Liniers: buscan frenar cualquier avance sobre el Polideportivo Santojanni
Vecinos organizados en el colectivo “Salvemos el Poli” presentaron un pedido judicial para reforzar el cumplimiento de la medida cautelar que impide la demolición del polideportivo. Reclaman preservar el predio como espacio público y exigen participación de la comunidad ante cualquier proyecto que pueda modificar su destino.
La defensa del Polideportivo Santojanni, uno de los espacios deportivos y comunitarios de referencia para los vecinos de Liniers, sumó un nuevo capítulo en los tribunales. Integrantes del colectivo “Salvemos el Poli” presentaron un pedido judicial para resguardar la medida cautelar vigente que impide la demolición del predio y garantizar que la protección dispuesta por la Justicia se cumpla de manera efectiva.
La presentación busca reforzar las condiciones de preservación de un espacio que desde hace años recibe a cientos de familias del oeste porteño y que se convirtió en un punto de encuentro para distintas generaciones. Los vecinos sostienen que cualquier avance sobre el terreno que desconozca la orden judicial podría ocasionar daños irreversibles y comprometer el futuro de las actividades que se desarrollan allí.
La cautelar, obtenida a partir de los reclamos impulsados por la comunidad, mantiene suspendidas las obras o demoliciones alcanzadas por la medida hasta que se resuelva la cuestión de fondo. Ahora, los integrantes de la organización solicitaron una intervención concreta del juez para evitar que esa protección quede limitada a una disposición formal y asegurar que se respete en los hechos.
El planteo se produce en medio de la preocupación vecinal por lo que consideran posibles avances de un proyecto de privatización o venta del predio. Frente a ese escenario, la organización insiste en que el polideportivo debe conservar su carácter público y continuar destinado a las actividades deportivas, recreativas y sociales que forman parte de la vida cotidiana del barrio.
Por el momento, los vecinos aguardan una resolución judicial sobre la nueva presentación. Mientras tanto, mantienen activo el reclamo y siguen de cerca los movimientos administrativos y judiciales que puedan incidir en el futuro del lugar.
Un espacio que forma parte de la identidad de Liniers
La discusión sobre el destino del Poli Santojanni excede el debate por un terreno. Para las familias que lo utilizan, representa una infraestructura comunitaria difícil de reemplazar, especialmente en una zona donde los clubes y los espacios públicos cumplen un papel central en el acceso al deporte y la recreación.
A lo largo de los años, sus instalaciones recibieron a chicos, jóvenes y adultos que participan en disciplinas como fútbol, básquet, handball, natación y otras actividades físicas. También funciona como ámbito de encuentro para jubilados, talleres culturales e iniciativas sociales que convocan a personas de distintas edades.
La eventual pérdida del polideportivo afectaría especialmente a quienes no cuentan con recursos para pagar una actividad deportiva privada, así como a las familias que encuentran en sus instalaciones un entorno accesible para la práctica del deporte y el encuentro cotidiano.
Las mujeres, los niños y los adultos mayores aparecen entre los sectores que podrían verse más perjudicados por la desaparición de este tipo de espacios. Además de promover hábitos saludables, los polideportivos públicos ofrecen oportunidades de integración y fortalecen los vínculos entre quienes comparten una misma comunidad.
Desde las asambleas barriales y los grupos de WhatsApp, los vecinos mantienen el intercambio de información y coordinan acciones para sostener la defensa del predio. En esos encuentros, la preocupación se repite: el polideportivo no es solamente un lugar para hacer actividad física, sino también un espacio de pertenencia para quienes viven en Liniers.
La cautelar, en el centro de la disputa
El nuevo pedido judicial apunta a que la protección vigente tenga un efecto concreto frente a cualquier intervención que pueda poner en riesgo la continuidad del espacio. Para los vecinos, no alcanza con que exista una resolución que suspenda la demolición: también consideran necesario que se adopten medidas que impidan eventuales acciones incompatibles con esa decisión.
La presentación vuelve a poner en primer plano la discusión sobre el destino de los bienes públicos y los mecanismos de participación ciudadana cuando están en juego espacios utilizados por una comunidad.
En ese sentido, “Salvemos el Poli” reclama que cualquier iniciativa que involucre al predio sea informada y debatida con los vecinos, y que no se avance con decisiones que puedan alterar su funcionamiento sin una instancia de participación real.
El conflicto también se inscribe en una discusión más amplia sobre la disponibilidad de espacios verdes, deportivos y recreativos en la Ciudad de Buenos Aires. En un contexto de aumento de los costos de las actividades privadas, la continuidad de las instalaciones públicas resulta fundamental para garantizar que el acceso al deporte no dependa exclusivamente de la capacidad económica de cada familia.
Los vecinos esperan una respuesta y preparan nuevas acciones
La presentación quedó ahora a la espera de una resolución judicial. Hasta que se conozca la decisión, los integrantes del colectivo anticiparon que continuarán difundiendo información sobre el expediente y convocando a nuevas reuniones para mantener visible el reclamo.
El objetivo es sostener la protección del predio, defender su uso público y evitar cualquier intervención que pueda comprometer las actividades que se realizan allí.
La disputa por el Polideportivo Santojanni plantea una pregunta de fondo para Liniers: qué lugar ocupan los espacios públicos en la planificación urbana y qué herramientas tienen los vecinos para defenderlos cuando consideran que están amenazados.
Para quienes impulsan la campaña, la respuesta no se limita a impedir una demolición. También supone garantizar que el polideportivo siga abierto a la comunidad y que su futuro se defina teniendo en cuenta a las familias, los deportistas y las organizaciones que le dieron vida durante años.
La expectativa está puesta ahora en la Justicia, mientras la organización vecinal busca ampliar el respaldo a una causa que considera central para el barrio: preservar el Poli Santojanni como patrimonio comunitario y garantizar la continuidad de su función social y deportiva.










