Nueva Chicago cayó ante Almagro y profundizó su crisis en Mataderos

La derrota de Nueva Chicago frente a Almagro volvió a encender las alarmas en Mataderos. El equipo dirigido por Emiliano Méndez perdió 2 a 1 como local y acumuló su quinto partido consecutivo sin victorias, una racha que agravó el malestar entre los hinchas y dejó al plantel envuelto en un clima de incertidumbre tanto dentro como fuera de la cancha.

El encuentro disputado en el estadio República de Mataderos comenzó con expectativas positivas para el conjunto local, que necesitaba una victoria para cortar la mala racha y recuperar terreno en la tabla. Sin embargo, el resultado terminó profundizando el delicado momento futbolístico de un equipo que hace apenas algunas semanas se mantenía en los primeros puestos y hoy cayó hasta el séptimo lugar, mostrando además una notoria baja en su rendimiento colectivo.

El clima ya venía cargado desde la fecha anterior, luego del empate frente a Patronato en Paraná. Tras ese partido trascendió un fuerte conflicto interno en el vestuario, luego de que se viralizara una imagen de Emiliano Méndez agrediendo físicamente al defensor Facundo Masuero. El episodio generó repercusiones entre los simpatizantes y abrió interrogantes sobre la convivencia interna del plantel en medio de un presente deportivo complicado.

A ese contexto se sumó en los últimos días otra situación que tuvo repercusión mediática y que involucró al defensor Dylan Gissi, expulsado en el partido ante Patronato. El jugador quedó en el centro de la escena luego de que su pareja, Cinzia Francischiello, sufriera un accidente durante una actividad dentro de Gran Hermano, programa del que participa actualmente. Aunque el hecho no guarda relación directa con lo deportivo, la exposición mediática volvió a colocar al club bajo atención en un momento especialmente sensible.

En lo futbolístico, Chicago mostró durante el arranque señales alentadoras. El equipo salió decidido a asumir el protagonismo y logró abrir el marcador rápidamente gracias a un tanto de Matías Romero, quien anticipó a la defensa rival y definió para establecer el 1 a 0 parcial. Durante varios minutos el Torito manejó el ritmo del partido y generó oportunidades claras para ampliar la ventaja, pero la falta de eficacia volvió a convertirse en un problema determinante.

Con el correr de los minutos, Almagro comenzó a acomodarse en el encuentro y aprovechó las dudas defensivas del local. El empate llegó a través de Nicolás Tolosa, que capitalizó una jugada colectiva y dejó sin respuesta al arquero de Chicago. El golpe afectó anímicamente al conjunto de Mataderos, que perdió intensidad y dejó espacios que el visitante supo aprovechar.

La remontada definitiva llegó con una destacada definición de Franco Bustamante. El mediocampista sacó un potente remate desde afuera del área, luego de una maniobra individual que incluyó un caño previo, y selló el 2 a 1 para el Tricolor. El gol generó una inmediata reacción en las tribunas, donde comenzaron los silbidos y las expresiones de bronca hacia el equipo.

El cierre del partido mostró a un Nueva Chicago golpeado desde lo anímico, sin respuestas futbolísticas y cada vez más presionado por el contexto. Los hinchas despidieron al plantel con reprobaciones y crecieron las dudas sobre el rumbo de un equipo que parecía encaminado a pelear arriba y que ahora atraviesa uno de sus momentos más difíciles de la temporada.

La caída frente a Almagro dejó expuestas nuevamente las dificultades futbolísticas del conjunto de Mataderos, pero también el desgaste emocional que atraviesa el grupo en medio de conflictos internos, malos resultados y una creciente impaciencia de los simpatizantes. En un torneo largo y competitivo, Chicago todavía mantiene chances de recuperación, aunque el desafío inmediato será recomponer la confianza y recuperar la solidez que mostró en el inicio del campeonato.

Mientras tanto, en Mataderos el clima continúa siendo de preocupación. La derrota no sólo significó tres puntos perdidos, sino otro golpe para un equipo que no logra encontrar estabilidad y que ve cómo, fecha tras fecha, se aleja del nivel que lo había llevado a ilusionarse con pelear en lo más alto.