etapa moderna, uno de los golpes más importantes ocurrió en la temporada 2003-2004, cuando perdió la categoría después de tres años en Primera División.
El regreso a la máxima categoría llegó en 2006, pero la permanencia duró apenas una temporada. En 2007-2008, el equipo volvió a descender y quedó nuevamente en la Primera B Metropolitana.
La temporada 2012-2013 también terminó con un descenso, esta vez al Nacional B, en una etapa de dificultades institucionales y deportivas. Dos años después, Chicago logró regresar a Primera División, aunque la alegría duró poco.
En 2015, el club volvió a perder la categoría en una definición dramática. El equipo había conseguido una victoria por 2-1 frente a Quilmes en Mataderos, pero los resultados de sus rivales directos terminaron por condenarlo.
Aquel descenso dejó una marca difícil de borrar entre los hinchas, que volvieron a sufrir una definición en la que el resultado propio no alcanzó para salvar al equipo.
Ahora, la derrota ante Chacarita suma un nuevo capítulo a esa historia. Chicago volverá a jugar en la Primera B Metropolitana, una categoría que no disputa desde 2014, y deberá iniciar un proceso de reconstrucción para intentar recuperar el lugar perdido.
Incidentes tras el descenso
La confirmación de la pérdida de categoría provocó escenas de tensión en Mataderos. Durante la noche del lunes, un grupo de simpatizantes se concentró en las inmediaciones del estadio República de Mataderos, en medio del malestar por el resultado deportivo.
Según fuentes policiales, los hinchas intentaron ingresar por la fuerza al estadio a través de la puerta 2, ubicada sobre la calle Cañada de Gómez al 2700.
El intento fue interceptado por efectivos de la Policía de la Ciudad que participaban de un operativo preventivo. La situación derivó en enfrentamientos entre manifestantes y personal de seguridad.
Al menos dos personas fueron detenidas como consecuencia de los incidentes, de acuerdo con la información policial.
El descenso representa un nuevo golpe para una institución que tiene una fuerte identificación con su barrio y que deberá afrontar una etapa de reorganización deportiva. La dirigencia tendrá por delante el desafío de conformar un plantel competitivo, definir el proyecto futbolístico y recuperar la confianza de una hinchada que volvió a quedar atravesada por la frustración.
El Torito perdió la categoría en una temporada en la que nunca logró encontrar regularidad. La caída ante Chacarita y el empate de Patronato terminaron de cerrar una historia que se había complicado mucho antes de la última fecha.
En 2027, Nueva Chicago volverá a jugar en la Primera B Metropolitana. El objetivo será dejar atrás el descenso y comenzar el camino de regreso a la Primera Nacional, una categoría que el club supo recuperar en distintas oportunidades, pero que ahora vuelve a quedar lejos.

