San Cayetano, epicentro de una nueva protesta contra el Gobierno

La tradicional peregrinación de San Cayetano volverá a convertirse este año en un escenario de fuerte contenido social y político. Bajo la consigna “Tierra, Techo y Trabajo”, miles de trabajadores, movimientos sociales, sindicatos y organizaciones territoriales marcharán el próximo 7 de agosto desde la Basílica de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, hasta Plaza de Mayo, en una convocatoria que sus organizadores proyectan como una de las movilizaciones más numerosas de los últimos años.

La manifestación se desarrollará en un contexto de creciente deterioro económico y social, marcado por el aumento de la pobreza, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades que atraviesan amplios sectores de la población para cubrir sus necesidades básicas. En ese escenario, distintas organizaciones aseguran que la crisis alimentaria se profundizó y sostienen que ocho de cada diez familias se ven obligadas a reducir la cantidad o la calidad de las comidas diarias.

La convocatoria reúne a la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), organizaciones piqueteras y movimientos que integran el espacio Territorios en Lucha, entre ellos Libres del Sur. Todos coinciden en que la movilización buscará expresar el rechazo a las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei y reclamar medidas orientadas a garantizar empleo, acceso a la vivienda y asistencia para los sectores más vulnerables.

La consigna elegida para la marcha retoma el histórico lema “Tierra, Techo y Trabajo”, promovido durante años por el papa Francisco como síntesis de las principales demandas sociales vinculadas a la inclusión, el trabajo digno y el acceso a derechos básicos. Para los organizadores, el mensaje mantiene plena vigencia frente al escenario económico actual y constituye el eje central de una convocatoria que combina la tradicional celebración religiosa con un fuerte reclamo social.

La movilización del 7 de agosto será además el punto culminante de un plan de lucha que distintas organizaciones vienen desarrollando desde julio en diferentes puntos del país. Durante las últimas semanas se realizaron cortes en puentes, rutas y accesos a grandes ciudades, además de acompañar las protestas semanales de jubilados frente al Congreso Nacional en reclamo de mejoras en los haberes previsionales y mayores políticas de protección social.

La agenda de protestas comenzará un día antes de la peregrinación. El miércoles 6 de agosto, la CGT, las CTA, la UTEP y otros movimientos sociales convocaron a una concentración frente al Congreso mientras el Senado analiza un proyecto impulsado por el oficialismo que propone modificar el régimen vigente sobre tierras rurales.

Las organizaciones rechazan la iniciativa al considerar que flexibiliza las restricciones para la adquisición de tierras por parte de capitales extranjeros y sostienen que la medida podría facilitar un proceso de extranjerización de superficies estratégicas del territorio nacional. Desde esos sectores afirman que el proyecto implica un retroceso respecto de la legislación sancionada en 2011 y cuestionan la orientación de la política económica del Gobierno.

En ese marco, la marcha de San Cayetano se presenta como una nueva demostración de fuerza del movimiento sindical y de las organizaciones sociales, que buscan visibilizar el impacto de la situación económica sobre los sectores populares y reclamar cambios en las políticas oficiales. Los convocantes esperan una participación masiva de trabajadores formales e informales, cooperativistas, movimientos barriales, jubilados, organizaciones religiosas y ciudadanos independientes.

Como ocurre cada año, miles de fieles acudirán además a la Basílica de San Cayetano para rendir homenaje al santo patrono del pan y del trabajo. Sin embargo, en esta oportunidad la tradicional peregrinación volverá a combinar el componente religioso con una fuerte expresión de protesta social, en una jornada que promete convertirse en uno de los principales hechos políticos y sindicales del mes de agosto.