Paredes y Driussi volvieron a sus raíces en Mataderos
En tiempos donde el fútbol profesional suele estar atravesado por contratos millonarios, rivalidades históricas y agendas cargadas, una escena ocurrida en el barrio porteño de Mataderos recordó el valor de los orígenes y la importancia de los clubes de barrio. Leandro Paredes y Sebastián Driussi regresaron a Brisas del Sud, la institución donde comenzaron a jugar al fútbol cuando todavía eran niños, y protagonizaron un encuentro cargado de emoción, recuerdos y afecto.
Más allá de vestir las camisetas de Boca y River, los dos futbolistas demostraron que existen lazos que permanecen intactos pese al paso de los años y las exigencias del alto rendimiento. La visita al club que marcó sus primeros pasos deportivos reunió a dirigentes, entrenadores, vecinos y chicos de las divisiones infantiles, que recibieron a ambos jugadores con admiración y entusiasmo.
Durante la recorrida por las instalaciones, Leandro Paredes se mostró cercano y distendido. El mediocampista recorrió distintos sectores del predio acompañado por su esposa, se detuvo a conversar con entrenadores y colaboradores históricos de la institución, firmó camisetas y accedió a sacarse fotografías con decenas de chicos que se acercaron para saludarlo.
La emoción se hizo visible especialmente cuando observó antiguos cuadros y fotografías de equipos infantiles que todavía permanecen colgados en las paredes del club. Allí aparecían imágenes de sus primeros años en el fútbol, mucho antes de consolidarse como jugador profesional y alcanzar reconocimiento internacional.
En paralelo, Sebastián Driussi compartió una cena junto a personas vinculadas históricamente con la entidad y también dejó un gesto muy valorado por la comunidad del club: obsequió una camiseta firmada de River con el número 9, que quedará como recuerdo dentro de la institución.
La historia que une a ambos futbolistas comenzó mucho antes de sus carreras profesionales. Paredes y Driussi compartieron entrenamientos, partidos y torneos infantiles en Brisas del Sud, un club barrial ubicado en La Matanza que desde hace años trabaja en la formación deportiva y social de cientos de chicos de la zona.
Quienes los vieron crecer recuerdan que desde pequeños sobresalían por sus condiciones técnicas y su personalidad dentro de la cancha. Ese talento llamó rápidamente la atención de los grandes clubes argentinos y derivó en sus respectivos desembarcos en las divisiones inferiores de Boca Juniors y River Plate.
Mientras Paredes iniciaba su formación en el club de La Ribera, Driussi hacía lo propio en Núñez. Con el tiempo, ambos lograron afianzarse en Primera División y luego construyeron carreras internacionales importantes, atravesando distintos campeonatos y competencias de máximo nivel.
Sin embargo, el destino volvió a cruzarlos años después lejos de la Argentina. Entre 2017 y 2018 compartieron plantel en el Zenit de San Petersburgo, experiencia que fortaleció aún más una amistad nacida en las canchas de barrio.
La reciente visita a Brisas del Sud volvió a poner en primer plano el rol de los clubes sociales y deportivos en la formación de futbolistas profesionales. En cada foto, saludo y charla quedó reflejado el reconocimiento de ambos jugadores hacia quienes los acompañaron en sus primeros años.
Para los chicos que actualmente entrenan en el club, la presencia de dos futbolistas surgidos de esas mismas canchas representó mucho más que una visita protocolar. Fue la confirmación de que detrás de cada carrera exitosa existe una historia construida desde abajo, con esfuerzo, entrenamientos y contención barrial.
En un contexto donde muchas veces el fútbol profesional parece distante de sus raíces, el regreso de Paredes y Driussi a Brisas del Sud dejó una imagen distinta: dos jugadores consagrados volviendo al lugar donde todo comenzó, reencontrándose con quienes apostaron por ellos cuando todavía soñaban con llegar a Primera.

