Shakira deslumbra en Liniers con un concierto inolvidable
El barrio de Liniers se convirtió en el epicentro de una fiesta única al recibir a la superestrella colombiana Shakira. El Estadio José Amalfitani vibró desde muy temprano, con una atmósfera repleta de emoción y expectativa para el cierre de la gira mundial «Las Mujeres Ya no Lloran World Tour», que comenzó en febrero de 2025.
El público mostró su fervor desde los detalles más simbólicos: pelucas violetas que homenajeaban el tema «Las de la intuición» y réplicas exactas de los vestuarios más icónicos, como el de «Chantaje». Amigos y familias llegaron vestidos especialmente para la ocasión, creando una verdadera marea humana que colmó los alrededores del estadio. Luego de la presentación de Ángela Torres, la espera aumentó, y la ansiedad por ver a Shakira en escena era palpable.
A las 21:30, bajo un cielo iluminado por estrellas, Shakira irrumpió en el escenario con su emblemática energía y esa caminata que ya forma parte de su sello personal. El estruendo de los fanáticos fue ensordecedor al sonar los primeros acordes de «La Huesera». La artista saludó emocionada: «¡Argentina, estoy aquí!», dando inicio a una noche cargada de sentimientos y música.
Durante más de dos horas, la artista desplegó un repertorio lleno de fuerza y variedad. Hits como «La fuerte», «Girl like me», «Intuición» y «Estoy» encendieron al público, que no dudó en desatar un frenesí acompañando el tema «Estoy» con un energético pogo, mientras se iluminaban los fuegos artificiales.
Shakira se mostró cercana y emocionada en varios momentos: «Son increíbles. Me llena de alegría volver a estar con ustedes, esta segunda visita es un regalo. ¿Será que la conexión que tenemos es tan profunda porque llevamos años acompañándonos?». Reconoció su vínculo afectivo con Argentina como «una historia de amor que no termina, sino que crece con el tiempo».
Un pequeño problema técnico con el micrófono se convirtió en un instante de complicidad y humor, que la cantante manejó con gran naturalidad: «No hay mejor reencuentro que el de su lobita con su manada argentina», afirmó, mientras Buenos Aires vibraba con cada palabra.
El concierto fue una exposición de la versatilidad artística de Shakira: desde baladas emotivas como «Acróstico» y «Don’t bother», que mostraron su costado más íntimo, hasta ritmos imponentes en «Te felicito», «Hips don’t lie» y «Chantaje». Su habilidad en el escenario, llena de movimientos enérgicos y carisma, reafirmó su lugar como una referente mundial del pop.
En un momento inspirador, compartió un mensaje sobre el amor propio: «El amor hacia los demás es hermoso, pero el amor a uno mismo es aún más valioso». Acompañada de una escenografía en forma de “S” que simbolizaba la fuerza femenina, interpretó «Soltera», convirtiéndolo en un himno poderoso coreado especialmente por las mujeres presentes.
La emotividad alcanzó su punto más alto con «Día especial», un dueto póstumo con el icónico Gustavo Cerati. La pantalla gigante cobró vida con la imagen del legendario músico argentino, generando una ovación llena de lágrimas y emoción colectiva.
Momentos cargados de nostalgia resonaron con éxitos como «Inevitable», «Pies descalzos» y «Ojos así», mientras el público se entregaba a cada canción con fervor y recuerdos compartidos.
Con la promesa cumplida, Shakira presentó «Días de enero», un tema inédito hasta entonces en Argentina, dedicado a Antonio de la Rúa, que fue recibido con un cálido aplauso y grandes ovaciones.
Un hecho histórico ocurrió cuando la cantante invitó a la orquesta estable del Teatro Colón a sumarse durante la interpretación de «La pared», regalando a los asistentes una experiencia única y memorable.
El cierre del espectáculo fue un despliegue visual y musical: la emblemática «Suerte» se transformó en un espectacular homenaje a sus raíces libanesas, con una danza acompañada por fuego y dagas, mientras la fiesta alcanzaba su máxima expresión con «Waka Waka», donde la celebración mundialista y africana inundó el estadio.
El gran final llegó con la aparición de una loba gigante en el escenario, que marcó la entrada triunfal de «Loba», incluida con los «diez mandamientos de la loba» en las pantallas, con un humor juguetón que provocó risas y aplausos entre el público.
La velada terminó con un cierre arrebatador, cuando Shakira interpretó «Bzrp Music Sessions, Vol. 53», el tema que simboliza su renovación personal tras su divorcio, coreado con pasión por miles de voces que compartieron ese momento de liberación y fuerza.
Descendió hasta las vallas para bailar y cantar mano a mano con sus seguidores, mientras llovían dólares falsos con su imagen, cerrando una noche plena de alegría y gratitud.
Con este espectáculo, la artista reafirmó el cariño mutuo con Argentina y dejó un legado imborrable en su primera de tres noches en Buenos Aires, prometiendo regresar con la misma magia y emoción que la caracterizan.

