El Club Liniers celebró su centenario con un homenaje oficial y reafirma su rol social en el barrio

El histórico Club Liniers atraviesa un año especial al cumplirse el centenario de su fundación, ocurrida el 25 de enero de 1926. En ese marco, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó la Resolución 402-2025, mediante la cual se dispuso rendir homenaje a la institución y colocar una placa conmemorativa en su sede ubicada en Palmar 7035, en el barrio porteño de Liniers.

La distinción quedó formalizada en la sesión del 27 de noviembre pasado y se materializó el viernes 27 de marzo con el descubrimiento de la placa, que recuerda los cien años de trayectoria del club con la inscripción alusiva a su aniversario.

El acto contó con la presencia de integrantes de la actual Comisión Directiva, socios y socias, así como autoridades y referentes políticos y sociales. Participaron el legislador Juan Modarelli, impulsor de la iniciativa, los comuneros Juan José Chaves, Alberto Espiño y Lorena Crespo —quien promovió el reconocimiento—, además de representantes de otras instituciones barriales como los clubes Sol de Mayo y Larrazábal. También asistieron figuras vinculadas a la historia de la entidad, entre ellas Carlos Paker y la exlegisladora Delia Bisutti.

Durante la ceremonia, tomaron la palabra el vicepresidente del club, Luciano Polimeni, el propio Modarelli y el presidente de la institución, Omar Dolz, quienes destacaron el recorrido del club y su vigencia como espacio de contención social, deportiva y cultural.

De acuerdo con los fundamentos del proyecto aprobado, el Club Liniers constituye una referencia ineludible en la vida del barrio. Desde su origen, fue concebido por un grupo de vecinos como un ámbito de encuentro comunitario, orientado a fomentar la integración y el desarrollo social a través del deporte y las actividades recreativas.

En sus primeras décadas, la institución impulsó disciplinas tradicionales como la pelota paleta y las bochas, prácticas profundamente arraigadas en la vida social de la época. Un punto de inflexión se produjo en 1951 con la inauguración de su natatorio, que permitió ampliar significativamente la oferta deportiva y brindar acceso a la enseñanza de la natación a generaciones de jóvenes.

El crecimiento continuó con la construcción de nuevas instalaciones, entre ellas una cancha polideportiva ubicada en el segundo piso, destinada a la práctica de básquet, fútbol y vóley. Con el paso del tiempo, se incorporaron nuevas disciplinas, destacándose la gimnasia artística y deportiva, que alcanzó proyección nacional, así como actividades como taekwondo, boxeo y entrenamiento físico.

Más allá del deporte, el Club Liniers se consolidó como un espacio cultural y social. Su buffet y salón comedor han sido escenario de encuentros comunitarios, celebraciones, propuestas teatrales y espectáculos musicales, fortaleciendo el tejido social del barrio.

En la actualidad, la institución cuenta con más de 800 socios y socias que participan activamente en diversas actividades, entre ellas fútbol, básquet, vóley, natación, gimnasia, boxeo y musculación. A cien años de su nacimiento, el Club Liniers mantiene vigente el espíritu con el que fue creado: ser un punto de encuentro para la comunidad y un motor de integración en el barrio.