Arte y memoria se encontraron en la Casona de los Olivera
La Casona de los Olivera, uno de los espacios culturales más representativos de Parque Avellaneda, fue escenario este domingo de una jornada que combinó arte, participación y patrimonio histórico. Desde las 15, vecinos y visitantes se acercaron al Centro de Arte Contemporáneo para participar de “Retratos Espontáneos”, una propuesta de la serie “Arte de la Frontera”, coordinada por la artista Daira Rojas.
La actividad planteó una manera diferente de acercarse al dibujo y a la creación artística. Durante la jornada, quienes se animaron a participar posaron durante algunos minutos frente a la artista, que realizó sus retratos utilizando papel carbónico. La particularidad de la propuesta estuvo en que cada dibujo tuvo dos copias: una quedó en manos de Rojas como parte de su registro artístico y la otra fue entregada como recuerdo a la persona retratada.
La iniciativa permitió que el público dejara de ser un mero espectador para convertirse, por unos minutos, en protagonista de la obra. Sin necesidad de conocimientos previos ni de una preparación especial, vecinos de distintas edades pudieron acercarse, sentarse frente a la artista y llevarse un retrato realizado especialmente durante la jornada.
El encuentro formó parte de una programación que buscó vincular las distintas expresiones del arte contemporáneo con el espacio público y con la participación de la comunidad. En ese sentido, la propuesta de Rojas encontró en la Casona de los Olivera un escenario particular: un edificio cargado de historia que, con el paso del tiempo, se transformó en un lugar destinado a la producción, exhibición y circulación de distintas expresiones culturales.
Durante la jornada también pudo recorrerse la Muestra Institucional de la ESEA Lola Mora Terciaria, correspondiente a Proyectual Dibujo V, cátedra Valeria Zabala. La exposición reunió trabajos de Alejandro Domínguez, Daira Rojas, Valentina Costamagna, Florencia Verón y María Victoria Martínez Carbone.
Uno de los atractivos de la muestra fue la posibilidad de establecer un contacto directo entre los artistas y el público. Los visitantes pudieron observar las obras y, al mismo tiempo, conversar con sus autores acerca de los procesos de trabajo, las ideas que dieron origen a cada producción y las diferentes miradas presentes en la exposición.
La propuesta convirtió así una tradicional visita a un espacio cultural en una experiencia participativa. El dibujo, en este caso, funcionó como punto de encuentro entre artistas, vecinos y visitantes, en una tarde en la que la creación artística salió del formato exclusivamente expositivo para establecer un diálogo directo con quienes se acercaron.
La jornada también incluyó visitas guiadas por la Casona de los Olivera, una oportunidad para conocer tanto el edificio como parte de la historia de Parque Avellaneda. El recorrido permitió recuperar la memoria de uno de los antiguos establecimientos rurales de la ciudad y conocer la transformación de aquel territorio hasta convertirse en uno de los espacios verdes y culturales más importantes del sudoeste porteño.
La Casona está ubicada en la intersección de la avenida Directorio y Lacarra, dentro del Parque Avellaneda. Su presencia constituye una referencia histórica del barrio y, al mismo tiempo, un espacio que mantiene una actividad cultural sostenida a través de exposiciones, talleres, encuentros y propuestas abiertas a la comunidad.
La combinación entre patrimonio y arte contemporáneo fue, precisamente, uno de los rasgos distintivos de la jornada. Mientras las visitas guiadas recuperaron historias vinculadas con el pasado del lugar, las obras de los artistas y la experiencia de los “Retratos Espontáneos” pusieron el foco en las formas actuales de creación y participación.
La actividad coordinada por Daira Rojas permitió, además, que cada visitante pudiera llevarse una pieza única. El pequeño retrato realizado durante unos minutos se convirtió en un registro personal de la jornada y, al mismo tiempo, en parte de una experiencia colectiva que tuvo como escenario un edificio histórico abierto al encuentro con la comunidad.
De esta manera, la tarde en la Casona de los Olivera reunió tres dimensiones que suelen convivir en Parque Avellaneda: la preservación de la memoria, la producción artística y la participación vecinal. Una combinación que volvió a poner en valor al Centro de Arte Contemporáneo como espacio de encuentro y a la Casona como uno de los lugares donde la historia y las expresiones culturales contemporáneas pueden dialogar de manera cotidiana.

