Archives septiembre 2026

Torres que inquietan a Barrio Naón

Mientras avanzan las mudanzas a los nuevos edificios, vecinos de Barrio Naón advierten problemas en la red cloacal y vuelven a cuestionar el impacto de la construcción en altura sobre un barrio tradicionalmente residencial. Reclaman controles, estudios de infraestructura y respuestas antes de que sigan levantándose nuevas torres.

En Barrio Naón, en Mataderos, la llegada de nuevas torres ya no se discute solamente por el cambio que producen en el paisaje urbano. Para muchos vecinos, el verdadero interrogante está en lo que ocurre debajo de las calles: si las redes de servicios existentes pueden soportar el aumento de viviendas y habitantes que supone la transformación del barrio.

En las últimas semanas, residentes de Diego de Olavarrieta, entre Ercilla y Schmidl, comenzaron a advertir inconvenientes en la red cloacal, coincidentemente con el inicio de las mudanzas a una de las nuevas torres. Ruidos en los baños, reiterados trabajos de destape y, posteriormente, la aparición de líquido barroso desde una tapa de inspección encendieron nuevamente la preocupación.

Los vecinos no aseguran que exista una relación directa entre la nueva construcción y los problemas registrados. Pero sí consideran que la coincidencia temporal merece ser investigada y que el crecimiento de la población del sector obliga a preguntarse si la infraestructura fue preparada para acompañarlo.

Estas semanas se comenzaron a mudar y ya comenzamos a tener problemas de cloaca”, relató una vecina de la cuadra. Según explicó, su madre permanece buena parte del día en la vivienda y comenzó a advertir la presencia reiterada de personal encargado de intervenir sobre la red. “AySA está viniendo seguido a destapar”, señaló.

La situación tomó otra dimensión cuando los residentes observaron líquido barroso saliendo desde una tapa de inspección y avanzando sobre la vereda. El episodio fue registrado por los vecinos y difundido como parte de un reclamo que busca instalar una discusión más amplia: qué sucede con los servicios públicos cuando un barrio de casas bajas comienza a recibir edificios de mayor densidad.

La pregunta no es menor. Una torre concentra en una misma parcela una cantidad de habitantes muy superior a la de las viviendas tradicionales que históricamente caracterizaron a Barrio Naón. Eso significa mayor utilización de las redes de agua, cloacas, electricidad, desagües y otros servicios. Para los vecinos, ese incremento no puede ser considerado un dato secundario a la hora de evaluar nuevos proyectos inmobiliarios.

El conflicto, en realidad, comenzó antes de que aparecieran los primeros inconvenientes. La preocupación por las torres forma parte de una discusión que atraviesa al barrio desde hace tiempo y que tiene como eje el avance de construcciones que, según los residentes, modifican de manera sustancial el perfil urbano de una zona reconocida por sus viviendas bajas y su carácter residencial.

Quienes cuestionan el proceso sostienen que no se trata simplemente de estar a favor o en contra de una determinada obra. El planteo apunta a discutir qué tipo de crecimiento se quiere para Barrio Naón y cuáles son las condiciones que deben cumplirse para que ese crecimiento no termine perjudicando a quienes ya viven allí.

Una de las principales preocupaciones es que el desarrollo inmobiliario avance a mayor velocidad que las obras de infraestructura. La aparición de un problema en una red básica como la cloacal funciona, para los vecinos, como una señal de alerta que debería ser atendida antes de que se autoricen o concreten nuevos emprendimientos.

Pensaba que capaz registrarlo podía llegar a servir como ayuda o prueba fehaciente de cómo nos afecta como barrio y evitar futuras torres”, explicó la vecina que decidió dar a conocer la situación.

La frase sintetiza el temor de una parte de la comunidad: que los problemas de infraestructura sean considerados hechos aislados hasta que se vuelvan imposibles de ignorar. Por eso, los vecinos reclaman que cada nuevo desarrollo sea acompañado por estudios concretos sobre la capacidad de las redes existentes, y que esos análisis sean puestos a disposición de la comunidad.

El planteo también abre un debate sobre la planificación urbana. La construcción de viviendas nuevas puede responder a una necesidad real de generar mayor oferta habitacional, pero el crecimiento de la densidad no ocurre en un vacío. Cada nuevo edificio modifica la cantidad de personas que utilizan las calles, los servicios, el transporte y las redes de infraestructura.

En Barrio Naón, esa transformación es especialmente sensible por las características históricas del sector. Las calles, las casas y la escala barrial forman parte de una identidad que los vecinos consideran propia y que, según advierten, corre el riesgo de cambiar aceleradamente si continúa la proliferación de edificios en altura.

Desde el colectivo Barrio Naón de Mataderos, los residentes vienen insistiendo en la necesidad de visibilizar estas situaciones y generar un espacio de discusión sobre el futuro del barrio. La intención, aseguran, es que las decisiones sobre urbanización no se tomen únicamente desde los planos de una obra, sino también considerando la capacidad real de las redes y el impacto acumulativo de varias construcciones sobre un mismo sector.

El episodio de la calle Diego de Olavarrieta, por ahora, no permite establecer por sí solo cuál es la causa de los problemas cloacales. Para determinarlo serían necesarios controles e informes técnicos. Sin embargo, los vecinos consideran que tampoco corresponde desestimar lo ocurrido.

La cuestión de fondo es qué pasa cuando un barrio cambia de escala. Si aumenta considerablemente la cantidad de habitantes sin que se amplíen o adapten las redes, la infraestructura puede quedar sometida a una presión para la cual no fue diseñada. Y si existen problemas previos, el incremento de la demanda puede hacerlos más visibles.

Por eso, el reclamo apunta a obtener respuestas antes de que el proceso de densificación sea todavía mayor. Los vecinos quieren saber qué estudios se realizaron sobre las cloacas, qué capacidad tiene actualmente la red y qué previsiones existen para acompañar el crecimiento inmobiliario.

No se trata solamente de una discusión sobre una torre determinada. El temor expresado por los residentes es que una construcción sea seguida por otra y luego por otra, hasta que el paisaje y la dinámica de Barrio Naón hayan cambiado definitivamente.

Mientras tanto, las imágenes del líquido barroso sobre la vereda y los relatos sobre las intervenciones para destapar la red quedaron como parte de una preocupación que los vecinos decidieron hacer pública.

Barrio Naón no es un terreno vacío. Es un barrio con familias, casas, calles, servicios y una identidad construida durante décadas. Para quienes lo habitan, el desarrollo inmobiliario debe tener límites y condiciones: crecer sí, pero con planificación, infraestructura suficiente y respeto por quienes ya viven en el lugar.

La pregunta queda planteada y ahora son las autoridades y los organismos responsables quienes deberán aportar las respuestas: ¿están las redes de Barrio Naón preparadas para las torres que se están construyendo y para las que puedan venir?

Los vecinos esperan que esa respuesta llegue antes de que la próxima señal de alarma aparezca nuevamente desde una tapa de cloaca.

Avanza el Paso Bajo Nivel de Irigoyen

El presidente de la Comuna 9, Maximiliano Mosquera Fantoni, participó de una reunión con vecinos para informar sobre el avance de la obra ubicada en el límite con la Comuna 10. El proyecto busca mejorar la circulación y reforzar la seguridad en uno de los cruces del ferrocarril Sarmiento.

El avance de las obras del Paso Bajo Nivel de la calle Irigoyen, en el límite entre las Comunas 9 y 10, volvió a ocupar un lugar central en la agenda barrial. En ese marco, el presidente de la Comuna 9, Maximiliano Mosquera Fantoni, participó de una reunión con vecinos en la que se abordó la marcha de los trabajos y el impacto que tendrá la construcción sobre la circulación cotidiana en la zona.

El encuentro permitió poner en común las inquietudes de quienes viven y transitan habitualmente por este sector de la Ciudad de Buenos Aires, atravesado por las vías del ferrocarril Sarmiento. La obra se desarrolla sobre uno de los puntos donde actualmente el tránsito vehicular debe convivir con el paso de las formaciones ferroviarias, una situación que genera demoras y obliga a conductores, peatones y ciclistas a extremar las precauciones.

Junto con Mosquera Fantoni también participó de la reunión Juan Manuel Moro, presidente de la Junta Comunal 10, en una muestra de articulación entre ambas jurisdicciones. La ubicación del proyecto, precisamente sobre el límite entre las dos comunas, hace que sus efectos no queden restringidos a un solo barrio y que la coordinación entre las autoridades comunales resulte especialmente relevante.

Durante la reunión se repasaron los avances de los trabajos y las características generales de una infraestructura que apunta a modificar de manera significativa la relación entre el tránsito y el ferrocarril en ese punto. La construcción del paso bajo nivel permitirá eliminar la espera que actualmente se produce cada vez que una formación atraviesa el cruce a nivel, favoreciendo una circulación más continua y reduciendo situaciones de riesgo.

La importancia del proyecto no se limita al tránsito de automóviles. Uno de los principales objetivos de este tipo de intervenciones es mejorar las condiciones de seguridad para los distintos actores que utilizan diariamente el espacio público. Conductores, peatones y ciclistas podrán contar con una alternativa de circulación más segura, evitando parte de los conflictos que suelen producirse en los cruces ferroviarios a nivel.

Para los vecinos, además, las obras representan una transformación que tendrá consecuencias sobre la vida cotidiana. El paso del tren por el cruce obliga actualmente a interrumpir el tránsito en forma periódica, con las consiguientes esperas y acumulación de vehículos. En determinados horarios, estas interrupciones pueden repercutir también sobre las calles cercanas y generar dificultades para quienes necesitan desplazarse entre distintos sectores de la ciudad.

La reunión vecinal se desarrolló en ese contexto: con una comunidad que busca conocer los tiempos y alcances de una obra que tendrá incidencia directa en la movilidad de la zona. La información sobre el avance de los trabajos y el diálogo con quienes viven en el entorno resultan aspectos centrales durante el desarrollo de una intervención de estas características, especialmente cuando modifica durante un período prolongado la circulación habitual.

El proyecto del Paso Bajo Nivel de Irigoyen forma parte, además, de una problemática histórica de la Ciudad: la necesidad de resolver los cruces entre las vías ferroviarias y las calles de circulación vehicular. Allí donde trenes y automóviles deben utilizar el mismo nivel, las barreras se convierten en un punto de interrupción permanente del tránsito. La alternativa bajo nivel busca separar ambos movimientos y permitir que cada uno pueda desarrollarse sin interferencias.

En ese sentido, la obra apunta a aportar fluidez, conectividad y seguridad. La eliminación de las interrupciones producidas por el paso de las formaciones puede mejorar los tiempos de desplazamiento y favorecer una conexión más directa entre las zonas ubicadas a ambos lados de las vías.

La participación de los presidentes de las Comunas 9 y 10 también pone de relieve el carácter intercomunal del proyecto. Las fronteras administrativas no coinciden necesariamente con los recorridos cotidianos de los vecinos: quienes viven, trabajan, estudian o realizan actividades en el área atraviesan permanentemente de una comuna a otra. Por eso, una obra vial de esta magnitud puede tener efectos sobre una población mucho más amplia que la estrictamente localizada en el punto donde se construye.

La expectativa ahora está puesta en la continuidad de los trabajos y en que la obra pueda concretarse dentro de los plazos previstos, para que los beneficios esperados comiencen a reflejarse en la circulación diaria. Mientras tanto, el seguimiento de las tareas y el intercambio con los vecinos aparecen como elementos importantes para acompañar el proceso.

El Paso Bajo Nivel de Irigoyen representa así una intervención destinada a modificar un punto de conexión clave entre las Comunas 9 y 10. Una vez finalizado, el objetivo será que vehículos, peatones y ciclistas puedan desplazarse con mejores condiciones de seguridad y que el tránsito deje de quedar condicionado por cada formación del Sarmiento.

Más allá de los trabajos de infraestructura, la obra plantea una mejora concreta en la conectividad barrial y en la calidad de los desplazamientos cotidianos. Para los vecinos de la zona, la expectativa es que esa transformación se traduzca en menos esperas, mayor seguridad y una circulación más ordenada en un sector de la ciudad donde durante años el paso del tren marcó el ritmo del tránsito.

Vélez celebró el Día de la Niñez

El club de Liniers abrió sus puertas para recibir a miles de niños, niñas y familias en una jornada que combinó juegos, deporte, cultura, inclusión y solidaridad. El predio se transformó en un gran espacio de encuentro para socios, hinchas, vecinos y toda la comunidad.

El Club Atlético Vélez Sarsfield volvió a convertirse en escenario de una celebración que tuvo a los más chicos como protagonistas. Con motivo del Día de la Niñez, la institución abrió sus puertas para compartir una tarde en familia, con una amplia agenda de actividades que permitió disfrutar de las instalaciones del club y, al mismo tiempo, poner en primer plano una de las características que históricamente identifican a Vélez: su condición de club social y deportivo.

El buen clima acompañó una jornada que tuvo como punto central el Estacionamiento Descubierto, convertido para la ocasión en un gran espacio recreativo. Allí se instalaron juegos inflables, propuestas deportivas, actividades de puntería, básquet, maquillaje y distintas alternativas interactivas, muchas de ellas impulsadas por las empresas y marcas que acompañaron la celebración. Los sorteos y regalos también ocuparon un lugar destacado y permitieron que numerosos chicos se llevaran distintos productos y obsequios como recuerdo de la jornada.

La organización contó con una participación activa del Departamento Deportivo, cuyos colaboradores estuvieron durante toda la tarde acompañando las diferentes propuestas y ayudando a que las actividades se desarrollaran con normalidad. A ese trabajo se sumaron alumnos del Instituto Vélez, que tuvieron una participación directa en los juegos, colaboraron con la organización y orientaron a las familias que llegaron al predio.

Para los más pequeños se dispuso, además, un sector especialmente acondicionado con mesitas, hojas y lápices para colorear. La propuesta permitió generar un espacio más tranquilo dentro de la celebración general, donde los niños pudieron desarrollar actividades creativas mientras compartían el momento con sus familias.

La cultura también tuvo su lugar. El Departamento de Cultura presentó una muestra de Fotografía Estenopeica, obras de Arte Infantil y pinturas realizadas por adultos. De esta manera, la celebración incorporó distintas expresiones artísticas y amplió la propuesta más allá de las actividades deportivas y recreativas.

Uno de los aspectos destacados de la jornada fue la incorporación de una mirada vinculada con la inclusión. El Departamento de Inclusión trabajó junto a BA Discapacidad, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para disponer de un espacio silencioso destinado especialmente a personas con discapacidad. El sector, sin embargo, permaneció abierto a todos aquellos que prefirieran contar con un ámbito de menor estímulo y más alejado del movimiento propio de una celebración multitudinaria.

La presencia de los Bomberos de la Ciudad aportó otra propuesta de carácter educativo. Los niños y niñas pudieron participar de una actividad interactiva en la que aprendieron, de manera sencilla y entretenida, cómo actuar y ayudar frente a una eventual situación de incendio. La experiencia permitió acercar a los más chicos conocimientos básicos de prevención y seguridad a través del juego.

La jornada también ofreció servicios y propuestas destinadas a los propios socios. En el acceso funcionó un puesto de Actualización de Datos, donde los asociados pudieron realizar su reempadronamiento. También se brindó información a quienes todavía no forman parte de la institución y estaban interesados en asociarse. Durante el evento estuvo vigente, además, una promoción especial que permitía incorporarse al club abonando una única cuota de ingreso.

El carácter solidario de la celebración estuvo representado por Vélez Social, que recibió donaciones durante el encuentro. De esta manera, la institución sumó una acción destinada a fortalecer su trabajo comunitario y volvió a vincular una actividad masiva con la posibilidad de colaborar con quienes más lo necesitan.

Otro de los atractivos fue la participación del programa “Jugando es Mejor”, de TyC Sports, que instaló un juego con aros de básquet que rápidamente se convirtió en uno de los espacios más visitados por los jóvenes. El deporte apareció así, una vez más, como una herramienta para compartir y divertirse, en un contexto diferente al de la competencia habitual.

La celebración permitió mostrar una faceta de Vélez que excede ampliamente los resultados y las disciplinas que se practican en sus instalaciones. Durante varias horas, el club fue escenario de encuentros entre familias, amigos, vecinos, socios e hinchas, en una jornada donde el juego y la recreación ocuparon el centro de la escena.

La participación de una extensa lista de sponsors y colaboradores fue determinante para concretar la propuesta. Algabo, Bajaj, Cannon, CH1, Cinema Devoto, City Blanco, Gallito & Cia, Coca-Cola, Colgate, Depot Inflables, Devoto Shopping, Fitness Emporium, Giti, Guaymallén, Hidra Sport, Il Ritorno, IMAT, Lheritier, Lumilagro, McDonald’s, Monje Negro, Montagne, Namaste, Noly, Panini, Pasión de Bebés, Proprint, Q-service, 2912 Mojo Rental, Saphirus, Supervielle, Tienda Vélez y Turbodisel acompañaron la jornada con stands, juegos, regalos, sorteos y diferentes acciones para el público.

Más allá de la convocatoria, el encuentro dejó una imagen que resume el sentido de la celebración: chicos jugando, familias compartiendo, adultos participando y distintas generaciones encontrándose dentro del club. En tiempos en los que muchas instituciones deportivas buscan recuperar y fortalecer su dimensión comunitaria, actividades de este tipo permiten reafirmar el valor de esos espacios como lugares de pertenencia.

El Día de la Niñez en Vélez fue, en ese sentido, mucho más que una tarde de entretenimiento. Fue una oportunidad para reunir en un mismo lugar deporte, cultura, inclusión, solidaridad y vida comunitaria, con los niños y niñas como protagonistas. Una postal que volvió a poner en evidencia el significado que puede alcanzar un club cuando sus puertas permanecen abiertas para toda la comunidad.