“Baco Polaco”: tragedia, carnaval y exceso en el escenario de El Plata

El barrio de Mataderos incorpora a su cartelera una de las propuestas teatrales más singulares de la temporada con la llegada de “Baco Polaco” al Cine Teatro El Plata. La obra, escrita y dirigida por Mauricio Kartun, propone una reinterpretación libre y provocadora de Las bacantes, combinando elementos de la tragedia griega con referencias populares, música en vivo y una estética profundamente ligada al carnaval criollo.

Kartun, uno de los referentes más importantes de la dramaturgia argentina contemporánea, definió la obra como un “pastiche” inspirado en el clásico de Eurípides. La puesta toma la esencia del conflicto original —el choque entre el orden y el desenfreno— y la traslada a un pequeño pueblo del interior argentino durante la década del treinta, en un contexto atravesado por celebraciones populares, excesos y tensiones sociales.

La historia sigue a Reina Esther, una enigmática “virgen vitrolera” que aparece como una especie de DJ mitológica capaz de alterar el equilibrio de cada lugar al que llega. Junto a ella viajan Sarita, el señor Silenio y Dionisio, integrantes de una troupe ambulante que desembarca en un pueblo en pleno carnaval. Con música, baile y provocación, el grupo transforma la rutina del lugar y despierta tanto fascinación como temor entre los habitantes.

La obra construye un clima donde la fiesta funciona como liberación colectiva, pero también como detonante de conflictos profundos. En ese escenario emerge la figura de Penteo, personaje obsesionado con controlar aquello que considera desordenado o peligroso. Su enfrentamiento con el universo caótico y festivo que representa Reina Esther conduce a una tragedia inevitable, en línea con la tradición clásica que inspira el relato.

Uno de los aspectos más destacados de “Baco Polaco” es su lenguaje escénico. La propuesta combina música en vivo, teatralidad popular y una fuerte construcción visual que transforma la experiencia en un espectáculo de gran intensidad. El diseño de escenografía y vestuario, a cargo de Rodrigo González Garillo, recrea un universo cargado de símbolos y referencias populares, mientras que el trabajo lumínico de Agnese Lozupone acompaña los distintos climas emocionales de la obra.

El movimiento escénico diseñado por Juan Manuel Branca aporta dinamismo a una puesta donde el cuerpo y la música ocupan un lugar central. A eso se suma el diseño sonoro desarrollado por José Mehrez y Aníbal Gulluni, responsables también de una parte importante del universo musical que sostiene la obra.

El elenco está integrado por Aníbal Gulluni, Paloma Zaremba, Soledad Bautista, José Mehrez, Luciana Dulitzky y Nahuel Monasterio, quienes construyen personajes atravesados por el humor, el delirio y la tensión dramática.

La propuesta también dialoga con una tendencia cada vez más presente en el teatro argentino: revisitar los clásicos universales desde una mirada local. En lugar de reproducir de manera tradicional las tragedias griegas, muchas producciones contemporáneas buscan resignificar esos relatos mediante lenguajes populares y referencias culturales cercanas al público actual.

En ese sentido, “Baco Polaco” se destaca por su capacidad para combinar reflexión y entretenimiento. La obra atraviesa temas como el deseo, el poder, el fanatismo y la represión social, pero lo hace a través de una puesta cargada de humor, música y situaciones de fuerte impacto escénico.

Las funciones se realizan los sábados y domingos a las 17 horas en el Cine Teatro El Plata, ubicado sobre la avenida Juan B. Alberdi 5765, en Mataderos. La duración del espectáculo es de 105 minutos, está sugerido para mayores de 13 años y permanecerá en cartel hasta el domingo 7 de junio. Las entradas tienen un valor de 18 mil pesos y pueden adquirirse a través del sitio oficial del Complejo Teatral de Buenos Aires.

Más allá de la reinterpretación del clásico de Eurípides, la obra se consolida como una experiencia teatral intensa y sensorial, donde el carnaval, la música y la tragedia conviven en una misma celebración escénica.