Denuncian que el GCBA intentó prohibir la celebración del Inti Raymi en Parque Avellaneda

La realización del Inti Raymi, una de las ceremonias más significativas para los pueblos originarios de América Latina, generó una fuerte controversia en la Ciudad de Buenos Aires luego de que integrantes de distintas comunidades indígenas denunciaran que un operativo policial intentó impedir el desarrollo de la celebración en la Wak’a de Parque Avellaneda.

Representantes de comunidades quechuas, aymaras, kollas, mapuches y guaraníes cuestionaron la intervención de efectivos policiales y acusaron al Gobierno porteño de avanzar sobre derechos culturales y espirituales reconocidos por la legislación vigente. Desde la organización del encuentro sostuvieron que se trató de un hecho que afecta la libertad de culto, la preservación de la identidad cultural y el respeto por las tradiciones ancestrales.

La situación se produjo durante la celebración del Año Nuevo Andino, también conocido como Inti Raymi, Willka Kuti, Machaq Mara o Wiñoy Tripantu, según las distintas tradiciones de los pueblos originarios. La ceremonia coincide con el solsticio de invierno y representa el inicio de un nuevo ciclo espiritual y comunitario para numerosas culturas indígenas de la región.

Una celebración con más de dos décadas de historia

El Inti Raymi se desarrolla desde hace más de 25 años en la Wak’a de Parque Avellaneda, un espacio considerado sagrado por diversas comunidades originarias que habitan la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana.

Cada año, familias y referentes comunitarios se reúnen durante la noche del 20 de junio para esperar la salida del sol del día siguiente. La ceremonia incluye encuentros comunitarios, música ancestral interpretada por grupos de sikuris, fogones colectivos y rituales destinados a agradecer a la naturaleza y recibir el nuevo ciclo.

Para quienes participan de esta celebración, el evento trasciende el carácter festivo y constituye una práctica espiritual vinculada con la cosmovisión de los pueblos originarios y la preservación de su identidad cultural.

La denuncia de las comunidades

Según relataron los organizadores, alrededor de las 22 horas se presentó un operativo policial en el predio con el argumento de que la actividad carecía de la autorización correspondiente.

Las comunidades involucradas rechazaron esa explicación y sostuvieron que la realización de la ceremonia no puede quedar supeditada únicamente a criterios administrativos o burocráticos cuando se trata del ejercicio de derechos culturales y espirituales reconocidos por distintas normas nacionales y locales.

En un comunicado difundido tras el episodio, los organizadores señalaron que cualquier intento de impedir la realización del Inti Raymi constituye una vulneración de derechos fundamentales y una limitación al libre ejercicio de prácticas culturales ancestrales.

Asimismo, remarcaron que la ceremonia se desarrolla desde hace décadas en el mismo lugar sin que se hayan registrado situaciones similares, por lo que interpretaron el hecho como una señal preocupante respecto de las políticas vinculadas al reconocimiento de la diversidad cultural.

El respaldo legal que invocan las comunidades

Las organizaciones indígenas recordaron que la Wak’a de Parque Avellaneda cuenta con reconocimiento institucional dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Según indicaron, el sitio fue declarado “Espacio Significativo de Encuentro” mediante la Ley N.º 3042, normativa que reconoce el valor cultural y simbólico del lugar.

Además, señalaron que la Ley N.º 1550 de la Ciudad respalda la conmemoración del Año Nuevo de los Pueblos Originarios, otorgándole reconocimiento dentro del calendario cultural porteño.

Los referentes comunitarios también citaron el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos y garantiza el respeto a su identidad, así como el derecho a preservar y fortalecer sus prácticas culturales.

Desde esta perspectiva, sostienen que cualquier restricción a la ceremonia debe analizarse no sólo desde el punto de vista administrativo, sino también considerando las garantías constitucionales y los compromisos asumidos por el Estado en materia de derechos humanos y diversidad cultural.

Un debate sobre identidad y convivencia

El episodio volvió a poner en discusión el lugar que ocupan las expresiones culturales de los pueblos originarios dentro de los espacios públicos urbanos. Diversas organizaciones sociales, culturales y de derechos humanos expresaron su preocupación por lo ocurrido y reclamaron mecanismos de diálogo que permitan evitar conflictos similares en futuras celebraciones.

Para las comunidades indígenas, el Inti Raymi representa mucho más que una festividad tradicional. Se trata de una ceremonia de profundo significado espiritual que mantiene vivas prácticas ancestrales transmitidas de generación en generación y que forman parte del patrimonio cultural de la Argentina.

Mientras continúa la polémica, los organizadores reafirmaron su decisión de seguir realizando la celebración en la Wak’a de Parque Avellaneda y defendieron el derecho de las comunidades a preservar sus tradiciones, creencias y formas de expresión cultural. En ese marco, insistieron en que la diversidad cultural constituye un valor fundamental de la sociedad argentina y que el respeto por las identidades originarias debe formar parte de cualquier política pública orientada a la inclusión y la convivencia democrática.