Denuncian recortes en programa socioeducativo y quita de alimentos en una escuela de Mataderos
La reducción de prestaciones en un programa socioeducativo que funciona desde hace casi dos décadas en el sur de la Ciudad de Buenos Aires generó preocupación en la comunidad educativa y en referentes barriales. Se trata del espacio “Club de Chicos”, que se desarrolla los sábados en la Escuela N°19 DE 20 Eva Duarte, ubicada en el barrio de Mataderos.
El programa, vigente desde 2006, fue creado en un contexto de emergencia social posterior a la crisis de 2001, con el objetivo de fortalecer la inclusión, la contención y el acompañamiento de niños y niñas de sectores vulnerables. A lo largo de los años, se consolidó como un espacio clave para la comunidad de zonas cercanas como Barrio 15 (ex Ciudad Oculta) y el complejo habitacional Los Perales.
Sin embargo, en los últimos meses se introdujeron modificaciones que impactaron directamente en su funcionamiento. Según denunciaron integrantes de la comunidad educativa y representantes comunales, en febrero el Gobierno porteño redujo el horario de la actividad y eliminó la provisión de desayuno y almuerzo que se ofrecía a los chicos durante la jornada.
El reclamo fue visibilizado por referentes políticos de la Comuna 9, entre ellos Juan Chaves, Lorena Crespo y Alberto Espiño, quienes cuestionaron la medida y advirtieron sobre sus consecuencias. Según expresaron, la decisión no solo afecta la alimentación de los chicos que asisten al programa, sino también su continuidad en actividades educativas y culturales vinculadas.
En ese sentido, señalaron que muchos de los participantes del Club de Chicos también forman parte del programa de orquesta infantil y juvenil que funciona en la misma institución durante la tarde. La reducción del horario y la eliminación de las comidas, indicaron, podrían dificultar la permanencia de los niños en ambas propuestas, al limitar las condiciones básicas para su participación.
El Club de Chicos ofrece talleres recreativos, actividades educativas, espacios de juego y acompañamiento, además de un entorno de socialización que ha sido valorado por familias y docentes a lo largo de los años. En contextos de vulnerabilidad, estos espacios cumplen un rol central en la construcción de vínculos, la continuidad escolar y el acceso a derechos básicos.
Desde los sectores que impulsan el reclamo sostienen que la medida se inscribe en una política de ajuste sobre programas socioeducativos, y advierten que este tipo de decisiones impacta de manera directa en las infancias. También remarcan que la alimentación formaba parte esencial de la propuesta, no solo como asistencia nutricional sino como un componente que garantizaba la permanencia y el aprovechamiento de las actividades.
Hasta el momento, no hubo una comunicación oficial detallada por parte del Gobierno de la Ciudad sobre los motivos de los cambios implementados ni sobre eventuales alternativas para sostener el servicio alimentario en el programa.
El caso abrió un nuevo foco de debate sobre el alcance de las políticas sociales en la Ciudad y el rol de los programas comunitarios en barrios del sur porteño. Mientras tanto, familias y referentes locales reclaman una revisión de la medida y la restitución de las prestaciones que consideran fundamentales para garantizar la inclusión y el desarrollo de niños y niñas en estos espacios.

