La Renga dejó su huella en un mural de Mataderos
A 30 años del lanzamiento de “Despedazados por mil partes”, vecinos, amigos y artistas homenajearon a la banda con una obra en la esquina de Homero y Garzón. El encuentro reunió a distintas generaciones alrededor del rock y el arte, en un lugar que une Mataderos con Parque Avellaneda.
Hay esquinas que guardan historias, recuerdos y una identidad que atraviesa generaciones. La de Homero y Garzón, en el límite entre Mataderos y Parque Avellaneda, volvió a convertirse en un punto de encuentro para el barrio, esta vez con el rock como protagonista y un homenaje a uno de los discos más emblemáticos de La Renga.
A 30 años de la edición de Despedazados por mil partes, los mismos de siempre, junto a viejos y nuevos amigos, se reunieron para celebrar la música de la banda con la realización de un mural dedicado a aquel álbum que marcó a una generación de rockeros.
La obra fue realizada por los artistas @mzeballos1 y @javier_quintanar73, quienes dejaron plasmado en las paredes de esa esquina un homenaje que combina música, memoria y pertenencia barrial.
El encuentro tuvo todos los ingredientes de una jornada especial: familia, amigos, rock y mucho arte. Un sábado distinto, en el que la celebración no se limitó a recordar un disco, sino que también sirvió para reafirmar los vínculos que se construyen alrededor de la música y de los lugares que forman parte de la vida cotidiana.
La esquina de Homero y Garzón tiene un significado especial para quienes viven y transitan la zona. Allí se cruzan los caminos de Mataderos y Parque Avellaneda, dos barrios con una fuerte tradición popular y una identidad cultural que encuentra en el rock uno de sus puntos de unión.
Un disco que marcó una época
Editado en octubre de 1996, Despedazados por mil partes fue el tercer álbum de estudio de La Renga y uno de los trabajos más importantes en la historia de la banda.
El disco fue publicado a través del sello PolyGram, coproducido por Ricardo Mollo y el propio grupo, y grabado en los Estudios Ion. Su lanzamiento consolidó el crecimiento de La Renga dentro de la escena nacional y acompañó el recorrido de una banda que, con el paso de los años, se convirtió en una referencia fundamental del rock argentino.
A tres décadas de aquel lanzamiento, sus canciones siguen presentes en recitales, reuniones y encuentros de distintas generaciones. La música de La Renga mantiene una conexión especial con su público, que encuentra en sus letras y melodías una forma de expresar sentimientos, experiencias y una manera de entender la vida.
El mural de Homero y Garzón se inscribe en esa historia. No se trata solamente de una obra artística sobre una pared, sino de una expresión de la cultura rockera que permanece viva en los barrios.
En una jornada que reunió a amigos, familias y amantes de la música, la esquina volvió a ser escenario de una celebración colectiva. El homenaje a Despedazados por mil partes quedó así incorporado al paisaje de Mataderos y Parque Avellaneda, como una marca de identidad y un reconocimiento a una banda que sigue acompañando a varias generaciones.
Porque hay discos que no pasan de moda, canciones que nunca dejan de sonar y esquinas que, con el tiempo, se transforman en parte de la historia de un barrio.
Y en Homero y Garzón, donde se cruzan los atajos y se dobla el viento, La Renga volvió a dejar su huella.

