Nueva Chicago celebra 115 años en un momento de incertidumbre
Nueva Chicago conmemora este 1° de julio un nuevo aniversario de su fundación. El histórico club de Mataderos cumple 115 años de vida atravesando un presente deportivo complejo, aunque con la misma identidad que lo convirtió en una de las instituciones más representativas del ascenso argentino y en un símbolo indiscutido del oeste de la Ciudad de Buenos Aires.
La fecha invita a repasar una historia marcada por la pasión de miles de hinchas, el crecimiento institucional y una profunda identificación con el barrio que lo vio nacer. Desde aquel lejano 1° de julio de 1911 hasta la actualidad, el “Torito” construyó un legado que trasciende los resultados deportivos y forma parte de la identidad de varias generaciones de vecinos de Mataderos.
La historia comenzó cuando un grupo de jóvenes decidió reunirse sobre un puente de madera ubicado en las calles Francisco Bilbao y San Fernando —actual Lisandro de la Torre—, donde por entonces pasaba el arroyo Cildañez. El objetivo era claro: fundar un club de fútbol que representara al naciente barrio de los Nuevos Mataderos y que permitiera organizar los desafíos futbolísticos que ya disputaban de manera informal.
Los impulsores de aquella iniciativa fueron José Varela, Carlos Rodríguez, Felipe Maglio, Benjamín Picazza, Cristóbal Cambiasso, Antonio Carini, Gastón Lespy y Sergio Varela. En esa reunión resolvieron bautizar a la institución como “Foot Ball Club Los Unidos de Nueva Chicago”, tomando el nombre de la entonces Avenida Nueva Chicago, hoy conocida como Avenida de los Corrales.
Con la creación del club también quedó conformada la primera Comisión Directiva. Carlos Rodríguez, bajo el seudónimo de Pedro San Martín, fue elegido presidente, acompañado por Felipe Maglio como vicepresidente y José Varela como secretario, entre otros integrantes que comenzaron a darle forma a una institución destinada a crecer junto al barrio.
Los primeros años fueron de constante esfuerzo. Nueva Chicago disputó sus encuentros en distintos terrenos cercanos al antiguo Mercado de Hacienda, hasta que en 1940 logró establecerse definitivamente en el predio de la avenida Justo Suárez al 6800, donde actualmente se levanta el estadio República de Mataderos, escenario de innumerables jornadas históricas para el fútbol argentino.
Uno de los capítulos más recordados de los orígenes del club está relacionado con la elección de sus tradicionales colores. Mientras los fundadores debatían distintas opciones, una chata cargada con fardos de pasto pasó por la entonces avenida Campana —actual Eva Perón— rumbo al Mercado de Hacienda. El vehículo estaba pintado de verde y negro, una combinación que llamó la atención de José Varela, quien propuso adoptar esos colores para la camiseta del nuevo club. La iniciativa fue aceptada de inmediato y desde entonces el verde y negro identifican a Nueva Chicago en cada cancha del país.
Las primeras camisetas fueron confeccionadas por la tradicional Casa Perretti, un comercio ubicado sobre la Avenida Nueva Chicago. Sin embargo, debido a la falta de tela con los colores elegidos, el primer juego entregado fue de color azul. Días más tarde llegaron las camisetas definitivas con bastones verticales verdes y negros, diseño que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los más emblemáticos del fútbol argentino.
A lo largo de sus 115 años de vida, Nueva Chicago atravesó ascensos, descensos, campañas memorables y momentos difíciles. También fue protagonista de históricos enfrentamientos y consolidó una de las hinchadas más convocantes del ascenso, reconocida por su fidelidad y su fuerte sentido de pertenencia.
El presente encuentra al club en una situación deportiva delicada, con la necesidad de recuperar protagonismo y volver a pelear por los primeros puestos. Sin embargo, el aniversario trasciende la actualidad futbolística y representa una oportunidad para reconocer el trabajo de dirigentes, jugadores, entrenadores, empleados, colaboradores e hinchas que, a lo largo de más de un siglo, contribuyeron al crecimiento de la institución.
En Mataderos, el cumpleaños de Nueva Chicago no es una fecha más. Es la celebración de una historia que comenzó con el sueño de un grupo de jóvenes y que, 115 años después, continúa viva en cada bandera verde y negra, en cada tribuna y en cada vecino que siente al club como una parte inseparable de la identidad del barrio.

