Polémica por desalojo en predio bajo autopista de Parque Avellaneda
Grabois critica al Gobierno porteño mientras Baistrocchi defiende la recuperación del espacio en la comuna 9. La tensión entre el diputado nacional Juan Grabois, líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y referente de la cooperativa El Amanecer de los Cartoneros, y las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires escaló este viernes tras el desalojo de un predio ocupado ilegalmente bajo la autopista en el barrio de Parque Avellaneda. Grabois arremetió con fuertes críticas contra la medida impulsada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien ratificó que en la Capital Federal “se respeta la normativa vigente y no se toleran invasiones”.
El conflicto surgió cuando el diputado denunció el operativo como una acción arbitraria que afecta a trabajadores vulnerables, vinculados a su agrupación política y social. En respuesta, Macri enfatizó su postura inflexible: “En la Ciudad, la ley prevalece y no hay espacio para quienes toman propiedades ajenas”. Esta fricción pone en el centro del debate público temas como la vivienda social, el uso del suelo urbano y la gestión de espacios públicos en barrios porteños como Parque Avellaneda, donde la convivencia vecinal se ve tensionada por ocupaciones prolongadas.
Desde el Ejecutivo porteño, el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Baistrocchi, salió al cruce de las acusaciones en una entrevista radial. Remarcó que el terreno permanecía bajo control irregular durante una década, tras una cesión temporal que se extendió indebidamente. “Los habitantes del barrio nos manifestaron su alegría por esta recuperación; representa un avance concreto para la zona”, subrayó Baistrocchi, quien destacó el impacto positivo en la calidad de vida local.
Baistrocchi detalló que, bajo la gestión de Macri, ya se han restituido más de 553 inmuebles a sus propietarios legítimos. “El jefe de Gobierno asumió esta responsabilidad porque priorizamos los derechos de los ciudadanos comunes”, afirmó, en alusión a los reclamos históricos de los residentes de Parque Avellaneda. El funcionario porteño insistió en que el desalojo no fue improvisado: “Llevábamos un año de diálogos previos. Les notificamos que el permiso había expirado mucho tiempo atrás”.
Uno de los puntos clave en la argumentación oficial radica en la transformación indebida del espacio. Originalmente destinado a funciones logísticas, el predio bajo la autopista había derivado en actividades de procesamiento de textiles, incompatibles con su diseño y normativas ambientales. “Ese sitio no cuenta con las condiciones para ese tipo de operaciones industriales, y no es el modelo de desarrollo que impulsamos para barrios residenciales como este”, explicó el ministro.
Baistrocchi reconoció la presencia de personas “honradas y esforzadas” en el lugar, pero advirtió sobre elementos disruptivos: “Había individuos que no contribuían positivamente, generando conflictos con los vecinos”. Esta distinción busca despolitizar el episodio, enfocándose en la legalidad y la seguridad barrial. El desalojo, ejecutado sin incidentes mayores, forma parte de un plan más amplio para recuperar predios públicos en la Ciudad, en sintonía con demandas vecinales por mayor orden urbano.
Parque Avellaneda, un barrio del sudoeste porteño conocido por su diversidad social y problemas de hábitat precario, ha sido escenario de múltiples reclamos por espacios subutilizados bajo infraestructuras viales. La intervención en este predio se inscribe en políticas de desocupación impulsadas desde el inicio de la gestión de Macri, sin embargo, desde el MTE y sectores de la economía social, se denuncia una “persecución a los más humildes”, avivando el pulso político en un año electoral cargado de tensiones.

