
Inspector de la PFA enfrenta juicio por femicidio de su pareja en Liniers “dos disparos fatales y escena armada”
Un inspector de la Policía Federal Argentina (PFA) será juzgado por el homicidio agravado de su conviviente, también miembro de la fuerza, en un caso que conmociona al barrio de Liniers. El crimen ocurrió la noche del 8 de diciembre de 2025, en el departamento que compartían, y las pericias forenses desmontan la versión de suicidio que esgrimió el acusado.
Julián Ariel Urcelay (33), asignado a la División Compras y Contrataciones de la PFA, enfrenta cargos por disparar dos veces en la cabeza a Fabiana Soledad Viyagra (30), oficial de la misma institución. Según la fiscalía, tras una fuerte riña de pareja, Urcelay agredió físicamente a la víctima, tomó su pistola reglamentaria y le efectuó los disparos: uno a más de 50 centímetros en la mandíbula derecha, con salida por la frente, y otro con el cañón apoyado en la sien derecha. Luego, manipuló el lugar para fingir un suicidio y llamó al 911.
El fiscal Alberto Adrián María Gentili, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10, impulsó la elevación a juicio ante la jueza Carina Nancy Rodríguez del Juzgado N°29. Las pruebas incluyen la autopsia del Cuerpo Médico Forense, que determina que cada herida por separado era letal, haciendo “prácticamente imposible” que Viyagra se disparara dos veces. Los peritos de la Sección Investigación Científica Escena del Crimen, Homicidios y Balística de la Policía de la Ciudad confirmaron que los proyectiles salieron del arma de Urcelay, asignada desde 2017.
Urcelay se negó a declarar inicialmente, pero en una tercera indagatoria –a pedido de su defensa– relató que discutieron para romper la relación. Afirmó que Viyagra armaba la valija en el dormitorio mientras él rompía accidentalmente un espejo en el baño; luego oyó dos tiros seguidos y la encontró en el piso con la cabeza en el placard, habiendo supuestamente tomado su arma del armario. Esta versión choca con testigos vecinos que oyeron la pelea, lesiones en brazos, manos y rodilla de la víctima compatibles con agresión previa, y la irracionalidad de un supuesto suicidio con disparos tan distintos.
Gentili desestimó el relato como “un intento de mejorar su posición procesal”. Subrayó que el primer tiro, a distancia y mortal, impide un segundo autolesivo, y que Urcelay colocó el arma bajo el cuerpo para simular el hecho. El caso califica como violencia de género bajo la Convención de Belém do Pará, agravado por el uso de arma de fuego y la relación de pareja.
El 29 de diciembre de 2025, Rodríguez dictó prisión preventiva para Urcelay. La defensa pidió sobreseimiento alegando instrucción incompleta y dudas, pero el 29 de enero la jueza rechazó el pedido, clausuró la etapa y elevó la causa. “Indicios graves y concordantes señalan a Urcelay como autor, descartando que Viyagra se quitara la vida”, resolvió, citando la imposibilidad forense y la soledad en el departamento.
Este femicidio policial revive alertas sobre violencia intrafamiliar en fuerzas de seguridad y la necesidad de controles más estrictos en el manejo de armas reglamentarias. La Justicia ahora definirá la pena, que podría ser perpetua por homicidio agravado.









