Nuevo abrazo solidario contra la privatización del polideportivo

Vecinos de Liniers y Mataderos rodean el Poli Santojanni en rechazo a la privatización, la bronca vecinal no afloja: por enésima vez, los habitantes de Liniers y Mataderos se plantan frente al avance privatizador sobre el Polideportivo Santojanni, un bastión del deporte popular en Patrón 6222. Este viernes 30 de enero, a las 15.30, convocan a un “abrazo solidario” masivo para blindar este espacio público, amenazado por intereses que buscan convertirlo en emprendimiento privado.

El punto de encuentro será la esquina de Murguiondo y Acassuso, desde donde la multitud marchará hasta rodear el predio con los brazos en alto, símbolo de resistencia comunitaria. “No vamos a entregar ni un metro cuadrado de lo que es nuestro”, advierten los organizadores, entre quienes figuran clubes barriales, madres de jugadores y jubilados que crecieron pateando pelotas en esas canchas. Esta no es la primera movida: en 2025, protestas similares frenaron intentos iniciales de licitación, y ahora, la lucha continua.

El Polideportivo Santojanni, inaugurado en los ’70 como parte de la red estatal de la Comuna 9, es mucho más que gimnasios y pileta: es el corazón deportivo de barrios humildes donde miles de pibes evitan la calle gracias al fútbol, básquet y vóley gratuitos. En Liniers este lugar suma una alternativa de esparcimiento con verde y equipamiento que satisface la demanda de más de 5.000 usuarios mensuales, según datos del Instituto de Deportes porteño. Privatizarlo implicaría aranceles prohibitivos para familias humildes, justo cuando la inflación aprieta y el acceso al deporte se volvió lujo.

La convocatoria gana eco en redes y grupos de WhatsApp barriales, con lemas como “El Poli no se toca” y llamados a traer mates, bombos y familias enteras.

No hay permisos formales ni discursos oficiales; es pura fibra vecinal. Desde las 15.30, el abrazo busca visibilizar la causa y presionar a legisladores de la zona. Si sos de la Comuna 9 o querés bancar, unite: el viernes podría definir el futuro del deporte accesible en el Oeste porteño.