Alerta por el aumento de casos de sífilis: advierten sobre el riesgo en jóvenes
La médica del Hospital Santojanni de Liniers, María Daniela Faranna, advirtió sobre el crecimiento de las infecciones de transmisión sexual en la Argentina. En 2025 se notificaron 46.799 casos de sífilis, la cifra más alta registrada hasta el momento. La especialista destacó la importancia del preservativo, el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento.
La sífilis continúa en aumento en la Argentina y se convirtió en una de las principales preocupaciones sanitarias vinculadas con las infecciones de transmisión sexual (ITS). Durante 2025 se notificaron 46.799 casos en todo el país, con una tasa de 117,2 cada 100.000 habitantes, el registro más elevado hasta el momento.
La situación fue analizada por la doctora María Daniela Faranna (M.N. 84.891), médica ginecóloga del Hospital Santojanni, en el barrio porteño de Liniers, y docente de Ginecología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien advirtió que, pese a la existencia de métodos de prevención, pruebas de diagnóstico rápidas y tratamientos eficaces, la enfermedad sigue propagándose.
De acuerdo con los datos difundidos por la especialista, el 76% de los casos notificados durante 2025 correspondió a personas de entre 15 y 39 años, mientras que las tasas más elevadas se observaron entre los adultos jóvenes.
El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que alrededor de ocho millones de personas de entre 15 y 49 años contrajeron sífilis en 2022, una cifra que refleja la dimensión internacional del problema.
Una infección que puede pasar inadvertida
Faranna explicó que una de las principales dificultades para controlar la enfermedad es que puede avanzar sin provocar síntomas evidentes. En muchos casos, las personas infectadas desconocen que tienen la bacteria y pueden transmitirla a sus parejas sexuales.
En la primera etapa de la infección puede aparecer una lesión conocida como chancro, que generalmente no produce dolor y puede localizarse en los genitales, la región anal o la boca.
Aunque esa lesión desaparezca espontáneamente, la infección continúa en el organismo. Por ese motivo, la ausencia de síntomas no significa que la persona se haya curado.
La transmisión se produce principalmente a través de las relaciones sexuales vaginales, anales y orales, mediante el contacto directo con las lesiones infecciosas.
La especialista también señaló que el incremento de los diagnósticos podría estar relacionado, en parte, con una mayor disponibilidad de pruebas y con la detección de infecciones que antes permanecían sin diagnosticar. Sin embargo, remarcó que el crecimiento de los casos se observa desde hace varios años y que no puede explicarse únicamente por el aumento de los testeos.
El preservativo, una herramienta fundamental
Entre las principales medidas de prevención, Faranna destacó el uso correcto y constante del preservativo, que reduce el riesgo de contraer VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
No obstante, advirtió que existe una diferencia entre conocer las recomendaciones sanitarias y aplicarlas efectivamente durante las relaciones sexuales.
En su práctica cotidiana, la médica observa que entre adolescentes y jóvenes persisten conductas que pueden aumentar la exposición a las ITS. Entre ellas, mencionó la decisión de mantener relaciones sin preservativo por una percepción reducida del riesgo, la búsqueda de mayor placer o la creencia de que la infección no afectará a la propia persona.
La especialista también puso el foco en las dificultades que pueden aparecer dentro de las parejas cuando uno de sus integrantes quiere utilizar preservativo y el otro se niega.
“Saber qué hay que hacer no siempre significa poder hacerlo”, planteó Faranna al referirse a las situaciones en las que las mujeres encuentran obstáculos para sostener su decisión de cuidarse.
En ese sentido, consideró necesario incorporar a la prevención cuestiones vinculadas con la autonomía, la posibilidad de negociar decisiones sexuales y el cuidado mutuo.
Menopausia y prevención: el riesgo no desaparece
Otro de los aspectos señalados por la ginecóloga es la disminución del uso del preservativo durante la perimenopausia y la menopausia.
Según explicó, cuando desaparece la preocupación por un embarazo no deseado, algunas personas dejan de utilizar métodos de barrera, aunque el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual continúa vigente.
La especialista también mencionó que algunos varones manifiestan reparos al uso del preservativo por considerar que puede afectar la erección o reducir la sensibilidad.
Frente a estas situaciones, remarcó que la sexualidad no termina con la menopausia y que las medidas de prevención deben mantenerse durante toda la vida sexual activa.
Testeos gratuitos y confidenciales en hospitales porteños
El acceso al diagnóstico es otro de los puntos centrales para frenar la propagación de la enfermedad.
Faranna destacó que en la Ciudad de Buenos Aires existe una red de atención pública que ofrece testeos gratuitos y confidenciales para VIH y sífilis en hospitales y centros de salud.
Entre los establecimientos que forman parte de esa red mencionó al Hospital Santojanni y al Hospital Muñiz. En este último, además, es posible acceder a las pruebas por demanda espontánea, sin necesidad de solicitar un turno previo.
Los test rápidos requieren apenas unas gotas de sangre y permiten obtener resultados en pocos minutos, lo que facilita la detección temprana y la posibilidad de iniciar el tratamiento correspondiente.
La médica insistió en que la sífilis se puede curar mediante un tratamiento eficaz, por lo que consideró necesario promover el testeo como una práctica habitual de cuidado de la salud sexual.
La disponibilidad de pruebas y tratamientos, sin embargo, no garantiza que todas las personas accedan a ellos. Por eso, planteó la necesidad de trabajar también sobre las barreras culturales, los temores y los prejuicios que pueden desalentar la consulta médica.
La importancia de tratar a las parejas sexuales
La especialista advirtió que haber tenido sífilis no genera inmunidad frente a futuras infecciones. Por esa razón, una persona que recibió tratamiento puede volver a contraer la enfermedad si mantiene relaciones sexuales con una pareja infectada.
En ese contexto, la evaluación de las parejas sexuales y su tratamiento cuando corresponda resultan fundamentales para interrumpir la cadena de transmisión y evitar nuevas reinfecciones.
La prevención adquiere una importancia especial durante el embarazo, ya que la infección puede transmitirse de la persona gestante al bebé y provocar consecuencias graves.
Faranna recordó que los métodos anticonceptivos permiten prevenir embarazos no deseados, pero no necesariamente protegen frente a las infecciones de transmisión sexual.
Por ese motivo, destacó la importancia de la denominada doble protección, que combina la prevención del embarazo con medidas destinadas a reducir el riesgo de contraer ITS.
El desafío de transformar la información en prevención
Para la médica del Santojanni, el crecimiento de los casos de sífilis plantea la necesidad de revisar las estrategias de prevención y de acercar las herramientas disponibles a la vida cotidiana de las personas.
La especialista sostuvo que el desafío no consiste solamente en ofrecer preservativos y pruebas diagnósticas, sino también en lograr que la población incorpore estas prácticas sin asociarlas con el miedo, la culpa o la idea de haber tenido una conducta equivocada.
“La sífilis tiene una particularidad: sabemos cómo prevenirla, sabemos cómo diagnosticarla y sabemos cómo curarla. Ahora necesitamos acortar la distancia entre saberlo y hacerlo”, concluyó Faranna.
En un escenario marcado por el aumento de las notificaciones, la promoción del uso del preservativo, el acceso al testeo y el tratamiento oportuno aparecen como herramientas centrales para reducir la transmisión y proteger la salud sexual de la población.










